Friday, 21 July 2017 | 
LA VOZ LIBRE

Todos no son iguales

Monday, 02 de November de 2009, 09:55

Todos los políticos no son iguales. Los políticos son un reflejo de la sociedad, de lo bueno y lo malo de la sociedad, son, por tanto, como cualquier hijo de vecino. Y de la misma manera que en la sociedad hay gente corrupta, entre los políticos también hay corruptos.

El problema es que en los últimos meses los escándalos de corrupción florecen como las setas y afectan a casi todos los partidos, lo que supone que los ciudadanos tengan ante sí un paisaje desolador y algunos caigan en la tentación de creer y de decir eso tan manido de "todos los políticos son iguales". Pues no, insisto en que no todos los políticos son iguales, por más que nos escandalicen el caso Gürtel o el escándalo de corrupción en el Ayuntamiento de Granollers, o el de El Ejido o tantos otros casos.

Frente a la docena o dos docenas, o tres docenas, de corruptos hay miles de ciudadanos honrados que se dedican a la política y que dan lo mejor de sí mismos porque tienen vocación de servicio público, porque están convencidos de que con su trabajo y su impulso pueden mejorar la sociedad.

Por eso es injusto meter a todos los políticos en el mismo saco. Pero eso, son los propios políticos, los responsables de los partidos, quienes de una vez por todas deben de poner en marcha mecanismos que alerten sobre la corrupción en sus filas y, sobre todo, se deberían aprobar determinadas medidas que sirvan de cortapisa a la corrupción.

Por ejemplo, la actual Ley del Suelo debería de ser modificada. El suelo es una golosina en manos de los alcaldes. Se aprueban planes urbanísticos que son un auténtico disparate, se dan permiso para construcciones innecesarias. Así los ayuntamientos costeros han convertido el litoral español en un muro de cemento, han sobreexplotado las costas, todo ello sin que nadie haya dicho nada, pese a las continuas denuncias de la propia Unión Europea.

Verán, yo creo que en democracia son necesarios los controles, que nadie tenga la autonomía absoluta para poder hacer y deshacer a su antojo, de manera que antes de que un ayuntamiento dé un permiso para construir debería de contar con el visto bueno del gobierno autonómico y también del ministerio correspondiente del Gobierno central.

En mi opinión, es urgente que los partidos hagan algo porque este espectáculo de corrupción puede terminar provocando desafecto entre los ciudadanos para con los políticos. Pero sólo ellos pueden poner remedio y para eso hace falta que se pongan todos los partidos de acuerdo y que se modifiquen determinadas leyes que hagan más difícil que cada cual haga de su capa un sayo. Cuanto antes se pongan manos a la obra mejor, porque en una etapa de crisis como la que estamos viviendo, en que hay miles de ciudadanos en el paro, el espectáculo de la corrupción se antoja insoportable y puede provocar efectos indeseados.

Precisamente porque no todos los políticos son iguales, porque la inmensa mayoría son honrados, y son muy pocas las ovejas negras, precisamente por eso, los responsables de los partidos tienen que mostrar a la opinión pública que van a hacer lo imposible por impedir que esas ovejas negras campen a sus anchas.

 

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