LA VOZ LIBRE

¿Cuánta gente es una multitud?

Jesús Royo Arpón
2010-07-14 18:31:44

¿Cuántos eran en la manifestación del sábado, la que montó Ómnium Cultural contra la sentencia del Constitucional? ¿Un millón, millón y medio o 56.000, como afirma la agencia EFE? ¿Cómo es posible que haya, en un hecho objetivo, una desviación del dos mil por ciento? Viendo las fotos, uno pensaría que fue realmente una mani millonaria. Pero la cifra de EFE -los ridículos 56.000- es la única que se basa en un recuento sobre 15 fotos aéreas hechas a las ocho y media de la tarde, es decir, cuando están todos, los tardones y los madrugadores. Un recuento es un método cuantitativo, es el método apropiado para medir una cantidad. Las otras cifras son apreciaciones subjetivas, y se rigen por el método cualitativo, lo que llamamos el ojo de buen cubero: "Aquí habemos como mínimo un millón"; "Qué dice un millón, millón y medio y de ahí no bajo". Algún valiente intenta redondear los dos millones, pero parece una cifra pelín voluntariosa. Conclusión: para la historia, un millón y medio, aunque para los escrupulosos se concede un millón cien mil, según el recuento 'científico' de la Guardia Urbana.

El problema es que en este tipo de manis el número es la cosa. No se trata de qué se dice, sino de cuántos lo suscriben, cuántos se apuntan a tal opinión y la ratifican con su presencia. En los días anteriores, se decía claramente: "Tenemos que estar todos, a ver cómo encajan en Madrid a un millón de catalanes en la calle". En esas circunstancias, la cifra será todo menos objetiva: es pura propaganda. Cuando hay dos partes opuestas, pongamos sindicatos y patronal en caso de huelga, las cifras que da cada parte se supone que están infladas o disminuídas a conveniencia, y uno se queda con la media, con un "vaya usté a saber" escéptico. Pero en la mani anti-TC del sábado sólo había un bando: Generalitat, Ayuntamiento, prensa, sociedad civil, ciudadanía, todos a una, Fuenteovejuna, prietas las filas y tots units fem força. Nadie va a decir que no a la cifra que se diga, so pena de ser acusado de botifler, antipatriota y elemento disolvente. La Guardia Urbana, teórico contador imparcial, es parte del asunto: "¿Qué cantidad pongo, excelencia?".

Y ahí es donde sale el niño avisando que el rey va desnudo. Alguien, por ejemplo la agencia EFE, propone que la mejor manera de saber cuántos han ido a la mani es contarlos. Fotografiarlos y contarlos: tantas cabezas, tantos asistentes. Y le salen 56.000. Y encima contabiliza el margen de error posible, un 15 por ciento, por la gente que en el momento de la foto se halle en 'zona de sombra': árboles, portales. O sea que el máximo serían 64.000 personas. El resto, los 936.000 que faltan para el millón, son fantasmagoría, quimera y entelequia: o sea, meros estímulos para el onanismo mental. ¡Pues vaya con el niño aguafiestas!

Vale ya, basta de tomar el pelo al personal con las cifras de asistentes. No se puede confundir millón con mogollón. El millón hay que demostrarlo, mientras el mogollón todos sabemos lo que es. Con las técnicas actuales, no hay lugar para el engaño: un programa informático sencillo puede determinar al instante la cantidad exacta de personas asistentes a cualquier evento. Entonces, ¿qué sentido tiene el baile de cifras? ¿Cómo no nos desternillamos de risa cuando cada convocante da su cantidad 'comprobada'? ¿Cómo los medios, en teoría serios y solventes, dan por buenas esas cifras-propaganda? ¿Por qué no se atienen todos -¡todos!- a las cifras de institutos de recuento de multitudes, objetivos y fuera de toda sospecha? Por cierto, los dos millones de la mani contra el aborto -octubre de 2009- fueron en realidad la bonita cantidad de... (aquí redoble de tambor, brombrombrom...) 55.316. Cuarenta veces menos.

Comentarios

Dice ser Anónimo
2010-07-16 00:42:19
EFECTIVAMENTE, EL NAZIONALISMO NO ES UNA IDEOLOGÍA SINO UN MODUS VIVENDI. ¡QUÉ GRAN VERDAD!

Dice ser Egarense
2010-07-15 23:27:48
Royo, no olvides que cuanto más se repite una mentira, más fácilmente acabará pareciendo verdad. Y en el fondo qué le importa la verdad al nazionalismo. La infantería periodística del sistema calentó el acto los días previos, La Vanguardia, el día antes y El Periódico y TV3, siempre que haga falta. ¿Quién pagó los autobuses? ¿Omnium? ¿Y quién paga a Omnium? Todos, porque viven del dinero que les da la Generalitat, igual que la Plataforma Pro-Seleccions Catalanes y todo el consorcio nacionalista en general. El nacionalismo no es una ideología, sino un modus vivendi.

 
 
 

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