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Comunicación

Felicísimo Valbuena

Felicísimo Valbuena

Consultor y Periodista
Friday, 26 de March de 2010, 11:40
'The Road', cómo seguir aprendiendo cuando todo ha fracasado

Una de las características de la ciencia-ficción es su pesimismo. Si, además, la película comienza con lo que ocurre después de una catástrofe, es mejor que vayamos al cine sin que nos la hayan contado. Reconozco que me caen muy bien Javier Aguirresarobe y Viggo Mortensen y que no me gusta perderme sus películas, aunque no esté de acuerdo con los guiones de algunas o muchas de ellas. Lo bueno que tiene Aguirresarobe es que, si no me gusta la historia, cambio de registro y me concentro en su trabajo de fotografía y siempre aprendo. Y lo mismo digo de Mortensen como actor.

Ahora bien, para ver esta película hay que ‘echar bota y merienda’, según el dicho popular.

UNA INTERPRETACIÓN BERNIANA

En esta película, donde los hombres están reducidos al nivel de los animales, por la necesidad que tienen de todo lo fundamental para mantenerse vivos y porque hacen real la afirmación de Thomas Hobbes –“el hombre es un lobo para el hombre”-, también podemos encontrar un resquicio para ser humanos y para crecer. El padre hace de Padre Protector del hijo, aunque éste le da al final la prueba de ha llegado a ser un Adulto. Y tanto uno como otro desarrollan su mundo de valores y creatividad. Es un mundo muy simple, por lo esencial -quieren ser buenos- y no quieren utilizar a los demás como medios para subsistir. Es decir, no quieren imitar a los demás y convertirse en caníbales, aunque esto les pueda causar la muerte. Y también son creativos, porque quieren mantener viva la llama y transmitirla, como si fueran Prometeos.

Al final, después de morir el padre, el guionista John Penhall nos da una sorpresa esperanzadora: el hijo logra unos nuevos padres, que habían actuado como Padres Protectores de los dos, sin que éstos lo supiesen.

A pesar de su enorme pesimismo -no recuerdo una película tan ‘negra’ y desesperanzada en sus comienzos-, los aficionados, estudiosos o entusiastas del Análisis Transaccional pueden aprender, de manera sencilla, cómo se transmiten los guiones de vida de generación en generación.

Ah, sí, el director se llama John Hillcoat y la historia está basada en una novela de Cormac MacCarthy, un novelista de mucho éxito. He leído a más de veinte que son mejores, o mucho mejores que él.

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