LA VOZ LIBRE

¿Por qué el PSC es nacionalista? (II)

Jesús Royo Arpón
2010-08-17 16:27:29

El nacionalismo catalán de principios del siglo XX pasó su reválida electoral el año 1907, cuando se presentó como una fuerza unitaria, la Solidaritat Catalana, y se hizo con el poder en las diputaciones. Fue un golpe de efecto que descubrió un horizonte inmenso de posibilidades de actuación. El nacionalismo va a tocar cuixa, tocó muslo, en frase expresiva de los políticos. De momento, las cuatro diputaciones se pusieron en sintonía y al alimón crearon la Mancomunitat, que prefiguraba lo que luego sería la Generalitat. Al mismo tiempo se organizaba un tejido social tupido y sólido: diarios, grupos de opinión, fiestas, mitos culturales, estudios universitarios, peñas excursionistas, clubs de deportes y corales. Todo lo que, aparentemente ingenuo, casual y preexistente, en realidad es resultado de una voluntad deliberada de construcción de una nación. Todo eso se sembró en el primer tercio del siglo XX y, en cierta manera, con todas las correcciones que ha introducido el paso del tiempo, aún nutre la imagen de Cataluña.

Pero el nacionalismo no pudo seducir al proletariado industrial, totalmente identificado con el anarcosindicalismo universalista, revolucionario y utópico. El nacionalismo era visto más bien como una fuerza de orden, y quedaba retratado como tal en los frecuentes levantamientos populares, como la Semana Trágica y demás. Los obreros lo tenían claro: detrás del inflamado amor a a la patria, a todas las patrias, había un designio de la burguesía de tener obreros dóciles, disciplinados y cofois, felices. Desde el propio catalanismo se vio la necesidad de seducir a las capas populares, las del campo y las de las ciudades. Ahí empezó a fraguarse un catalanismo populista que robó al lerrouxismo el radicalismo y el republicanismo: fue la Esquerra Republicana, que en los años treinta eclipsó a la vieja Lliga. Esta Esquerra no le hacía ascos a la lucha callejera, ni a un cierto socialismo verboso, parecido al de Mussolini y Hitler. Si en Alemania se producía el coche del pueblo, el Volkswagen, aquí Macià soñaba que cada catalán tendría su casa con jardín, "la caseta i l'hortet". Todo un modelo de sociedad integrada y armónica.

El 14 de abril del 31 fue la apoteosis del republicanismo: Macià proclamaba la República Catalana, recogiendo el mandato de las urnas, y añadiendo "como parte de la Federación Ibérica". Luego vino la negociación del Estatuto y la Generalitat: gobierno de una región autónoma dentro de la República. ERC saboreaba las mieles de la hegemonía social: todo el poder para Esquerra. Pero, como se encargaron de demostrar los hechos, eso era un espejismo. Primero en el bienio conservador (1934-36) la Generalitat fue borrada de un plumazo, por culpa de la declaración estéril y atolondrada de independencia por parte de Companys. Y luego en la sublevación militar del 36, en que el poder fue a parar directamente al proletariado, que derrotó al ejército sublevado. La hegemonía la tenían ahora organizaciones no nacionalistas: CNT-FAI y UGT. Esquerra pasó a ser marginal en el nuevo escenario. El nacionalismo catalán, o bien se quedó en casa a verlas venir, o se sumó tímidamente a la revolución, pero sólo como comparsa. De nuevo el nacionalismo se preguntaba, atónito: ¿de dónde salía tanta gente, las masas, charnegos la mayor parte, y se hacían limpiamente con el poder, ese poder que al nacionalismo tanto le había costado conseguir? Había que hacer algo...

Comentarios

Dice ser Anónimo
2010-08-19 10:16:37
http://www.youtube.com/watch?v=QG8zqX2FE7o&feature=player_embedded

Dice ser Egarense
2010-08-18 19:00:13
La llegada al poder d´Erc dejó claro que era un partido republicano, izquierdista, anticlerical, pero muy poco revolucionario. La heterogeneidad de su composición resultó en que personajes muy poco recomendables procedentes de Estat Català se pusieran al frente del orden público. Estat Català coreaba y corea consignas del tipo Ni esquerres ni dretes, Estat Català. Para entendernos: eran fascistas catalanistas integrados en Erc. Si Hitler hubiese entrado en Barcelona, lo habrían recibido brazo en alto y con cruces gamadas cuatribarradas. Igual que los ustashi croatas. Fue el caso de los hermanos Badía, una pareja de asesinos patológicos y torturadores que llevaron a cabo una política de exterminio implacable contra la CNT. Al final estos dos elementos acabaron baleados por un grupo de anarquistas italianos. Los órganos políticos del catalanismo, por ejemplo, La Veu de Catalunya, no se cansaban de fustigar a los “murcianos”, es decir, a los trabajadores de otras partes de España que habían llegado para trabajar en las fábricas dentro del incipiente proceso de industrialización que se había iniciado desde finales del XIX. Carles Sentis escribió a este propósito un delicioso libro titulado Viatge a Transmiseria, donde todos los prejuicios clasistas, racistas y antiespañoles tienen su asiento. El movimiento obrero, en efecto, no fue nacionalista ni cosa que se le parezca. No lo fue en Cataluña y aún menos en el País Vasco.

Dice ser rotllo
2010-08-18 03:18:41
El PSC es un invento más del franquismo, como el PSOE, como la llamada transición "democrática", como la llegada programada llegada masiva de españoles a Cataluña. Al principio, los ingenieros sociales del franquismo, para evitar la antiestética de un partido lerrouxista, buscaron aliados en la burguesía catalana. Y los encontraron. Ellos se prestaron encantados ( a cambio de obvio) para dar un barniz de presentabilidad catalanista y de cierta intelectualidad a ese populismo demagógico de masas hispano-facineroso, que tan bien encarnaba esa pareja de psicópatas y ladrones sevillanos, Alfonso Guerra y su aliado González marquez. Con el tiempo llegaron a interiorizar tan bien su papel de catalanistas que algunos hasta se lo han acabado creyendo. En Barcelona, solo. En Madrid ya es otra historia. Allí solo van a fichar y a pasar desapercibidos Ahora ha quedado perfectamente claro que el PSC ya no tiene ninguna posibilidad de seguir. Se acabará disolviendo para ser solamente el PSOE sin más, en versión emasculada tipo Montilla. La izquierda en general es un error o un engaño. No dudo que sus ideologías fundacionales sean producto de mentes bien intencionadas. Pero el caldo de cultivo resultante es de lo peorcito. Ràpidamente sucumben a los métodos y maneras de la derechona mafiosa del PP.Y es que no se puede poner a muertos de hambre a cargo de las finanzas púbicas sin asegurarse previamente que poseen una preparaciòn adecuada.

 
 
 

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