LA VOZ LIBRE

Sherlock Holmes, una película entretenida

Felicísimo Valbuena
2010-02-01 11:37:26

Lo que esta película conserva

Contamos con muchas películas y series de televisión sobre Sherlock Holmes y he acudido a ver esta película, que ha dirigido Guy Ritchie, para ver si contenía algo original. No he salido defraudado.

¿Presenta esta película las formas de deducir y abducir de Sherlock Holmes, el personaje que creó Sir Arthur Conan Doyle?. Sí, y no en una, sino en varias ocasiones. Como lo hacía el Padre Brown, de Chesterton, el Teniente Colombo o actualmente, el doctor Gregory House. Ellos, y los científicos en general, emplean los cinco cánones de la causalidad del filósofo inglés John Stuart Mill- concordancias, discrepancias, concordancias y discrepancias, residuos y variaciones concomitantes- y las seis maneras de darnos cuenta de lo que ocurre o ha ocurrido, que Aristóteles llamó reconocimientos o anagnórisis: por indicios, huellas, vestigios; por recuerdo; por declaración del autor; por razonamiento; por inferencia falsa o paralogismo y por la naturaleza de los incidentes.

¿Qué más recoge esta película de los hallazgos de la historia del cine?

- La primera escena está inspirada, muy claramente, en una de las escenas finales de 'El secreto de la pirámide' (el joven Sherlock Holmes), que dirigió Barry Levinson hace 25 años.

- He notado la influencia de las películas de James Bond: El malo-loco, que quiere apoderarse del mundo y la salvación del protagonista en el último momento, cuando sólo quedan segundos para la catástrofe final.

- Las artes marciales, que también copió Matrix.

- Los efectos especiales, tan tópicos en las superproducciones de hoy, y que se originaron en las películas de Serie B, pero en cuyos argumentos los productores llevan inyectando millones y millones de dólares desde hace décadas.

- La ambientación de Baker Street está inspirada en la última gran serie de televisión sobre Sherlock Holmes, y cuyo protagonista resulta imposible de olvidar a quienes lo han visto: el gran Jeremy Brett.

- Los golpes que recibe Sherlock Holmes copian los que recibe el protagonista de 'Muerte entre las flores', de los hermanos Coen- que a su vez se inspiraron en Chesterton para el asunto recurrente del sombrero y en dos novelas de Dashiell Hammett: 'Cosecha Roja' y 'La llave de cristal'.

- Y así podría seguir enumerando herencias de esta película, aunque voy a ser osado y asegurar que el gigante que sale en esta película está tomado del gigante de la trilogía Millenium.

Lo que esta película aporta

Hasta ahora, he ido detallando las anamnesis- término platónico que no debemos olvidar, porque la filosofía es la clave para explicar muchísimas cosas y sucesos de este mundo-, es decir, los precedentes que resultan necesarios para una obra de arte. Creer que El Escorial salió de la mente de Herrera es mentira. Si no hubiera aprendido de los arquitectos anteriores, hubiera sido imposible que él hubiera construido su gran obra.

Entremos, pues, en las prólepsis -otro término platónico-, es decir, los planes, programas y objetivos que los guionistas se propusieron.

Ya lo he escrito en otras ocasiones: Para mí, los guionistas en una película son esenciales. Sin un buen guión, no hay película. Los guionistas -Michael Robert Johnson, Anthony Peckham y Simon Kinberg- se han propuesto cambiar las figuras de la pareja Holmes-Watson. ¿Y cuál es su aportación más original? Eric Berne, con su Análisis Transaccional, lo hubiera explicado de la siguiente manera: Hasta ahora, en todas las películas y series, Holmes y Watson mantenían una transacción de amistad y de compañerismo profesional. En esta película, tienen permiso para amar a una mujer, sobre todo Watson, aunque los guionistas dejan abierta la puerta también para Holmes. Éste se resiste a que Watson le abandone por una mujer y ésta es tan inteligente que acaba haciendo de espejo a Holmes: Las acciones que ejecuta es para impedir el compromiso de la pareja. Holmes sigue teniendo permiso para pensar y para hacer las cosas bien, como he indicado al principio de esta crítica, pero todavía no tiene permiso para divertirse. De ahí que se convierta en un luchador científico, para entretenerse. El gran acierto de estos guionistas es que, cuando parece que el desaseado Holmes está tocando fondo, atontándose con los golpes, el vino y las apuestas, descubre a una mujer y se interesa por ella.

Creo, también, que los guionistas también han logrado un tono de humor muy inglés y que consiste en que los personajes no hacen aspavientos para hacer gracia, sino que son las situaciones las que hacen sonreír al espectador.

Al final, siembran el indicio del supermalvado doctor Moriarty, por lo que no sería extra o que él fuera el sucesor del muy malvado Lord Blackwood, antagonista de esta película. Por cierto, Moriarty no salió de la mente de Sir Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes. Moriarty es la representación de Adam Worth, personaje real, llamado el emperador de los ladrones, aunque éste no fue ni mucho menos tan malo como aquél.

Ah, y los personajes no sueltan tacos, lo cual es muy de agradecer en muchas películas americanas y españolas, que resultan tan antiestéticas y de mal gusto. Mi hipótesis es que los directores y guionistas introducen tantos tacos porque se autodesprecian, y se dedican extender su autodesprecio entre el público juvenil.

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