LA VOZ LIBRE

Francisco Xabier Santos, del Grupo Hospital de Madrid: '¿Son seguras las prótesis de mama?'

El jefe del Servicio de Cirugía Plástica del HMM y HMT afirma que el riesgo de salida del gel de silicona es mínimo

Doctor Francisco Xavier Santos Heredero
2010-06-07 15:00:38

El implante de prótesis es la técnica habitual para conseguir el aumento del volumen de las mamas en aquellas pacientes que desean dicho efecto por no encontrarse satisfechas con el mismo.

A lo largo de la Historia se han empleado múltiples materiales para lograr el aumento mamario. El primer intento reflejado en la literatura médica data de 1895 por Czerny, quien transfirió un lipoma (tumor benigno de tejido graso) de la cadera de un paciente a una mama, para corregir un defecto de proyección y volumen, producido por la extirpación de un tumor. Posteriormente se emplearon diferentes materiales sintéticos sin obtener resultados satisfactorios. Fue en 1963 cuando Cronin y Gerow desarrollaron el uso de gel de silicona encerrado en una cubierta de elastómero de silicona, que ya había sido empleado durante la Segunda Guerra Mundial para fabricar tubos o catéteres de silicona, en cirugía vía biliar y recanalización de uretras. El material fue muy bien tolerado y resolvió los diversos problemas de rechazo que habían sido generados con los otros materiales. Este tipo de prótesis fueron las empleadas durante décadas, obteniendo muy buenos resultados. Paralelamente se desarrollaron prótesis con cubierta de silicona sólida pero que se rellenaban de solución salina, pues en ocasiones se había detectado que el gel de silicona se filtraba a través de la cubierta de la prótesis y se ponía en contacto con el organismo provocando reacciones adversas.

En 1991 se planteo en Japón la posible asociación de la utilización de prótesis rellenas de gel de silicona con la aparición de síntomas que aparecen en algunas de las llamadas enfermedades autoinmunes (fiebre, dolores articulares, etc.). Estas informaciones llevaron a la mayoría de los gobiernos occidentales a prohibir el empleo de prótesis de gel de silicona. A partir del año 1998 se publicaron varios estudios con soportes estadísticos guiados por corrientes de Medicina basada en la evidencia que demostraron fehacientemente que no hay asociación entre la utilización de prótesis de gel de silicona y el desarrollo de cáncer o de enfermedades auto inmunes. A la vista de tales evidencias se levantó la moratoria y se volvieron a emplear los implantes de gel de silicona.

Los esfuerzos de la industria sanitaria respecto a las prótesis mamarias se han encaminado fundamentalmente en dos direcciones: reducir el riesgo de salida del gel de silicona del interior de las prótesis y disminuir la aparición de la principal complicación del implante mamario, la llamada contractura capsular.

EVITAR LA SALIDA DE LA SILICONA

Para lograr el primer objetivo se han desarrollado prótesis con varias capas en su cubierta externa, con el fin de que si alguna de ellas se deteriorara aún existan otras que impidan que el gel de silicona salga al exterior. Las prótesis que empleamos en el Servicio de Cirugía Plástica del Hospital Universitario Madrid Montepríncipe y del Hospital de Madrid Torrelodones, del Grupo Hospital de Madrid, tienen lo que se denomina una cubierta trilaminar. Ésta está compuesta por dos capas de elastómero de alto rendimiento y otra intermedia de especial consistencia (primera imagen), que constituyen, sin duda, las prótesis más seguras en cuanto a prevenir la salida del gel del interior del implante. Pero aún más, ya no se emplean los geles de silicona semilíquida de las antiguas prótesis, sino que en estos momentos se utilizan prótesis rellenas de lo que se denomina gel de silicona cohesivo. Esto significa que la silicona es muy densa y compacta y que, incluso en caso de producirse un poro o lesión en la cubierta trilaminar, la silicona no saldría de la prótesis. En la segunda imagen se muestra una prótesis a la que se ha practicado una incisión y se está presionando fuertemente, y se observa cómo el gel cohesivo no sale de la prótesis. Otra de las ventajas del gel cohesivo es que proporciona a la mama una textura muy similar a la mama natural.

LA CONTRACTURA CAPSULAR

La complicación más frecuente de la mamoplastia de aumento con prótesis es la llamada ‘contractura capsular’. Y es que siempre que se introduce en el organismo un cuerpo extraño, bien sea una prótesis de cadera, de rodilla, de mama, etc., el organismo reacciona creando alrededor de ese elemento extraño una fina cápsula fibrosa, en lo que podría ser un intento para aislar la prótesis del resto del organismo. Pues bien, en ocasiones esa cápsula, que normalmente es fina y elástica, se vuelve dura, gruesa y se contrae, generando la citada contractura capsular. Ésta puede ser mínima y no causar ningún problema más allá de una cierta dureza al palpar la mama. Pero en casos extremos la contractura puede ser muy intensa, deformar la mama y causar dolor. Hasta la fecha no hay datos con suficiente evidencia científica que aclaren la causa de la contractura capsular.

Se han hecho muchos intentos para minimizar esta complicación, tanto en la fabricación de las prótesis como en la técnica quirúrgica empleada. Respecto a la última, se ha demostrado que cuando la prótesis se implanta debajo del músculo pectoral la incidencia de contractura capsular se reduce significativamente. Por otra parte, en lo relativo a las prótesis se ha evidenciado que cuando la superficie externa de las mismas no es lisa, sino rugosa, disminuye el riesgo de desarrollar una contractura capsular. Por estos motivos, las prótesis que empleamos se colocan debajo del pectoral y su superficie es rugosa. Con este tipo de prótesis, y en esta posición, la incidencia de contractura capsular es del 5,8 por ciento.

Resumiendo la situación actual, podemos afirmar que las prótesis mamarias que empleamos son seguras. En primer lugar, el riesgo de salida del gel de silicona es mínimo, debido a la cubierta trilaminar de los implantes y a su relleno con un gel de silicona cohesivo. Y en segundo lugar, estamos empleando las prótesis rugosas, que son las que menor riesgo tienen de contractura capsular, en posición retropectoral, que es la posición en la que esa complicación aparece con menos frecuencia.

 

> En la imagen superior, el doctor Francisco Xavier Santos Heredero, jefe del Servicio de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora de los Hospitales Universitario Madrid Montepríncipe y Madrid Torrelodones. En la imagen central, una prótesis con gel cohesivo. En la imagen inferior, una prótesis mamaria detrás del músculo pectoral.

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