LA VOZ LIBRE

Rotondas con semáforos

Alberto Serrano
2009-06-04 16:34:52

Un niño de cuatro años ve que es redundante, innecesario e incluso absurdo combinar una rotonda con semáforos dentro de la misma. Es un exceso de regulación, generador de tráfico, que a buen seguro agrava los atascos donde los hay y los provoca donde no los hay. Si hay rotonda, no hacen falta semáforos. Si hay semáforos, sobra la rotonda. En el corazón de París, en una de las plazas más concurridas de la capital francesa, la Plaza de la Estrella –donde se halla el Arco del Triunfo parisino- hay una gran rotonda sin un solo semáforo.Los franceses se aclaran y es lo normal en muchos otros países europeos.

Pero parece que las autoridades españolas no se fían de nuestra capacidad para orientarnos y conducir correctamente en una rotonda sin semáforos. O nos tienen por torpes. O quizás quieren gastar más, para darles jugosos contratos a los fabricantes de semáforos y a los constructores de rotondas. Quién sabe. En cualquier caso, que se quiten cuatro puntos de la libreta del sentido común por ese invento tan ridículo.

El caso es que si un día, uno de estos forofos del estado y beatos de la regulación ve un atasco en una rotonda con semáforos, no tardará nada en despotricar contra el mercado y decir que la culpa es del capitalismo internacional.

Escribo esto porque a diario llueven, o más bien, diluvian, los argumentos espurios que culpan al mercado de la tremenda crisis económica que estamos padeciendo.

Para empezar, hay que aclarar que el mercado es una institución, con normas y controles, como bien explican los liberales clásicos y recientemente Douglass North.

La jungla o el capitalismo salvaje no son mercados, y ningún liberal sensato los defiende. No se trata de que el estado no regule ni pinte nada. Se trata de que el papel del estado sea apropiado y limitado, no inexistente. De que las normas y controles sean los correctos.

Dicho esto, ¿qué sectores son los que han causado o acelerado la crisis actual, nacional e internacional? Parece claro que han sido los sectores inmobiliario y financiero. La parte endógena de la crisis en España está causada primeramente por la explosión de la burbuja inmobiliaria. Agravada por la crisis financiera internacional y nacional.

Pues bien, resulta que estos dos sectores, el inmobiliario y el financiero, son dos de los más regulados e intervenidos de España. La construcción está tan regulada que somos uno de los países con menor densidad de población y con mayor porcentaje de gente viviendo en edificios altos. En otras palabras, debido al alto coste -artificialmente elevado por el exceso de regulación- del suelo, hemos construido hacia arriba, en vertical, y nos hemos acostumbrado a vivir en apartamentos, hasta el punto de usar con frecuencia otra palabra, chalet -casa en francés- a lo que es en realidad una casa -y lo que dibuja un niño cuando le dices que dibuje una casa-. Tenemos la plusmarca europea de terreno sin edificar, y al tiempo uno de los precios medios más altos por metro cuadrado de vivienda en Europa.

El segundo sector más afectado, el financiero, está igualmente regulado en exceso, no en defecto. Es uno de los sectores económicos más regulados.

Y además, ¿dónde es más pesada la mano de lo público o semipúblico en la gestión de las cajas, esas curiosas entidades que controlan la mitad de nuestro sistema financiero, o en los bancos? ¿Y cuáles están peor en términos generales? Hasta el momento, en España se ha intervenido una entidad financiera: Caja Castilla La Mancha. Todo indica que las siguientes en la lista, si ocurre, son también cajas. Ellas -o algunas de ellas- son las que más alegremente -parece- han concedido créditos indebidos y mayores tasas de morosidad están sufriendo ahora.

En conclusión, la crisis, salvo concretas excepciones, no la ha provocado una falta de regulación, sino más bien un exceso de regulación o una inapropiada, ineficaz u obsoleta regulación. Hay que regular mejor, no necesariamente más.

Sería bueno dejar de ver al estado como un ente ideal puro, que nos va a salvar de la crisis. O desear que el estado crezca sin control ni mesura. Fundamentalmente porque el estado angelical no existe. Lo controlan unos cuantos individuos que dirigen grupos de poder -en España unos cuantos partidos-.

Aumentar sin mesura el tamaño del estado -central, autonómico o local- el gasto público y los déficits presupuestarios tan sólo empeorará la situación, prolongando la crisis.

Para salir de la misma hace falta más mercado, mejor regulado y mejor estado. Necesitamos más iniciativa empresarial, más creación de empresas, más inversión, y como consecuencia de todo lo anterior, más puestos de trabajo. Menos burocracia, menos trabas innecesarias, más reformas de calado y más sentido común a la hora de legislar y regular.

Y dejemos de culpar al mercado, una institución que idealmente cuenta con normas adecuadas y controles apropiados, de los atascos provocados por las rotondas con semáforos.

Comentarios

Dice ser valentino
2010-06-10 18:12:26
Hola, soy italiano y vivo en Barcelona. Cada amigo que viene a visitarme de Italia comenta " a que sirve el semaforo en la rotonda???

Dice ser desde Tarragona
2009-06-07 16:15:05
Muy bien el artículo. La primera rotonda del mundo mundial con semáforos es sin duda la conocidísima en Tarragona, Plaça Imperial Tarraco. Esta rotonda es el mayor merdé que he visto en mi vida. Ricardo Carreras: Alcalde de Tarragona, ¡Ya! A ver si así supreme estos semáforos.

Dice ser curioso impertinente
2009-06-07 13:41:40
Yo no le había leído anteriormente en los medios escritos, pero le aconsejo: Siga así, señor Carreras. Cuando echamos tanto en falta el sentido común, cuando hay tanto reaccionario de derechas y de izquierdas, que no frecen soluciones -¡hay que ver lo que se parecen el PSOE y el PP en casi todo!- hacen falta cabezas como la de usted.

Dice ser apo
2009-06-05 22:33:35
chachi richi

 
 
 

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