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MSF cesa sus operaciones en un centro de recepción de refugiados de Sicilia por las "condiciones indignas"

MADRID, 30 (EUROPA PRESS) Médicos Sin Fronteras (MSF) ha anunciado este miércoles que cesa sus actividades en el centro de recepción de inmigrantes y refugiados de Pozzallo, en la isla italiana de Sicilia, por las "condiciones indignas" que padecen las personas que se encuentran allí. En un comunicado, MSF ha dicho que deja de trabajar en el centro de recepción primaria de Pozzallo y pone fin a sus programas de apoyo psicológicos en los centros secundarios de la provincia siciliana de Ragusa porque los centros "no reúnen las condiciones básicas para mantener una colaboración eficaz con las autoridades". "La organización médica-humanitaria reitera su llamamiento en favor de una respuesta concreta y de largo plazo a las necesidades humanitarias de migrantes, refugiados y solicitantes de asilo vulnerables que han sobrevivido a situaciones terribles durante su viaje a Europa y en sus países de origen", ha explicado la organización no gubernamental. En este sentido, ha recordado que, "durante meses de negociaciones bilaterales y en un informe presentado en noviembre a la Comisión Parlamentaria italiana, "MSF ha venido subrayando las carencias del sistema primario de recepción del país" pero las autoridades locales y estatales "no han realizado gesto alguno para la mejora de los centros ni han mostrado voluntad política para hacerlo en un futuro, lo que despierta dudas sobre si un modelo estructural inadecuado va a convertirse en la norma en Italia". "A pesar de nuestras demandas, la saturación, la falta de protección y de información legal y las precarias e indignas condiciones en las que la gente es recibida en Sicilia se mantienen", ha denunciado el coordinador general de MSF en Italia, Stefano di Carlo. "En las presentes circunstancias, circunstancias que tememos que continúen, nuestra capacidad para ofrecer una respuesta efectiva a las necesidades médicas y psicológicas de la gente más vulnerable --incluyendo mujeres embarazadas, menores y víctimas de tortura-- en Pozzallo y en los centros de recepción secundarios en la provincia de Ragusa es extremadamente limitada", ha señalado. MSF ha recordado que, en 2015, "más de 150.000 personas han llegado a Italia por mar" y 15.000 de ellas lo hicieron por el puerto de Pozzallo, donde los equipos de la ONG han colaborado con la Agencia de Salud Provincial de Pozzallo "realizando la evaluación médica inicial y brindando servicio médico las 24 horas". Desde febrero de 2015, los equipos de MSF han llevado a cabo más de 3.000 consultas. En los centros de recepción secundarios de Ragusa, la ONG ha realizado más de 800 consultas a personas con necesidades de atención psicológica y, en particular, a aquellas que requerían asistencia tras haber sido testigos de eventos traumáticos. "Cada vez se presta menos atención a la protección de la población vulnerable que llega a Italia tras un difícil viaje por mar. La salud y el bienestar psicológico de los recién llegados deberían ser una prioridad tanto a la llegada como en los primeros estadios de recepción en Pozzallo", ha asegurado Federica Zamatto, coordinadora médica de los programas de Migración de MSF. "El centro de Pozzallo está a punto de convertirse en un centro de identificación y registro (denominado hotspot por la UE); nos preocupa enormemente que esta instalación, que consideramos totalmente inadecuada, se convierta en un modelo para la primera recepción en Italia", ha señalado. MSF ha aclarado que, aunque ponga fin a sus actividades en Pozzallo, la organización continuará sus actividades de ayuda a refugiados y migrantes tanto en Sicilia como en la Italia continental a través de sus proyectos en Trapani, Catania, Roma y Gorizia. "MSF realiza un llamamiento a las autoridades italianas para que aseguren unas condiciones de recepción adecuadas, en las que las necesidades de los refugiados y migrantes sean la prioridad. MSF trabaja en Italia en la atención a los refugiados y migrantes desde 2002. En mayo de 2015, la ONG adoptó una decisión sin precedentes y puso en marcha operaciones de búsqueda y rescate en el mar Mediterráneo. Los tres barcos que han tomado parte en la misión han asistido a más de 23.000 personas.