LA VOZ LIBRE

El BBVA se cuela entre las mansiones de la baronesa Thyssen y de Alicia Koplowitz en La Moraleja

Un centro de formación financiera, levantado sobre una antigua residencia de monjas, provoca el desconcierto

MR / AR / Fotos: LVL
2011-05-05 00:00:08

Madrid.- Hasta hace una década, las 20 monjas carmelitas que habitaban dos vetustas casonas en el Paseo de Conde de los Gaitanes 45, en la zona centro de La Moraleja, el área más noble de la urbanización de lujo madrileña, oraban a Dios por la salvación de las almas. Dentro de seis meses serán centenares de ejecutivos nacionales e internacionales del BBVA los que, en el mismo lugar, aunque en unos bloques de hormigón y pladur ahora en construcción, aprenderán las letanías de cómo ser más efectivos y persuasivos en la adoración del becerro de oro.

Los 13.000 metros cuadrados de celdas y aulas de nuevo cuño levantadas sobre 41.247,87 metros cuadrados, parcialmente recalificados por el Ayuntamiento de Alcobendas, se alzan amenazantes en medio de mansiones que han perdido tranquilidad y, probablemente, valor en el mercado inmobiliario. A tiro de piedra de la residencia de Carmen Cervera, baronesa Thyssen; de la super mansión de Alicia Koplowitz, y justo en frente de la casa de Ramón Calderón, ex presidente del Real Madrid; las grúas siguen su avance y los obreros allanan los accesos de lo que va a ser el principal Centro de Formación del BBVA, del que los directivos saldrán con el master propio de la entidad financiera que preside Francisco González.

UNA MOLE Y MÁS TRÁFICO

¿Cómo ha llegado hasta allí una mole que altera la estética de La Moraleja, que va a atraer a riadas de automóviles de los asistentes a los cursos y a decenas de furgonetas de suministros, mensajerías y mantenimientos y que, además, albergará actividades que concentren a un millar de personas?

El laberinto no ha sido fácil para el BBVA: comenzó cuando adquirieron la parcela a uno de los hijos de Alberto Cortina y Alicia Koplowitz, Pedro Cortina Koplowitz (38), quien a su vez había comprado el inmueble a las monjas carmelitas. Estas lo habían recibido como donación de Luis Ussía, Conde de los Gaitanes, padre del escritor Alfonso Ussía. Por lo tanto, todo fue beneficio para las religiosas. Sin embargo, han dejado tras de sí un foco de conflictos.

Pedro Cortina instaló allí ‘Moraleja Business Resort’, un centro para la celebración de actos culturales, pequeñas convenciones y presentaciones profesionales que no alteró en exceso la tranquilidad de la zona, pero que tampoco levantó el vuelo como negocio. Apenas modificó los edificios de las monjas y no se alteró la calificación urbanística del terreno: 10.123,87 metros cuadrados como uso residencial y 31.124 metros cuadrados con fines dotacionales, que se regían por un convenio con el Ayuntamiento, que regulaba su uso completamente dotacional. Entonces gobernaba el PSOE con la ayuda de Izquierda Unida para alcanzar la mayoría absoluta.

Pero ese convenio abrió el paso a la solicitud planteada, por el BBVA tras su adquisición a Pedro Cortina Koplowitz, para que se convirtiera completa y definitivamente en dotacional dentro del Plan General de Urbanismo de Alcobendas. Sin embargo, el parón a las recalificaciones que estableció Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid el año previo a la celebración de las Elecciones Municipales y Autonómicas de 2007, frenaron las aspiraciones urbanísticas del BBVA. Además, por aquel entonces, el PP en Alcobendas, en la oposición, se manifestaba contrario a esta modificación y a la construcción del macro centro de formación dentro de la urbanización más lujosa de Madrid.

Sin embargo, después de la victoria electoral, Ignacio García de Vinuesa (PP), que se encontró casi sin oponente en el PSOE tras la salida tormentosa de José Caballero de la alcaldía, en medio de acusaciones desde el interior de su propio partido de falta de transparencia, dio un viraje y asumió el proyecto del BBVA. Ramón Cubián, actual concejal de Urbanismo, señala que “no nos quedó ninguna otra opción: el proceso de recalificación se ajustaba a la normativa y nosotros no podíamos oponernos a algo legal”. No opina así Julio Yudego, entonces gerente de la Entidad de Conservación de La Moraleja, quien puso en marcha acciones judiciales contra la construcción del centro del BBVA, pero que tras su salida por discrepancias con la nueva Junta Rectora, los abogados recibieron la orden de abandonar esos pleitos.

Por lo tanto, fue el alcalde José Caballero (PSOE), con el apoyo de su concejal de Urbanismo Gabriel Martínez (Izquierda Unida) quienes abrieron la puerta de La Moraleja al BBVA, pero la operación fue rematada a principios de esta legislatura por Ignacio García de Vinuesa (PP), nada más tomar posesión y pese a su rechazo al proyecto cuando era oposición.

PSOE, PP: PARTO Y BAUTIZO

Aunque el proyecto chirría en un entorno como La Moraleja, a penas cuenta con oposición política: los socialistas lo parieron, los comunistas actuaron de comadrona y los populares lo bautizaron y lo confirmaron. El posible rechazo al proyecto por parte de UPyD es imposible: su candidato el próximo 22 de mayo es José Caballero, quien lo puso en marcha cuando estaba en el PSOE, hasta que fue arrastrado a marcharse de su partido en medio de dossieres y denuncias públicas aún no aclaradas ni desmentidas. Tras la victoria del PP, el pleno municipal resolvió, el 30 de septiembre de 2008, dar luz verde a la recalificación que permitiría la construcción del Centro de Formación del BBVA.

¿Y los vecinos? La media docena de propietarios de los inmuebles colindantes han tratado de hacer frente a la invasión, “pero no es fácil cuando te encuentras ante el BBVA”. El proyecto cumple aparentemente con todas las normas urbanísticas, aunque finalmente serán los técnicos municipales los que determinen si se ajusta al mapa topográfico anterior a los movimientos de tierras, con la replantación de vegetación autóctona, y con las superficies, alturas y retranqueos exigidos marcados en el proyecto y ejecutados en la obra.

De entrada, García de Vinuesa y Ramón Cubián pararon los pies a los arquitectos del BBVA cuando pretendían destinar las plantas bajo tierra a otros fines diferentes a aparcamientos, instalaciones de servicios y almacenes: “Querían construir un auditorio para 1.000 personas, que se rechazó”.

Mientras, el BBVA se defiende: "No va a ser un cebtro masivo, sino una escuela de élite para una minoría. En ocasiones pueden ser 150 los asistentes y otra semana sólo 90".

El pasado 28 de abril, la asamblea de la Entidad de la Moraleja -la versión residencial de una comunidad de vecinos-, celebrada el Club de Golf, fue testigo de las protestas de algunos colindantes al inmueble. Preguntaron a Roger A. Roessink Ingunza, presidente de la Junta Rectora, por el estudio de impacto ambiental del proyecto del BBVA, que determine si el edificio acarreará atascos en la zona. No hubo respuesta. Marifé Palacio Vela, concejala del Distrito Urbanizaciones, que presidía el acto, explicó que tenía el compromiso del BBVA de que el acceso principal, el que da al Paseo Conde de los Gaitanes, sólo será usado en casos excepcionales en actos protocolarios, mientra que en el día a día, la entrada y salida de automóviles de los asistentes a los cursos se producirá por La Veredilla, uno de los laterales que más problemas de tráfico causa por la presencia en las inmediaciones de una decena de colegios.

Sin embargo, esto no es más que una manifestación de buenas intenciones. El BBVA no está obligado a cumplir con esa promesa. A no ser que quiera dejar una buena impresión y no buscarse conflictos en un municipio donde posee la parte más voluminosa del iceberg inmobiliario: La Carrascosa, una finca de 60.000 metros cuadrados en el este de La Moraleja, igualmente propiedad del BBVA, destinada a uso terciario, en el que muchos esperan la construcción de lofts una vez que amainen los malos vientos de la crisis inmobiliaria. Igualmente en este caso, las corporaciones municipales, en sus múltiples variantes politicas, han venido tejiendo su conversión en la manzana dorada en la puerta de La Moraleja.

> En la imagen superior, aspecto de uno de los cuatro edificios en construcción del BBVA en La Moraleja, muy cercanos a las residencias de Alicia Koplowitz y de la baronesa Thyssen. En el centro, imagen de Google Earth, donde aún aparece la antigua residencia de las monjas carmelitas. En la imagen inferior, detalle del Centro de Formación del BBVA.

Comentarios

Dice ser Anónimo
2011-05-08 23:55:35
¿Y A MÍ QUE ME IMPORTA NI LO DE LA THYSSEN NI LO DE LA KOPLOWITZ NI LO DE KIKE? TODO PARIDAS PARA ENTRETENER A PEDORROS, PEDORRAS MARUJONES Y MARUJONAS.

Dice ser sonia
2011-05-06 21:00:28
Vaya bodrio en medio de la Moraleja. Creo que elñ Partido Popular debería intervenir para impedir que ese bodrio abriera sus puertas. Es algo increible, que se permita que residentes paguen unos IBIS altísimos para poder permitirse vivir en una reisdencia de lujo y luego al lado te construya ese edificio. De escándalo. Yo creo que existen unos derechos porque una propiedad la comprar a largo plazo, no para que te monten al lado un centro de enseñanza o formación. por muy del BBVA que sea.

Dice ser Fran
2011-05-05 22:20:53
Bueno, en cuestiones urbanísticas, esta claro que todos los partidos son iguales.

Dice ser Anónimo
2011-05-05 14:47:24
Edificio horrendo donde lo haya

Dice ser Anónimo
2011-05-05 11:14:51
Algo hay que hacer para limpiar los pecados de la famila. Lo bueno sería que un edifico en La Moraleja, acogiera a personas necesitadas , pobres de las calles y se les diera cobijo y comida, ya que eso es lo Jesús nos ha dicho a los cristianos... !YA! ya veo a los de La Moraleja poniendo el grito en el cielo...

Dice ser Daniel N.
2011-05-05 09:39:44
Es un edificio horrible en medio de La Moraleja, lo siento por sus nobles vecinos,

Dice ser Dalia
2011-05-05 06:37:56
Soy vecino de el Soto y creo que estamos ante uno de los casos flagrantes de ineficacia política, por ser suave. Llevo a mis dos hijos a un colegio cercano y eso va a ser un infierno.

 
Publicidad