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LA VOZ LIBRE

Ana Carballo: "Los inspectores sólo vigilan que en las clases se hable en gallego"

Tiene tres hijos de 8, 14 y 16 años en Vigo

LVL
Wednesday, 29 de April de 2009, 23:37

Vigo.- A las dos hijas mayores de Ana Carballo, de 14 y 16 años, el decreto por el que se desarrolla el gallego en el sistema educativo les ha cogido con buena parte de su vida escolar hecha. Sin embargo, a su hijo pequeño, la situación le ha afectado de lleno. De la noche a la mañana, se encontró con que su derecho a recibir enseñanza en su lengua materna quedaba eliminado.

- ¿Cómo le afectó la aprobación en 2007 del Decreto por el que se regula el uso y la promoción del gallego en el sistema educativo?

- A mis dos hijas mayores no mucho. Pero al niño, que tiene 8 años y está cursando tercero de Primaria, le ha dado de pleno. El pequeño, que acude a un centro concertado subvencionado por la Xunta de Galicia, me ha manifestado que le gustaría que le hablaran en el colegio como en el curso anterior, es decir, en castellano. Sin embargo, no ha sido así. A principios de este curso escolar, nos informaron de que, de repente, comenzarían a darle la mitad de las asignaturas -las más importantes, que son las troncales- en gallego, mientras que el resto, como es Música, Gimnasia y Trabajos manuales, seguirían siendo en castellano. Y no estamos de acuerdo

- ¿Cuál es el idioma que los niños emplean habitualmente?

- El castellano. De hecho, no sólo son mis hijos, sino que la práctica totalidad de sus compañeros de clase y de los alumnos del colegio, son castellanohablantes. Entienden el gallego y lo hablan, pero su idioma habitual es el castellano. Es el que utilizan en el recreo, en casa o con sus amigos. A las autoridades de la Xunta saliente les constaba esta circunstancia, ya que disponían de encuestas y estudios.

- ¿Cuándo comenzaron a ser conscientes de que estaban cambiando las cosas?

- Hace años, cuando comenzaron con una única materia en gallego, Conocimiento del Medio. Aunque fuera una asignatura clave, no le di demasiada importancia. Pensamos que esto no era Cataluña y que eso no llegaría a pasar aquí. Sin embargo, ahora tengo una sensación muy desagradable, ya que me doy cuenta de lo poco solidarios que hemos sido con los catalanes y de la poca ayuda que les hemos prestado. 

- ¿Qué objetivo cree que tenían las autoridades, en su momento, cuando aprobaron esta ley?

- En primer lugar, eliminar el castellano de la vida escolar y, después, de las relaciones sociales. Obedecen a una estrategia denominada "divide y vencerás". Trata de que nuestros problemas no sean los mismos que tienen el resto de españoles. Ahora ha llegado nuestro turno. El resto de España ignora lo que nos está pasando. Incluso mis hermanos, gallegos como yo, que viven en Madrid, me dicen: "Pero Ana, no dramatices, ¿qué más te da?". La gente que vive fuera de Galicia y los que, incluso viviendo aquí, no tienen hijos, no se dan cuenta de lo que supone que a tus pequeños les impongan un idioma que no es el suyo y que rechazan.

- ¿Cómo lo viven los niños?

- Los tienen como rehenes. Primero comienzan a difundir los bulos de siempre: que si sólo se trata de defender el gallego, que si está en peligro, que si es nuestra lengua propia y auténtica... ¡Nuestra lengua es la que nosotros queramos que sea! ¡La que decidamos hablar! Pero la gente va asimilando ese mensaje machacón y victimista hasta que ya no aguanta más y cede. Por otro lado, los propios niños prestan menos atención cuando se les explica en gallego. No es su idioma, no se sienten cómodos con él y en cuanto pueden, con sus amigos o en los juegos, hablan en castellano.

- ¿Cuáles son sus reivindicaciones?

- Queremos que nuestros hijos estudien en castellano. No hacemos daño a nadie. Sin embargo, la Xunta anterior estaba haciendo un daño enorme a nuestros hijos. También estoy preocupada por el contenido de los libros de texto que se emplean en las escuelas. En ellos, se habla de que Galicia es una nación, un territorio con una lengua y una raza propias. ¡Una raza propia! Esto es racismo puro, propio de Goebbels. Además, estos libros tienen muy poco rigor lingüístico. Primero, la savia era 'siva' en gallego. Ahora la han cambiado a 'zume'. Vulgarizan expresiones y términos con objeto de galleguizarlos. Es como decir 'cuartos' en vez de 'dinero'. Los textos aparecen traducidos por personas que se nota que no saben de qué están hablando. Al final, esos contenidos son incomprensibles. Llamaba continuamente por teléfono, tanto a la Xunta como a las editoriales, pero los primeros me decían que no era su responsabilidad y los segundos afirmaban que revisarán esas erratas. Pero luego ves el libro al año siguiente y el error sigue estando presente. No nos hacen caso. Quizás, al final, tengamos que buscar la solución fuera y enviar a nuestros hijos a estudiar a otra región. ¿Quién sabe?

- ¿A qué organismo dirige dichas reivindicaciones?

- Por un lado, al Ministerio de Educación, que no tiene dentro de sus aspiraciones una enseñanza de calidad. Directamente ha renunciado a ella. Por otro lado, a los inspectores dependientes de la Xunta, cuya labor no es saber qué conocimientos adquieren los niños, qué se les está transmitiendo o si en el comedor los están envenenando o no. Lo único que miran es si en clase se les habla en gallego. Eso dice mucho de la pobreza moral de las personas que tienen la educación de nuestros hijos en sus manos. Están destrozando la mayor ilusión de un niño: el ansia de aprender.

 

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