LA VOZ LIBRE

Madrid 2016: todo preparado para recibir el veredicto olímpico del COI

Medio millón de madrileños se echan a la calle para decir que tienen una corazonada

Efe
2009-09-27 22:06:40

Madrid.- Al grito de "nos lo merecemos" y equipados con gorras, pancartas, calcomanías, pegatinas, globos y camisetas con el logo de la candidatura madrileña, unas 500.000 personas han querido mostrar hoy al mundo entero su "corazonada": el apoyo a un Madrid deseoso de albergar los Juegos Olímpicos de 2016.

Cibeles ha reunido hoy a parejas de turistas que querían conocer el Madrid más entusiasta, a familias enteras dispuestas a pasar un domingo distinto, a grupos de amigos fanáticos del deporte y, por supuesto, a miles de admiradoras de David Bisbal, el encargado de poner la guinda a los festejos con la presentación de su último disco.

Todos ellos han sido los encargados de mostrar al mundo, y sobre todo al COI, el apoyo con el que cuenta Madrid 2016, y lo han hecho componiendo, con pancartas, un enorme mosaico humano con los colores de la mano olímpica, símbolo de la candidatura española.

"Así formaremos parte de la historia", explica Arturo, que ha arrastrado a toda su familia a la Plaza de Cibeles porque está convencido de que "el próximo viernes el COI va a elegir a Madrid".

A las 6 de la tarde, hora en la que la organización había citado a los asistentes para que diera comienzo la celebración, la "zona azul", la que está justo frente del escenario, ya estaba casi completa.

María y Pilar, dos madrileñas de 16 años, llevan aquí desde las 14.00 horas y, según cuentan, han llegado "demasiado tarde", porque, a pesar de haber intentado ser "previsoras", ahora se van a ver obligadas a escuchar a su ídolo, David Bisbal, desde unos metros más lejos de los que esperaban.

Y es que el entusiasmo olímpico comparte cartel con el cantante almeriense, que ha resultado ser un reclamo tan importante como los mismos Juegos, hasta tal punto que muchos de los voluntarios estaban hartos de explicar que "primero viene lo de las pancartas y luego, a las 20.30 horas, cantará Bisbal".

No todos los que se han acercado a Cibeles sabían que tenían una importante tarea que llevar a cabo, la de crear un mosaico humano con pancartas de colores que sería fotografiado y grabado para todo el mundo, pero precisamente para explicar qué había que hacer estaban más de 900 voluntarios, dispuestos a asegurarse de que cada uno estuviera donde le correspondía.

Elena se apuntó para ser voluntaria en internet porque "cualquier pequeña cosa será importante para que Madrid sea sede olímpica", explica, y aunque estaba cansada de decir que "las gorras se han acabado" y que las pegatinas no las daba ella, aseguró que repetiría la experiencia "sin dudarlo".

A Paula, con sólo 7 años, le preocupaba que, por su pequeña altura, no se pudiera ver su pancarta verde, y que todo se echara a perder, pero su madre, Noemí, le insistía en que "lo que cuenta es que se vean a todos los del mismo color juntos y bien".

Así ha pasado a las 19.30 horas, cuando el medio millón de asistentes ha alzado sus pancartas rojas, verdes, amarillas y azules y el helicóptero preparado para la ocasión ha sobrevolado la plaza y ha hecho una instantánea del momento.

"Ahora podréis decirle a vuestros nietos que estuvisteis aquí", exclamaba desde el escenario el animador del evento, que ha pasado la tarde logrando que los asistentes gritaran al unísono lemas como "nos lo merecemos", o "queremos estos Juegos".

Fueron muy pocos los que, durante los festejos, se han atrevido a discutir cuestiones como las posibilidades que parecen tener las otras candidatas a albergar los Juegos o los "puntos negativos" que los evaluadores del COI encontraron en la aspirante española.

"Hay que concentrarse en dar nuestro apoyo", comentó Ricardo, que sabe tan bien como todos los presentes que es el respaldo popular una de las "grandes bazas" de Madrid 2016.

A cinco días para saber la decisión final, "lo importante es dar a conocer el deseo de los madrileños y españoles", añade Paloma, un anhelo olímpico que, por ahora, es nada más y nada menos que una gran corazonada.

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