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Campaña ‘Un Juguete, una Ilusión’, en colaboración con RNE

La Fundación Crecer Jugando entrega miles de juguetes a niños sirios y palestinos

Voluntarios de Souriyat Across Borders, por iniciativa de ‘Toys with Wings’, reparten en Jordania 4.000 juguetes en un solo día

Amán, Jordania.- La Fundación Crecer Jugando, a través de su proyecto anual ‘Un Juguete, una Ilusión’, campaña que difunde cada Navidad con la colaboración de Radio Nacional de España, ha repartido 4.000 juguetes en un solo día en campos palestinos y entre refugiados sirios en Jordania.

Basil Al-Riyabi, de 11 años, mutilado por una mina; o los hermanos Ameer, de 7 años, y Najem, de 6, ambos ciegos de nacimiento, que salieron de Siria por la guerra, disfrutaron de la ilusión infantil del juguete y del juego, un derecho establecido en el artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño. La inminente campaña navideña de la Fundación Crecer Jugando, en su 17 edición, tiene como lema ‘#devuelveel31’. El objetivo es que en miles de puntos de España se compre esta Navidad el bolígrafo de ‘Un juguete, una Ilusión’, cuyos ingresos permitirán la adquisición de los juguetes destinados a los diferentes proyectos internacionales de la organización humanitaria. Alberto Azcona, director de la Fundación Crecer Jugando, espera que esta Navidad de 2016 aumente la concienciación de los españoles para ayudar a los niños víctimas de las guerras y las crisis económicas en el mundo.

Este pasado 4 de noviembre, la Reina Letizia recibió en audiencia al equipo directivos de la Fundación Crecer Jugando y a todos los organismos colaboradores de la campaña 'Un Juguete, una Ilusión'. 

La acción relámpago de reparto en Jordania se ha llevado cabo con la cooperación de una veintena de voluntarios de Souriyat Across Borders, organización humanitaria creada por cinco mujeres sirias repartidas por el mundo, que se conocieron y se organizaron en 2012 a través de Facebook.

JUGUETES PARA 22 PAÍSES

Los juguetes de la Fundación Crecer Jugando llegaron a finales de octubre a Jordania. Otras 80 entidades repartidas en 22 países del mundo reciben material de la Fundación, que reparte unos 95 millones de juguetes al año.

Hace algo más de un año, Mouna ElHaimoud, periodista marroquí residente en Dubai, que acababa de fundar Toys with Wings, y el periodista español Manuel Romero, director de La Voz Libre.com y de Innova y Comunica Media, solicitaron la ayuda de la Fundación Crecer Jugando para poder trasladar la ilusión por medio de un juguete a diversos centros de acogida sirios y palestinos.

Con la ayuda del padre Carlos, religioso cristiano jordano al frente del Colegio del Patriarcado Latino en el distrito de Marka, en Amán, y de la Embajada de España en Jordania, el cargamento de juguetes llegó a su destino exento de tasas aduaneras.

En 12 horas, el grupo de voluntarios de Souriyat Across Borders, junto con Mouna ElHaimoud y Manuel Romero, recorrieron el campo de refugiados de Gaza en Jerash; una escuela en la localidad de Mafraq, a 16 kilómetros de la frontera siria, y lugar por el que la avalancha de refugiados a lo largo de los últimos años ha hecho su entrada en el estado hachemita; además de dos centros de huérfanos de guerra en Khalid (Marka) y en Abu Nusair. En total, 4.000 niños recibieron en un solo día un juguete procedente de la Fundación Crecer Jugando.

BASIL PERDIÓ TODO MENOS LA SONRISA

Basil Al-Riyabi, de 11 años, recibió un juguete. Su vida es uno de lo ejemplos más crueles de la barbarie de la guerra. Perdió el ojo derecho, la mano izquierda y las dos piernas y parte del bajo vientre en la explosión de una mina anti persona en Siria. En la misma explosión falleció un amigo suyo. Su hermano, de 21 años, murió en otra acción de guerra; su padre está desaparecido y es posible que haya muerto. Su madre se hizo cargo de su hermana de 13 años. De Basil se responsabilizó una tía, cuyas condiciones le llevó a practicar la mendicidad. Fue rescatado de la calle y actualmente vive en una residencia propia de Souriyat Across Borders en el centro de Amán. No ha perdido la sonrisa y es uno de los residentes más extrovertidos del centro. Es seguidor del Real Madrid y su propósito es convertirse en médico.

 

Los hermanos Ameer, de 7 años, y Najem, de 6, son ciegos por causas genéticas. La guerra les ha apartado de los familiares que han sobrevivido y en la actualidad residen en la residencia-orfanato de Abu Nusair, en las afueras de Amán. Ambos acariciaban sus respectivos camiones con la rampa desplegable. Ya en la oscuridad de la noche y en la que ellos mismo viven desde su nacimiento, el juguete era una pequeña luz en medio de tanto sufrimiento de la guerra. Junto a ellos recibieron su regalo otros 90 chicos y chicas, ques se resistían a sacarlos de sus bolsas para alargar la emoción y la sensación de tener en sus manos algo nuevo.

SOURIYAT ACROSS BORDERS Y LOS VOLUNTARIOS

Souriyat Across Borders se ocupa de proporcionar tratamiento terapéutico físico y psíquico, prótesis, cama, comida, transporte escolar y clases de inglés a cientos de sirios en Jordania de todas las edades. Cuenta, entre otras, con la ayuda de la organización humanitaria independiente norteamericana Atlantic Humanitarian Relief (AHR).

Nisreen Khazna Katbi, cofundadora de Souriyat Across Borders, asegura que han atendido a muchos refugiados, pero que realmente es muy difícil poder dar cobertura al millón y medio de sirios desplazados a Jordania que se encuentran con diversos problemas físicos, psíquicos, laborales y económicos. “La catástrofe es tan grande que toda la ayuda es bienvenida. Disponemos de voluntarios capacitados que nos permiten poder realizar desde aquí todo tipo de tratamientos”, afirma Nisreen Khazna Katbi.

Khaled Al Saidi, gerente de la residencia de Souriyat Across Borders en Amán, ofrece un cálculo global de la guerra en Siria: “El número de víctimas directas se sitúa entre siete y diez millones de personas. Se calcula que han muerto unas cuatrocientas mil personas; con un millón de heridos. Refugiados fuera del país son ya siete millones de personas. En cuanto a los niños, entre los muertos hay unos cincuenta mil y doscientos mil han sido heridos y tienen secuelas físicas de distinto grado”.

Ibrahim Manssur, del departamento de formación de la residencia, fue uno de los voluntarios que participó en el reparto de juguetes. Animó, organizó y estuvo todo el día olvidando su propio drama personal. Con él, otros como Anas Azor, Raed Alsaleh, Talal Zakaria, Deya’a Qoja, Naser Allaham, Sara Dandash, Bilal Alfarra, Monzer Khawande y Amal H. NourEddin, junto con la japonesa Yu Hayashi y la norteamericana Gracie, participaron sin descanso y con la sonrisa perenne en las entregas. Entregar juguetes se convirtió también para ellos en un alivio de las heridas internas y familiares que han sufrido. En un drama que aún no ha acabado.

Para Mouna ElHaimoud, de Toys with Wings, esta colaboración con la Fundación Crecer Jugando ha sido una experiencia emocionante, “ya que ha puesto de manifiesto que entre las personas que tienen corazón no hay fronteras físicas, idiomáticas o culturales”.

Miguel Ángel Fernández, fotógrafo experimentado en colaborar en acciones de ayuda humanitaria en varios países, afirma que “aunque las sensaciones no son las mismas cuando el ojo humano ve las tragedias a través de los medios de comunicación que cuando se tiene un contacto directo, es necesario llevar estas imágenes a nuestras casas”. El propio Miguel Ángel reconoce lo difícil que le resulta fotografiar o grabar las escenas de los desastres humanos sin que le afecten y, a veces, tenga que interrumpir el trabajo para dejar caer una lágrima.

> De arriba abajo: Los niños del campo de refugiados de Gaza en Jerash; Basil Al-Riyabi recibe un juguete de Nisreen Khazna Katbi; la explosión de alegría animada por Ibrahim Mansur; los hermanos Ameer y Najem. Por último, el traslado de juguetes y el grupo de voluntarios.