LA VOZ LIBRE

CAMBIO CLIMÁTICO

Proteger el bosque es un arma clave contra el cambio climático, según un estudio

Efe
2010-03-16 02:41:00

Washington.- La deforestación contamina más que todos los automóviles, trenes, aviones y barcos del mundo, según un estudio divulgado hoy, que dice que ampliar la protección de los bosques es una forma eficiente y barata de combatir el cambio climático.

El estudio, publicado en la revista científica "PLoS Biology", da una razón más en favor de las áreas de conservación forestal, por las que luchan las organizaciones medioambientales desde hace décadas como mecanismo para preservar la biodiversidad y las culturas indígenas.

La destrucción de los bosques es responsable del 15 por ciento de las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero, por lo que si esa gran chimenea no se controla el mundo será incapaz de estabilizar el clima terrestre, según el estudio, elaborado por 16 expertos de Estados Unidos y Brasil.

"Las áreas de conservación forestal, incluidas las tierras indígenas, son opciones realmente atractivas para la reducción de las emisiones", dijo a Efe Taylor Ricketts, el autor principal del estudio, que trabaja para World Wildlife Fund, una asociación ecológica.

Según sus cálculos, las zonas protegidas establecidas en la Amazonía brasileña entre 2003 y 2007 preservarán 270.000 kilómetros cuadrados de selva que habrían sido destruidos hasta el 2050 al ritmo actual de deforestación en regiones limítrofes.

Del mismo modo, el Parque Noel Kempff Mercado de Bolivia evitará que se liberen a la atmósfera 1,6 millones de toneladas de carbono en 30 años.

No obstante, la existencia de un área de conservación no reduce la deforestación a cero, pues frecuentemente continúa la tala ilegal. Según el estudio, Brasil perdió 9.700 kilómetros cuadrados de árboles entre 2002 y 2007 en zonas de protección.

Un ejemplo es la Reserva Extractiva Chico Mendes, donde continúan cayendo árboles, aunque sin su existencia la deforestación habría sido un 14 por ciento mayor en las últimas dos décadas.

La creación de nuevas áreas de protección en los países en desarrollo y una preservación mejor de la vegetación en las que ya existen costaría al mundo 4.000 millones de dólares al año, cuatro veces más que lo invertido actualmente.

Se trata de una cifra mucho menor que lo que costaría reducir la misma emisión de gases con otros métodos, según el estudio.

Combatir la deforestación en las zonas protegidas requiere, según Ricketts, mejorar la vigilancia con patrullas en el terreno y con imágenes por satélite, así como invertir en modos de vida alternativos para que los habitantes no destruyan los bosques.

Para maximizar su efecto sobre el cambio climático, las reservas deben establecerse en lugares donde el peligro de la tala es mayor, como en las márgenes de la carretera Cuiabá-Santarem en Brasil, que atraviesa la Amazonía, y en la frontera agrícola, que cada año avanza a costa de la selva.

En cambio, muchas de las campañas para la protección de la Amazonía piden reservas en lugares alejados del desarrollo humano.

Esas zonas de preservación pueden justificarse por su riqueza en flora y fauna, y por salvar el modo de vida indígena, pero para luchar contra el cambio climático los mejores lugares para una reserva, según Ricketts, son sitios que están en peligro inminente de perderse.

Comentarios

 
 
 

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