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EEUU-AFGANISTÁN

Las muertes de 7 agentes de la CIA completa año con más bajas para EE.UU. en Afganistán

Washington.- La muerte de siete empleados de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en un ataque con explosivos en Afganistán cerró el año en el que Estados Unidos ha sufrido más bajas en ese país desde la invasión en 2001.

Este ataque es, además, uno de los más graves en la historia de los servicios de inteligencia de Estados Unidos.

Un hombre que cubría con un uniforme del Ejército Nacional Afgano un chaleco con explosivos, entró el miércoles en la Base Chapman de Operaciones, en la provincia de Khost, y detonó su arma matando e hiriendo a varias personas.

Khost es limítrofe con la región tribal de Waziristán Norte en Pakistán, desde donde los talibanes y sus aliados lanzan ataques a través de la frontera. Un portavoz talibán atribuyó a ese movimiento el ataque en la base estadounidense.

La CIA confirmó hoy en un comunicado que en el ataque murieron siete empleados de la agencia y otros seis resultaron heridos.

Los diarios The New York Times y The Wall Street Journal, que citan a altos funcionarios de la agencia, indicaron que entre los muertos se contaba el jefe de la unidad de la CIA en la Base Chapman.

Otros medios estadounidenses citaron versiones, atribuidas asimismo a funcionarios de ese servicio de inteligencia, según las cuales el hombre que ingresó a la base Chapman con explosivos ocultos bajo un uniforme del Ejército Nacional Afgano había sido invitado y no fue sometido a una inspección.

De acuerdo con esta versión, el atacante fue un individuo al cual la CIA había contactado como posible informante.

La agencia, que por más de un día no respondió a los pedidos de información sobre el ataque en Khost, no hizo comentarios hoy tampoco acerca del rango de los muertos o la versión sobre el atacante.

Sin embargo, el director de la agencia, Leon Panetta, ordenó que no se divulguen más detalles de los agentes "por la naturaleza de su misión y otras operaciones en marcha".

El número de bajas fatales en el ataque del miércoles fue el segundo más alto que ha sufrido la CIA después del bombardeo de la embajada de Estados Unidos en Beirut, en 1983, donde murieron ocho agentes.

"Aquel ataque erradicó todo el grupo de la agencia en el Oriente Medio y fue uno de los acontecimientos claves que llevó a la creación, años más tarde, del Centro de Antiterrorismo de la CIA", señaló The Wall Street Journal.

Desde su creación en 1947 la Agencia Central de Inteligencia ha perdido a 90 agentes en servicio.

Los muertos y heridos, dijo Panetta en un comunicado a los empleados de la agencia, "estaban lejos de la patria y cerca del enemigo, realizando la dura tarea que debe realizarse para proteger a este país contra el terrorismo".

A los muertos "les debemos nuestra gratitud más profunda y prometemos a ellos y a sus familias que jamás cesaremos de luchar por la causa a la cual ellos dedicaron sus vidas: una nación protegida", indicó Panetta.

El presidente Barack Obama, en un mensaje a los empleados de la CIA, dijo hoy que "estos valientes estadounidenses forman parte de una larga línea de patriotas que han hecho grandes sacrificios por sus conciudadanos".

Desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, "gracias a vuestros servicios se han desbaratado complots, se han salvado vidas, y nuestros aliados y amigos están más seguros", escribió Obama a los trabajadores de la agencia.

"Ésta es la pesadilla que anticipábamos desde que fuimos a Afganistán e Irak", dijo al diario The Washington Post, John McLaughlin, un ex subdirector de la CIA que ahora es miembro de la junta directiva de un grupo que apoya a hijos de funcionarios de la agencia muertos en cumplimiento de su deber.

"Nuestra gente a menudo está allí, en la línea de frente, sin una adecuada protección, y arriesgan sus vidas", añadió.

Por su parte, el diario The New York Times señaló que "el ataque ocurrió cuando la agencia ha estado incrementando de manera sostenida su presencia en Afganistán y Pakistán, y a veces ha enviado agentes a bases remotas en lugar de mantenerlos en las embajadas, custodiadas, de Kabul e Islamabad".

El ataque cerró un año en el cual por lo menos 310 soldados de Estados Unidos murieron en Afganistán.

Desde la invasión de ese país en octubre de 2001, han muerto en acción de combate o en otras circunstancias por lo menos 949 militares estadounidenses, pero la cifra de este año duplica la de 2008.

También ha sido un año luctuoso para los aliados de EE.UU. en la operación de Afganistán. En 2009 murieron en ese país 107 soldados británicos, 32 canadienses, 11 franceses, nueve italianos, y ocho polacos. En total, desde 2001, han muerto en Afganistán por lo menos 1.567 soldados de EE.UU. y sus aliados.

El total de bajas de las fuerzas extranjeras este año ha sido de por lo menos 520 soldados, comparado con 295 en 2008 y 232 en 2007.

La presencia de personal de las agencias de espionaje y operaciones clandestina y de las fuerzas militares especiales ha adquirido mayor importancia en Afganistán donde el presidente de EE.UU., Barack Obama, ha ordenado una estrategia de contrainsurgencia.

En abril Obama ordenó la adición de 21.000 soldados al contingente estadounidense en Afganistán, y en diciembre ordenó el envío de otros 31.000, con lo cual hacia mediados del año que viene habrá en ese país unos 100.000 soldados estadounidenses.