LA VOZ LIBRE

Artículo en 'El País' de Ángel López García-Molins: 'A todos nos duele nuestra lengua'

"En las comunidades bilingües el español no debería ser una mera variedad oral vergonzante"

LVL
2009-07-08 18:38:00

Madrid.- Por su destacado interés, reproducimos íntegramente el artículo de Ángel López García-Molins, catedrático de Teoría de los Lenguajes de la Universitat de Valencia, publicado por el diario 'El País' el miércoles 8 de julio de 2009.

"A los españoles de hace un siglo, al menos a algunos de ellos, les dolía España. A los de ahora lo que nos duele, sobre todo, es la lengua. Integrados en Europa, con un régimen democrático y con una economía que, pese a la crisis, sigue siendo del primer mundo, ningún ciudadano debería sensatamente tener motivos para el desánimo. Y, sin embargo, los herederos de Miguel de Unamuno y de María Zambrano, de Salvador Espriu y de Alfonso Rodríguez Castelao, tenemos razones más que suficientes para estar preocupados.

La cuestión lingüística en España no va bien; de hecho, va tan mal que ha llegado a poner en cuestión la existencia misma del país en una sucesión de acciones y reacciones, a cual más desgraciada, en la que las culpas se hallan bastante repartidas. No pasa día sin que los medios den noticia de protestas, manifiestos o declaraciones que están continuamente arrojando leña a una hoguera ya crecida de por sí.

Ahora mismo estamos embarcados en la polémica de la llamada ley del catalán, aprobada por el Parlament de Cataluña, lo que, sorprendentemente, no basta para zanjar la cuestión. Hay quienes se obstinan en mirar para otro lado y se niegan a reconocer que el rey está desnudo. Es una suprema irresponsabilidad política: se quiera o no, casi no existe ningún ciudadano español que esté contento con el trato que le están dando actualmente a su lengua. Si esto se aplicase a su cuenta corriente, a su familia o a su lugar de residencia, estaríamos en puertas de una revolución. Y, sin embargo, la lengua nos constituye sentimental y humanamente mucho más que aquellos factores: uno puede cambiar de ciudad, está continuamente alterando su estado financiero y, si se empeña, hasta puede cambiar de familia, pero nunca perderá su lengua.

Una precisión importante: lo que a los ciudadanos les duele en cada caso no es la lengua por antonomasia, de aquí o de allá, es su lengua.

En España, el 40% de la población vive en comunidades bilingües, de forma que a una mayoría le duele el español, pero a una minoría muy relevante le duelen el catalán/valenciano, el gallego o el vasco. Pasa con esto como con las guerras: los políticos y los estados mayores juegan a destrozarse mutuamente, pero lo hacen por persona interpuesta, de forma que las víctimas siempre son soldados y civiles que lo han perdido todo, sin que su condición doliente permita distinguir a los de un bando de los del otro.

¿Existen ciudadanos de las comunidades bilingües que se sienten vejados por lo que denuncian como excesos de la aplicación de las leyes de normalización lingüística, lo cual encorajina de paso a muchos habitantes de las monolingües? Sí, es evidente. ¿Existen ciudadanos de las comunidades bilingües que sienten que en España -un país que sólo reconoce sus lenguas en el ámbito regional (y además recientemente)- no dejan de estar de visita? Igual de evidente.

No sé a qué conduce mirar para otro lado y hacer de avestruz en este tema tan delicado. Si queremos seguir viviendo juntos, porque nos interesa mutuamente y fuera hace mucho frío, habrá que resolver esta contradicción alguna vez. Y entiéndase que no estoy propugnando ninguna forma de organización política concreta para España. A mí, como iberista convencido, lo que me gustaría es que la dualidad estatal vigente en la península Ibérica se superase con alguna fórmula viable y aceptada por todos, pero éste es otro debate ajeno a la cuestión que nos ocupa aquí.

Lo que sí propugno es la necesidad de replantear radicalmente la cuestión lingüística.

Dicen que este asunto está muy politizado. Desde luego: por acción o por omisión, abierta o larvadamente, los políticos de uno y otro signo no han hecho más que tensar la cuerda en beneficio propio sin sacar al náufrago ni un milímetro de la ciénaga que lo está tragando. Entiendo que lo más importante es cambiar la actitud de los ciudadanos y que sólo cuando haya cambiado será posible plantear medidas efectivas concretas porque ellos mismos las habrán demandado. Lo contrario sería empezar la casa por el tejado.

En el momento presente lo que predomina es una actitud avasalladora que impone en cada caso la lengua dominante con exclusión de las demás. De un lado está la idea de que el español es la única lengua del país (lo que gustan llamar "lengua nacional"), siendo así que no sólo no es el idioma materno de muchas personas, a las que habría que agradecer permanentemente su esfuerzo al usarlo, sino que, además, el catalán/valenciano, el gallego y el vasco han sido igualmente lenguas generales de España desde hace muchos siglos y por razones de las que no me puedo ocupar aquí. De otro lado está la idea de que estos tres idiomas (que gustan llamar "propios") sólo podrán sobrevivir si sus defensores calcan miméticamente la ignorancia y el menosprecio del otro que han caracterizado a los que sólo están interesados en la defensa del español.

En otras palabras: a lo que se aspira, como mal menor es a que las lenguas coexistan, pero sin propiciar su convivencia, es decir, su vivencia compartida. Es lo que en el antiguo régimen se preconizaba para las clases sociales y para los sexos: coexistencia inevitable, sí, convivencia fecunda, no. Mas si algo caracteriza a nuestra época es la superación de estas desigualdades: la de clase, la de sexo, la de religión... todas, menos la de lengua. Y esto constituye una tragedia, y no sólo hoy, en España viene siendo así desde el siglo XVIII.

¿Tan difícil es hacer posible que en el Parlamento, en los medios de comunicación y en la vida diaria de toda España uno pueda expresarse en cualquiera de los tres romances sin que se le insulte, a pesar de que le comprenden perfectamente con un mínimo de práctica?

¿Tan pernicioso resultaría para la vida social de las comunidades bilingües que los hispanohablantes, que de todas maneras conservarán el español en este mundo de la aldea global, no lo retengan sólo como una variedad oral más o menos vergonzante? Dicho brevemente: ¿acaso no vamos a ser capaces de cimentar la vida de los ciudadanos españoles sobre la convivencia lingüística?

Todo lo que acabo de decir son obviedades, pero soy consciente de que muchas personas lo acogerán con reticencia. Por eso me guardaré muy mucho de proponer que las cuatro lenguas de España sean declaradas oficiales en todo el Estado o que la oficialidad legal de la lengua propia y del español se aplique equilibradamente en las comunidades autónomas bilingües.

Las medidas legales efectivas son las que consolidan un estado de opinión mayoritario -la ley de dependencia, la de igualdad de género-, nunca las que aspiran a crearlo de la nada al estilo de la ley antialcohólica de Estados Unidos en los años veinte. Antes de legislar hay que ganar la batalla de la opinión y de las actitudes.

El tiempo apremia: la herida sigue abierta, y las posibilidades de que se gangrene crecen de día en día. Necesitamos cauterizarla con un gran pacto de Estado: nos va en ello la paz social"

Comentarios

Dice ser Anónimo
2010-06-26 11:13:53
Qué profundamente basado y bien razonado está este artículo del catedrático de derecho constitucional. Pero hay una cosa que yo matizaría: Galicia, Cataluña y País Vasco no tienen una lengua propia, sino dos. Los que sólo tienen una lengua propia (la francesa) son los vascos y catalanes de Francia.

Dice ser Annimo
2010-05-15 14:18:47
Tus padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos fueron los colonizadores de Galicia. Búscalos y juzgalos tú, que seguramente a los demás no nos importa lo irremediable y como tal nos lo tomamos para no amargarnos la vida con deseos de venganza tan injustificados y contraproducentes (sobre todo para ti).

Dice ser enrique
2010-04-29 08:00:30
Así lo prueban todos esos comentarios que hablan de nacionalismos y autodeterminaciones que aparecen aquí, ignorantes de que la lengua no define un territorio ni los territorios definen a las lenguas y de que los derechos no emanan de lo que hablas sino de que "eres", ni siquiera de lo que eres porque el sustrato común es la humanidad, la condición de ser humano digno de respeto y consideración por encima del territorio en que vivas y de la lengua que hables. Gracias por permitirme opinar.

Dice ser enrique
2010-04-29 07:53:37
Esta situación es tan antigua como la narración biblica de Babel y la confusión de lenguas, aunque en unas épocas se decante en favor de unas y en otras épocas en favor de otras. El conflicto es permanente e irresoluble y así viviremos per secula seculorum, sifriendo quienes defendemos el raciocinio y el equilibrio por la irracionalidad y el desequilibrio que ( en un sentido o en otro) se produce constantemente por obra y gracia de quienes no deseando el entendimiento propician, alimentan y buscan constantemente arrimar el ascua a su sardina para sacar partido de la situación, respondiendo ciegamente al imperativo biológico del egoísmo (individualismo) y no siendo capaces ni siquiera de vislumbrar el beneficio social que aportarían otras posturas más concertantes.

Dice ser Martins
2009-07-13 02:26:30
Estou certo que hoje não é possível lutar pela autodeterminação da Galiza sem recorrer aos meios de Comunicação Internacionais e aos Tribunais Internacionais. Dentro do regime colonial espanhol só podem esperar mais do mesmo. Por isso do Brasil aconselho os líderes políticos patriotas da Galiza a montarem um sistema informativo junto das Agências de Notícias Internacionais para que a causa galega seja conhecida em todo o mundo e ganhe defensores. Não ganham esta batalha contra o colonialismo espanhol sózinhos. Por outro lado a prática do colonialismo faz que os seus simpatizantes e executantes cometam crimes contra a Convenção Europeia dos Direitos do Homem. Os líderes patriotas devem aproveitar tanto os crimes de delitos difamatórios contra o povo galego seja eles ditos por particulares ou pelos meios de comunicação, como os crimes de Estado praticados por polícias e tribunais. Sabem que por cousas bem menores já vários tribunais de Estados soberanos foram condenados no TEDH em Estrasburgo? Um Abraço de solidariedade do Brasil

Dice ser mediterranea
2009-07-12 11:49:38
mientras Cataluña siga siendo parte de España,los ciudadanos catalanes que soliciten escolarizar a sus hijos en español,deben tener derecho a ello,aunque ademas tengan que aprender catalan.Aprender nunca está de más. Viceversa para los que soliciten estudiar en catalan.

Dice ser Diniz
2009-07-12 04:04:34
Os colonizadores da Galiza teñen que ser xulgados nun tribunal internacional de Crimes contra a Humanidade. A Convención Europea dos Dereitos de Home, non permite esta colonización castelá da Galiza. Fóra cos opressores xa.

Dice ser Jos Miguel
2009-07-11 21:39:29
El tema de la lengua está poniendo de manifiesto que los españoles, en nuestro estado actual de educación, por mucha democracia formal que tengamos, no estamos muy capacitados para el diálogo sobre cuestiones delicadas y para la propuesta de soluciones airosas. El diálogo de besugos es impresionante y así sólo podemos esperar que el problema se agudice cada vez más. A mí me preocupa especialmente la parte que me afecta a mí, que es la enorme torpeza de los defensores del castellano al uso. La tontería de ir con la lagrimita por "los que no saben el catalán" ha supuesto un ridículo espantoso para nuestra causa. Porque si declaramos que el problema es que hay gente que no puede hacer el paso de un aprendizaje tan trivial como es el aprendizaje del catalán, lo único que han conseguido es autodefinirnos a los castellanohablantes de Cataluña como una casta de cuasi subnormales. Es decir, que hablar en español es un signo de pertenencia a una casta inferior, y según esa lógica, la eliminación de nuestra lengua en la enseñanza es una bendición. Este error es lo que ha hecho que la política lingüística de eliminación del español en Cataluña no haya tenido oposición y el campo esté abierto para una clase política que no tiene limitaciones de recursos y continuamente está sacando adelante iniciativas de eliminación de la lengua propia de una parte de la población de Cataluña.

 
 
 

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