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LA VOZ LIBRE

Gibraltar

"En estos momentos las cosas se están complicando mucho debido al llamado 'Proyecto del Este'"

ÁLVARO DE MARICHALAR
Monday, 18 de May de 2009, 18:23


Gibraltar ha sido agraciada con la presencia de la princesa Ana de Inglaterra. A su llegada, y como música de fondo, podía oírse el desconcertante trinar del estribillo de Indiana Jones. Daba un poco la sensación de estar ante La Última Cruzada de los buscadores del Arca Perdida en pos del Santo Grial del antiguo Imperio Británico…

Hace tres siglos, durante la Guerra de Sucesión Española, el Almirante Rooke reivindicó Gibraltar para la reina Ana de Inglaterra, en lugar de hacerlo para el archiduque Carlos (un ejemplo de patriotismo sin escrúpulos). Desde entonces, España está reclamando la soberanía de la Plaza. Más recientemente, la ONU ha indicado explícitamente y en repetidas ocasiones que Gibraltar debe ser devuelto al Reino de España.

En la página 586, del tomo 10 de la Enciclopedia Británica de 1879, se puede leer que la ocupación británica de Gibraltar fue un “acto de piratería contrario al honor de Inglaterra”. Los tiempos del pavoneo insolente no se han olvidado del todo en Gibraltar, ya que es refugio de piratería para millares de empresas libres de impuestos que no operan localmente. Es decir, el chollo universal.

Este es un conflicto de trescientos años, ya que el Tratado de Utrecht de 1713 sólo contempla la cesión de la roca sin las aguas circundantes. También excluye el itsmo y cierra toda comunicación por tierra con el resto de España. El escandaloso saqueo protagonizado recientemente por la empresa OME, cuyas embarcaciones 'Ocean Alert' y 'Odyssey Explorer' operaron desde la colonia, es una reciente evidencia de la flagrante violación de la jurisdicción de las aguas.

En estos momentos las cosas se están complicando mucho debido al llamado 'Proyecto del Este', donde se está ganando terreno al mar, en aguas de soberanía española donde Gibraltar está robando territorio a España. En el Tratado de Utrecht sólo se ceden las aguas interiores del puerto. Nada más. Los 380.000 metros cuadrados de superficie que se pretenden ganar suponen una descarada violación de la soberanía de España, país socio, amigo (al menos en teoría), y aliado de Inglaterra desde hace décadas. Para colmo, no existe el preceptivo informe europeo de impacto ambiental para un proyecto que influirá negativamente en las corrientes y mareas de las costas andaluzas. Por ello, es necesario que Bruselas actúe.

El proyecto contempla edificaciones, tiendas, hoteles, 2.500 apartamentos de lujo y un puerto deportivo para 500 amarres. Desgraciadamente, el actual gobierno socialista del señor Rodríguez Zapatero está reaccionando tímidamente y haciendo la vista gorda ante este atentado contra el Derecho Internacional. Es una vergüenza que no se actúe con la contundencia que otorga la razón.

En cuanto al itsmo, ahora ocupado contra la ley por Gran Bretaña, fue prestado a los ingleses en el siglo XIX por causas humanitarias y por patriotismo (los españoles consideramos a los gibraltareños como nuestros compatriotas). Una epidemia de fiebre amarilla obligó a aislar a la población afectada en la zona que dejó por España a tal efecto. Sin embargo, Inglaterra se quedó de 'okupa' y ahí siguen… Incluso construyeron un aeropuerto (ampliado ilegalmente años después), quizá para prever la eventual huida rápida de algún potencial afectado del síndrome de la 'Fiebre del Tax-Free'… En 1951, el profesor irlandés de Estudios Hispánicos de la Universidad de Glasgow, William C. Atkinson, afirmó que la actuación de Inglaterra añadía el insulto a la herida.

El Reino Unido debería recapacitar y dejar de promover estas situaciones por diversos motivos. Entre ellos está el hecho de que Inglaterra no está en posesión de una completa soberanía de Gibraltar, ya que en Utrecht no se otorgó la jurisdicción territorial. Esto significa incapacidad legal para otorgar leyes en el territorio. El hecho incapacita para la acción de gobierno. En 1966, el historiador británico Arnold J. Toynbee escribió de la injusticia que suponía la ocupación inglesa de Gibraltar, que en nuestros días ha llegado a ser el quinto inversor en Rusia. En la actualidad hay 81.000 empresas registradas en un territorio donde residen 28.603 habitantes. Gibraltar se mantiene en un decadente sistema abusivo e irresponsable, siendo el lavado de dinero su principal actividad económica (según informes GAFI-OCDE). Con la ayuda y beneplácito de Gran Bretaña, han hecho las leyes fiscales a la medida de sus necesidades. Unas leyes que son declaradas ilegales constantemente por la Comisión Europea. Todo este sistema es contrario a la ley internacional y viola el acuerdo contra el crimen organizado que alcanzó la comunidad internacional, incluida Inglaterra. Gibraltar incumple más de sesenta directivas europeas, lo que es otra razón por la que la Comisión Europea pide a Gran Bretaña que elimine la legislación fiscal de la colonia.

En 1954, el autor inglés Halliday Sutherland declaró que la toma de Gibraltar en 1704 representó un acto de piratería. Hoy día, el mundo es testigo de que la piratería continúa. ¿Se agarrará Inglaterra al clavo ardiente de Gibraltar para no perder la referencia de épocas pasadas?

Es un escándalo que España, Gibraltar y el Reino Unido no tomen las medidas necesarias para acabar con esta situación. También es frustrante que el resto de Europa consienta (a través de la inacción) la última colonia en suelo europeo.

En justicia, Gran Bretaña debe devolver la soberanía de Gibraltar al Reino de España, dando la posibilidad de mantener la ciudadanía británica para los ciudadanos gibraltareños que así lo deseen.

En 1862 el estadista británico John Bright afirmó que Gibraltar fue usurpado por Inglaterra en unos momentos en los que no había guerra entre españoles e ingleses, por lo que esa acción contravino toda ley moral y cualquier código de honor posible.

Si Gibraltar es el último Santo Grial de su pasado colonial, la sinfonía de bienvenida con el tema de Indiana Jones resulta bastante apropiada para lo que parece una búsqueda para paliar la menguante metrópoli que intenta hacer de la ocupación su última ilusión en la Historia.

Álvaro de Marichalar y Sáenz de Tejada
Miembro del Consejo Político de Unión Progreso y Democracia (UPyD)
Académico de la Real Academia del Mar

 

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