LA VOZ LIBRE

La Consejera catalana de Justicia critica la lentitud de Garzón mientras se dedicaba a hacer "grandes operaciones"

Europa Press
2010-08-20 17:19:59
Afirma La consejera de Justicia de la Generalitat, Montserrat Tura, ha asegurado que el titular del Juzgado de Instrucción número 30 de Barcelona, Juli Solaz, que instruye el caso Millet, y el juez Baltasar Garzón son "dos extremos" y ha apuntado que "un término medio sería lo mejor". En una entrevista a Europa Press y al preguntársele por el perfil de juez que prefiere, Tura ha afirmado que su cometido no es "ponerles nota" pero que, si bien Solaz no esta yendo muy rápido, la consejera ha asegurado saber que continuaba trabajando en la investigación. "Sé que el juez Solaz va avanzando en su expediente de instrucción, en cambio no me consta que el sumario del caso 'Pretoria' que se instruía en el juzgado que ocupaba el señor Garzón avance", ha sentenciado. GARZON HACIA GRANDES OPERACIONES, PERO DEBIA INSTRUIR "El juez Garzón nos tenía muy acostumbrados a hacer ese tipo de grandes operaciones con unidades especializadas y apariciones suyas en persona, pero como juez instructor debía de instruir", ha recordado Tura. La consejera ha opinado que Solaz está cumpliendo con su trabajo, cosa que se demuestra en su petición de tres dictámenes a la agencia tributaria, "aunque desearíamos que fuera más rápido", ha matizado. Aun así, ha insistido en la dificultad del caso que instruye --el desfalco del Palau de la Música Catalana-- y que Solaz empezó con dos imputados y ahora lleva nueve. "Puede que amplíe el número de imputados", ha afirmado. EL JUEZ DEBE INSTRUIR, NO ACUDIR AL REGISTRO O A LA DETENCION "Yo quiero un juez de instrucción que avance en el sumario" ha expresado Tura, que ha incidido en que "un juez de instrucción debe instruir, no tiene porqué presentarse en el registro de la instrucción o la detención. Lo que debe hacer es instruir". De todos modos, la consejera se ha mostrado comprensiva con la dificultad del trabajo de sendos jueces arguyendo que "a nadie se le puede acusar de un delito si no hay una prueba fehaciente", por lo que se necesita tiempo para recabar pruebas. Para Tura esta diferencia es una cuestión de estilos a la hora de aplicar la ley de enjuiciamiento criminal, una ley de 1887, que se entrega a todos los jueces, "pero el resultado que cada uno saca del texto, no es el mismo". "Sólo hay que ver a la juez Miriam de Rosa que ha demostrado tener otro estilo diferente encarcelando durante 13 días a Millet y Montull. Hizo lo que ella creía que debía hacer, aplicando la misma ley que Juli Solaz", ha sostenido. Por eso ha insistido en que lo que se les debe decir a estos jueces es "que terminen la instrucción, que determinen claramente qué personas imputan, por qué delitos y con qué pruebas, y trasladen el caso donde tengan que trasladarlo".

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