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Arriola-Rajoy y Fumanal-Sánchez: esto les pasa por ser tan incultos

QUIENES MANDAN EN LOS DOS GRANDES PARTIDOS NO SON RAJOY NI SÁNCHEZ. LOS DOS SON REACCIONARIOS Y PROFUNDAMENTE INCULTOS

He escrito ya varios artículos sobre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Varios amigos me comentan que el paso del tiempo y los hechos diarios están confirmando la tesis que sostengo: Quienes mandan en los dos grandes partidos españoles no son Rajoy y Sánchez, sino Pedro Arriola y Verónica Fumaral, sus asesores.

La campaña electoral y el ambiente post-electoral reflejan un hecho por encima de todos los demás: Rajoy y Sánchez no tienen acción propia. Son puramente reactivos. Incluso, si aplicamos la teoría de Milton Rokeach sobre el dogmatismo o mente cerrada, son dos individuos reaccionarios. Rokeach sostiene que el fenómeno del autoritarismo se da en todo el espectro político, religioso, académico. artístico, etc. Por tanto, hay que distinguir entre la "estructura" y el "contenido" de los sistemas ideológicos. Rajoy y Sánchez pueden decir cosas enteramente diferentes, pero su estructura mental es muy parecida: Son profundamente incultos. No han estudiado Historia ni Política ni Literatura... en serio. Ninguno de los dos puede aguantar una entrevista a fondo. Como la que le hizo Roger Mudd, un periodista de la CBS, a Edward Kennedy en 1980. Éste dominaba el regate corto, lo que ahora llaman “bocados de sonido” (soundbites), una respuesta que puede durar entre 9 y 15 segundos, que viene muy bien para el formato de la televisión. Sin embargo, no estaba preparado para una entrevista en profundidad. Y Edward Kennedy demostró ser un ignorante en asuntos que sí debería haber dominado. La entrevista en televisión contribuyó decisivamente a la derrota de Kennedy en la batalla por la candidatura demócrata. Y ganó Jimmy Carter, que era tan ignorante como él, pero que no se había sometido a una entrevista.

MARIANO RAJOY Y PEDRO SÁNCHEZ, POR SER PROFUNDAMENTE INCULTOS, TIENEN LA ACEDIA COMO RASGO DISTINTIVO

Después de constatar que los dos son profundamente incultos, es lógico preguntase por qué son tan ignorantes. Y aunque parezca mentira, los dos sufren de acedia, ese estado mental del que casi nadie se ocupa en un sentido mundano. Los moralistas sí estudiaron la acedia. Sin embargo, después de haber indagado sobre la acedia, creo que podemos dar también una interpretación mundana. Y desde aquí agradezco a los autores de los textos sobre la acedia las ideas que de ellos he extraído. Lo que voy a decir aquí no excluye la religión. Gustavo Bueno decía que Don Quijote limpiaba a Rocinante porque estaba sucio. San Ignacio limpiaba su caballo para mayor gloria de Dios.

El nombre de la acedia es figurado. Acedia viene de Acidez, la que resulta del avinagramiento de lo dulce. La acedia es igualmente enfriamiento o entibiamiento del fervor. Del fervor político, en el caso de estos dos personajes. Desde luego, Mariano Rajoy parece instalado en la acedia años y años. Sólo da la impresión de salir de ese enfriamiento o entibiamiento durante algunas sesiones en el Parlamento o en campañas electorales. Por eso, los autores de humor gráfico le representan como un apático dormilón, que no quiere hacer nada.

Pedro Sánchez da la impresión de ser un hiperactivo, que hace de todo, menos lo que tiene que hacer, antes de terminar agotado y deprimido. Es un ansioso que pasa de la conmoción a la apatía, de la agitación al agotamiento. Como un niño que se agota jugando en lugar de hacer los deberes; hasta que cae rendido de fatiga por hacer lo que no habría debido, y es incapaz ya de hacer lo que hubiera debido.

Tanto Rajoy como Sánchez hacen cosas, pero no lo debido. Los dos se dedican a mil ocupaciones no obligatorias con tal de no cumplir con su obligación.

FRENTE A RAJOY Y SÁNCHEZ, LOS GRANDES MODELOS DE WINSTON CHURCHILL Y CHARLES DE GAULLE

Por el contrario, los grandes estadistas, como Winston Churchill y Charles De Gaulle tenían una gran pasión intelectual. Sabían muchas cosas y las sabían bien. Ante todo, tenían una idea de Inglaterra y de Francia muy bien fundada. Y por supuesto, de Europa y del mundo. Por eso, supieron ir contra el derrotismo dominante y conducir a sus países en los momentos decisivos. Se ganaron el respeto del mundo porque, además, sabían poner sus ideas por escrito. Cuando Manuel Campo Vidal, en los debates González-Aznar (1993) y Rajoy-Sánchez (2014) preguntó a los candidatos que dijeran qué idea tenían de España, sus respuestas no pudieron ser más chatas (Por cierto, creo que esa pregunta es lo más digno de mención que Campo Vidal ha hecho en toda su vida). Sólo hay que comparar las respuestas de los cuatro candidatos con la primera página de las Memorias de De Gaulle:

“Toda mi vida he tenido de Francia una idea personal, inspirada tanto por el sentimiento como por la razón. Afectivamente la imagino real cual la princesa de los cuentos o la madona de los frescos murales, predestinada a una misión eminente y excepcional. Por instinto, tengo la impresión de que la Providencia la ha creado para el logro de las grandes empresas o para sufrir infortunios ejemplares. Si, a pesar de ello, se da el caso de que la mediocridad asome en sus hechos y gestos, experimento la sensación de una absurda anomalía, imputable a los defectos de los franceses, no al genio de la Patria. Pero también el lado positivo de mi espíritu de que Francia no es realmente Francia más que situada en el primer puesto; de que sólo vastas empresas pueden compensar los fermentos de dispersión que el pueblo lleva en sí; de que nuestro país, tal como es, entre los demás, tales, como son, so pena de la vida, apuntar algo y mantenerse erguido. En fin, Francia sin grandeza no puede ser Francia.

Esta Fe fue creciendo juntamente conmigo en el medio en que nací. Mi padre, hombre de pensamiento, de cultura y de tradición, estaba impregnado del sentimiento de la dignidad de Francia. Él me descubrió su Historia”.

Francia había sufrido tres palizas a manos de Alemania: 1870, 1914, 1940. Y sin embargo, De Gaulle fue capaz de despertar las mejores energías de los franceses. En España, la derecha está completamente acomplejada por la Historia de España; la izquierda no sólo se cree la Leyenda Negra sino que no deja de remover la Guerra Civil. ¿Cómo van a estar unos y otros a la altura de De Gaulle? Éste fue respetado siempre por los rusos, desde Stalin a Kruschef y siguientes mandatarios. Lo mismo ocurría con Stalin. Éste era un genio del mal, pero genio. Leía o consultaba 500 libros al año. Y aunque no estaba de acuerdo con Churchill, le admiraba. De hecho, cuando por primera vez acudió Clement Atlee a la reunión con Stalin y Truman en la Conferencia de Postdam (17 de Julio al 2 de Agosto de 1945), Stalin no se dirigía a Atlee y con su comunicación no verbal le mostraba su profundo desprecio.

LAS CONSECUENCIAS DE LA IGNORANCIA Y DE LA ACEDIA EN RAJOY Y SÁNCHEZ

Los estudiosos de la acedia, han identificado varias consecuencias de la acedia. Fundamentalmente, lo aplican al terreno religioso, pero ya he señalado que es posible aplicar esas consecuencias al terreno mundano (Don Qujote y San Ignacio). Aquí es donde entran los asesores, Arriola y Fumaral, que son los que trabajan para llenar de algo el “horror vacui”, el horror al vacío, que notan en quienes les pagan y muy bien. No sabemos lo que factura Fumaral. Sí conocemos que Arriola cobra 600.000 € al año. Por hacer ¿qué?. Por organizar las derrotas del PP. Pero a él, ¿qué le importa eso?

- Para impedir que se note demasiado el vagabundeo de la mente de sus dos clientes- es decir, que no tienen ideas sobre lo importante-, proponen: Locuacidad, charlatanería vacía: "no dice nada pero ¡qué bien lo dice!"; curiosidad, insaciable afán de novedades revestida de interés por los votantes; bulimia intelectual, queriendo dar respuesta a necesidades de los contribuyentes a los que ignoran y desprecian, pues a Arriola (con su criatura Moragas) y Fumaral sólo les interesan los titulares; cultura insustancial -para lo cual asisten al programa de Bertín Osborne.

- Inoportunidad, dispersión, desorden; Arriola convierte la campaña en un mercado persa, con ofertas que apoya el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que cada vez demuestra más que es un reloj sin manecillas; Fumaral, como catalana que es, quiere llevarse el Senado a Cataluña; a la vez, activa los reflejos paulovianos del anticlericalismo; y propone la reforma de la Constitución. Ella quiere volverse a Cataluña con una imagen de que ha luchado todo lo que ha podido para que su terruño quede lo mejor posible.

- Inquietud, desasosiego interior. Rajoy lo muestra con su conducta no verbal; Sánchez, con su forma de expresarse en los mítines. Nadie, en las elecciones, pasadas, presentes y, posiblemente por venir, ha hecho el ridículo tan grande en el terreno del paralenguaje, es decir, en todo lo relacionado con la voz como Sánchez. Lo peor es que, en las Facultades y Escuelas de Negocios, Sánchez va a convertirse en el modelo de lo que no hay que hacer.

- Inestabilidad, inconstancia de propósitos, planes y decisiones. Creo que tanto uno como otro son argumentos vivientes de que la fidelidad a unos principios, plasmados en programas y promesas, es cuestión de fechas. Hoy pueden pensar así; mañana, de forma enteramente distinta. Rajoy puede decir hoy que está a favor de la vida y, poco después, depurar de las listas a los diputados que luchan contra el aborto. A Sánchez se le llena la boca diciendo que es un hombre de partido y, a continuación, incluye en los lugares seguros de sus listas a quienes no son militantes, aunque sea lanzando a las tinieblas exteriores a los que demostraron que tenían mucha fuerza como candidatos. Por ejemplo, relegando a Eduardo Madina y prefiriendo a Irene Lozano, que es una muestra excelente de ver cómo alguien puede cambiar de opinión casi a la velocidad del sonido: Compárese lo que decía en UpyD sobre la unidad de España y lo que afirma ahora sobre el “derecho a decidir”.

- Torpeza de la mente, embotada indiferencia ante lo verdaderamente necesario. Por ejemplo, ni a Rajoy ni a Sánchez se les ocurre, ni de lejos, por qué la TVE1 y la 2 tienen el mal estructural de estar al servicio de Madrid y de Barcelona, sin tener en cuenta a las otras partes de España.

- Pusilanimidad, ánimo mezquino y pequeño. Tanto Arriola como Fumaral fomentan estos aspectos. Lo han logrado. ¡Es que sus clientes no tienen ni un atisbo de generosidad!

- Animadversión contra todo y todos los que le recuerden las promesas incumplidas.

- Odio a la realidad. Rajoy está sufriendo ya el síndrome de “salvapatrias”. Que un hombre tan poco dotado para las habilidades sociales, tan soso, mentalmente tan registrador de la propiedad, no se de cuenta de que lleva aburriendo a los españoles durante doce años y que aspire a seguir otros cuatro o más años, demuestra que la realidad le da lo mismo. Con lo cual, Rajoy puede pasar de ser un caso político a ser un caso clínico.

Arriola y Fumanal, que organizn tan bien las derrotas de sus clientes, deberían poner en práctica el sintagma de actualidad, “altura de miras”, y marcharse a su casa. Cuando he dado a leer este artículo a amigos competentes en el tema, me han escrito: “Te has quedado muy, pero que muy vago. ¿Por qué no bajas a tierra y les dices que se lleven a Moragas, el niño prodigio de la mochila, que siempre está barriendo hacia Cataluña, a Celia Villalobos, esposa de Arriola, a Óscar López y Patxi López, dos de los socialistas más inútiles? . Total, Óscar está aquí pero pesando en irse a vivir con su familia a Centroamérica. Y Patxi López está dando signos de envejecimiento. Se dedica meterse contra el PP, cuando fue este partido, en su versión marianista, el que le permitió see lendakari. ¡Qué gran favor harían estos dos asesores bien pagados si se largaran a su casa!”.

Así lo transcribo y añado un hecho que ha pasado a la Historia. El conde de Romanones fracasó al querer ser miembro de la Real Academia de la Lengua. Uno por uno, miembros con derecho a voto le prometieron que él era su candidato. Cuando no recibió voto alguno, él exclamó: “¡Joder, qué tropa!”. Al menos, tuvo una salida humorística.

Corto aquí el artículo, que saldría demasiado largo. Me despido diciendo que volveré a ocuparme de estos dos mediocres que están aconsejados por otros dos mediocres muy bien pagados.

> En las imágenes, arriba, Arriola y Rajoy; abajo, Fumanal y Sánchez.