LA VOZ LIBRE

ISRAEL-EEUU

El primer ministro israelí mantiene su desafío a Estados Unidos

Efe
2010-03-15 16:20:00

Jerusalén.- El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, adelantó hoy que su país continuará con la construcción en el Jerusalén palestino, en plena crisis con EEUU por la aprobación de más viviendas para judíos en esa zona de la ciudad.

"La construcción en Jerusalén, y en cualquier otra parte, seguirá cómo en los últimos 42 años", dijo en alusión a las más de cuatro décadas de la ocupación israelí del este jerosolimitano, donde los palestinos exigen establecer la capital de su estado independiente.

Según el servicio de noticias Ynet, Netanyahu hizo la declaración en un encuentro con el grupo parlamentario de su partido, el conservador Likud, en respuesta a la pregunta de una diputada sobre el efecto de la crisis diplomática desatada con Washington.

Tras referirse a Jerusalén, el primer ministro israelí precisó que la construcción proseguirá también en las colonias de Cisjordania al concluir la moratoria de diez meses que decretó en noviembre en los asentamientos de ese otro territorio ocupado.

"La decisión del gabinete de reiniciar la construcción transcurridos los diez meses sigue en pie", dijo Netanyahu.

La advertencia llega dos días después de que la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, considerara un "insulto" que socava los "esfuerzos por la paz" el anuncio de la construcción de 1.600 casas en la colonia jerosolimitana de Ramat Shlomo.

El anuncio se produjo durante la visita la pasada semana a Israel del vicepresidente norteamericano, Joe Biden, para impulsar una negociación indirecta entre palestinos e israelíes y poner fin al bloqueo que registra el proceso de paz desde hace más de un año.

La administración norteamericana emitió de inmediato un comunicado de "condena" al anuncio israelí, pero la cosa no quedó ahí.

Clinton llamó durante el fin de semana a Netanyahu para mostrarle de nuevo el rechazo al anuncio y, según el diario Haaretz, le exigió que lo anule, haga gestos para reiniciar negociación y diga que el diálogo tratará sobre los asuntos cruciales del conflicto.

De acuerdo con medios locales, la llamada de la secretaria norteamericana de Estado "sorprendió" al primer ministro israelí.

Fuentes cercanas a Netanyahu han filtrado que el motivo de la sorpresa es que el primer ministro israelí ya se había disculpado personalmente con el vice presidente norteamericano y había reconocido que el momento elegido para el anuncio "no era el mejor".

Tras llamar ayer a la calma, Netanyahu cambió hoy de registro y su advertencia dispara otra vez la tensión entre ambos países.

El encontronazo escenifica la divergencia de fondo entre Netanyahu y el presidente de EEUU, Barak Obama, sobre el conflicto de Oriente Medio, cuya resolución mediante la creación de un estado palestino es el principal objetivo del presidente norteamericano en el plano internacional.

Obama fracasó en primer término en el intento de que Netanyahu frenara la expansión de los asentamientos judíos en Jerusalén Este, que era la condición que habían puesto los palestinos para la reanudación de las negociaciones directas con el Estado judío.

El presidente norteamericano logró después que el primer ministro israelí decretara la moratoria en la construcción en las colonias de Cisjordania, lo que había despejado el camino para que los palestinos aceptarán la fórmula de negociaciones indirectas.

El actual desencuentro hace inviable, no obstante, esa fórmula.

Y lleva a la relación bilateral entre Israel y EEUU a una situación de confrontación que casi no tiene precedentes entre dos países cuya alianza, hasta ahora incondicional, es eje fundamental del equilibrio o desequilibrio de fuerzas en Oriente Medio.

Y por extensión, también en el resto del globo.

Según reconoció el embajador de Israel en EEUU, Michael Oren, ambos países afrontan su peor crisis bilateral en 35 años.

Oren se remite al enfrentamiento que en 1975 protagonizaron los entonces secretario norteamericano de Estado, Henry Kissinger, y primer ministro israelí, Isaac Rabin, sobre la exigencia de EEUU de que Israel se retirara parcialmente de la Península del Sinaí.

Pero lo que está ahora en juego es más delicado; Jerusalén es para los sectores conservadores y derechistas israelíes la capital "eterna e indivisible" de Israel, y cualquier atisbo de que Netanyahu no vaya a respetar esa máxima pondría en peligro su gobierno.

El gobierno de Netanyahu se sustenta en la mayoría más intransigente con las reivindicaciones palestinas en los sesenta años de existencia del Estado judío y la pérdida de ese apoyo parlamentario podría costarle el puesto al primer ministro israelí.

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Javier Fernández

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Hagan sus apuestas. ¿Cuánto tardaremos en quebrar definitivamente las cuentas públicas? ¿Dos, tres, cuatro, cinco  [...]

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Enrique Arias Vega

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