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RUTA QUETZAL

La Ruta Quetzal se despide de Chile con una gran fiesta de aires hawaianos

Santiago de Chile.- Jóvenes de 53 países pusieron punto final, con una gran fiesta de aire hawaianos, a la XXIV edición de la Ruta Quetzal BBVA con la ciudad de Santiago de Chile como telón de fondo, donde dieron rienda suelta a sus emociones, protagonizaron bailes, cánticos, promesas, despedidas y lágrimas.

El Castillo de Hidalgo, situado en el Cerro de Santa Lucía de la capital acogió ayer la última reunión al completo de la expedición, que hoy inicia de manera escalonada el regreso a casa.

El Año Nuevo recibirá en sus países a la mayoría de los componentes de la Ruta, tras vivir una aventura de más de 20 días que ha llevado a sus integrantes a conocer la cultura, naturaleza, historia y tradiciones de Chile.

El país latinoamericano acogió por primera vez lo que la presidenta chilena, Michelle Bachelet, definió ayer como una "experiencia humana" entre 270 chicos y chicas, de 53 países, cuyos lazos de amistad se establecieron hace unos meses en España.

El itinerario de la Ruta se elaboró en un principio para hacerlo durante el invierno chileno -el verano español- pero la posible incidencia sobre la expedición de la Gripe A obligó a posponer su puesta en marcha hasta finales de año.

Aún así, los ruteros vivieron los cambios climatológicos que la alargada geografía del país ofrece y se enfrentaron al sofocante calor de Santiago, que fue descendiendo en el desplazamiento hacia el sur, donde el frío y la lluvia fueron los protagonistas.

El sol, el viento, y el agua, acompañaron indistintamente a los chicos y chicas en sus largas caminatas, algunas de hasta diez horas, entre los extensos palmerales del Parque Nacional La Campana o por los senderos embarrados que ascienden a las cumbres de la isla de Robinson Crusoe.

El archipiélago de Juan Fernández proporcionó a la Ruta Quetzal BBVA uno de los momentos más mágicos de la expedición, en un entorno paradisíaco y repleto de leyendas sobre tesoros, piratas y náufragos, el mismo que inspiró al escritor británico Daniel Defoe para escribir su obra más conocida.

En la isla, los ruteros conocieron el trabajo de los pescadores de langostas, un preciado marisco que degustaron cocinado de distintas maneras gracias a la "perolada" y a la "rueda", que los habitantes del pueblo de San Juan Bautista ofrecieron a la expedición a modo de despedida.

Hasta el archipiélago, los integrantes de la Ruta llegaron desde Valparaíso a bordo del buque de la Armada chilena "Vadivia", tras 48 horas de navegación por el Pacífico, con el mar en calma y bajo un cielo estrellado que hizo las delicias de los viajeros.

El incendio de uno de los motores del barco, subsanado al instante por los miembros de la tripulación, llevó el sabor de la aventura a la cubierta del barco, donde los ruteros observaron la rápida actuación de los marineros con las sirena de emergencia sonando de fondo.

El "Valdivia" trasladó también a los expedicionarios hasta la base naval de Talcahuano, en la región de Concepción, desde donde la Ruta Quetzal BBVA inició su recorrido, coincidiendo con la Navidad, por las tierras donde habita la etnia Mapuche.

Con los indígenas de la comuna de Curarrehue, los jóvenes ruteros compartieron comida y villancicos, en la tradicional cena de Nochebuena, aprendieron palabras en su lengua, el "mapudungún", el proceso de fabricación de su artesanía o las técnicas de curación utilizando hierbas medicinales.

La madre tierra, invocada por el "lonco" o jefe de la comuna, atrajo la buena suerte para los expedicionarios que disfrutaron de un día despejado para ascender al volcán nevado de Villarrica, última de las caminatas, desde el que disfrutaron de la belleza de los bosques y lagos que rodean la zona.

Precisamente, junto al Lago Budi o Gran Lago Salado de los mapuches-lafkenche, la Ruta Quetzal BBVA vivió uno de los momentos más anecdóticos del viaje, cuando los autobuses que trasladaban a la expedición hasta Temuco quedaron atrapados en el barro.

La literatura, enmarcada en las figuras de los premios nobel chilenos Pablo Neruda y Gabriela Mistral, ocupó un espacio importante en esta edición de la Ruta.

De Neruda, sobre todo, los chicos y chicas conocieron sus casas, la de Isla Negra, en la costa pacífica, y "La Chascona", en Santiago, y disfrutaron con sus poemas, presentes en la memoria colectiva del país.

La Ruta Quetzal BBVA dice adiós hoy a Chile, pero mantiene ya la vista puesta en su próxima edición, la número veinticinco, en la que recorrerá los "caminos blancos de los Mayas", en México.