LA VOZ LIBRE

Empar Moliner o la pirotecnia cultural

MARIANO GOMÁ
2016-04-16 10:07:43

Hace muchos años, cuando la televisión era más pobre en oferta y rica en contenido cultural pues no había más, en un programa diario, creo recordar que llevaba por título 'Tengo un libro en las manos', Joaquín Soler Serrano, el presentador conductor, enseñó a mucha gente con sus análisis y comentarios a acariciar sus tapas, descubrir la seducción de pasar las páginas, hacer volar la imaginación con la lectura amando y respetando ese objeto como fuente de sabiduría y transmisión de la cultura del hombre. No importaba la temática puesto que tan solo bebiendo en las fuentes de la escritura se hallaba la cultura y la historia del hombre desde que aprendió a dejar constancia escrita del conocimiento.

La imprenta, linotipia y rotativas a vapor representaron la primera revolución industrial de nuestro desarrollo, por el adelanto que supuso en el poder de transmisión y comunicación de la humanidad en un salto cualitativo hasta entonces impensable.

En la historia se han producido lamentablemente destrucciones masivas de libros como en Alejandría, en el mundo Savonarola o el nazismo con los legados judíos y, por supuesto, otras desgracias de tal vez menos relevancia. Pero es un hecho reconocido en todo el planeta que la destrucción de un libro es un atentado cultural por muerte del mensajero guardián de nuestra sabiduría. En cualquier ámbito o sector medianamente desarrollado, el cuidado, protección y salvaguarda de los libros no solo es aceptado, sino que se considera un atentado cultural cualquier agresión a un objeto portador del conocimiento humano.

Y va una señora llamada Empar Moliner, de cuyo nombre no quisiera acordarme jamás, a la que no se le ocurre más que quemar en una televisión pública un libro, que será nuestra Constitución, pero es un libro. Y lo más indignante y deleznable, según he podido ver en las imágenes, es que antes de quemar las hojas, lo destripó arrancando sus páginas como quien despluma a una gallina. Solamente el ruido de rasgar el papel me pareció de una crueldad digna de quien no tiene entrañas, mucho menos cultura y por supuesto nulos valores.

Y no importa si es el Corán, la Biblia, la Constitución o el Estatuto de Autonomía; y tampoco si es Cervantes, Tagore o cualquier escritor actual, pues la afrenta es idéntica a cualquier símbolo de la cultura. Por cierto, esa susodicha señora cuyo nombre he olvidado ya, pasaría el resto de sus días jiñándose encima si hubiera quemado el Corán. Dicho sea de paso.

Pero quemar un libro públicamente, el que sea, no se puede entender más que por una enajenación mental profunda de alguien con notoria deficiencia cultural, o como incontrolada manifestación de rabia y odio hacia un temible enemigo al que no domina o tiene pavor enfermizo, actuando entonces en defensa propia.

Ella sabrá cual de los dos fue el motivo y con él deberá convivir o sufrirlo, pero, en cualquier caso, yo le sugeriría encarecidamente que no nos hiciera compartir sus complejos y deficiencias, se apartara de la escena pública y escogiera algún refugio lejano para expiar sus penas. Y si con ello perdiera sus sustanciosos beneficios, me atrevería a proponer una cuestación popular para librarnos de ella. ¿Quién da más, señores y señoras?

Y quiero acabar con una frase de Henirich Heine: “Quienes comienzan quemando libros, terminan quemando gente”.

* Mariano Gomá es vocal de la Junta Directiva de Societat Civil Catalana.

Comentarios

Dice ser Anónimo
2016-04-16 17:37:35
pobre puta catalana

Dice ser Yomismo
2016-04-16 17:06:07
De las razones que la llevaron a quemar simbólicamente la Constitución, ni un comentario, ¿verdad? Como se nota que ustedes --igual que los señores del TC-- duermen caliente por las noches y tienen luz para hacerse una tortilla. La última frase, por cierto, me parece un insulto a la inteligencia, y estaría entre las diez afirmaciones más demagógicas que he leído en mi vida. Enhorabuena.

Dice ser Espaol
2016-04-16 14:56:02
De nuevo los inquisidores y las quemas de libros. Pobre Cataluña, pobre Barcelona, en manos de garrulos, ignorantes, resentidos, miopes y analfabetos.

Dice ser Anónimo
2016-04-16 10:57:12
Los cristianos en Alejandría destruyeron la biblioteca ( y quemaban gente), la Inquisicion en España y Europa quemaba libros (y gente), los nazis hacian hogueras con los libros( y con la gente).Unos de los grandes inventos de la Historia fué la imprenta... ¿quién es esta insignificante señora? solo merece desprecio.

 
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