LA VOZ LIBRE

Ni perdón ni olvido

Manu Martínez
2009-06-12 20:58:37

Franns Rilles Melgar es un inmigrante explotado más, una víctima de la economía sumergida, a quien una máquina panificadora le ha seccionado un brazo. Gerardo Camps es vicepresidente de la Comunidad Valenciana y define así la realidad escandalosa en la que trabajan los ‘sin papeles’ como Franns: “La economía sumergida es sumergida porque no tiene constancia […] Nunca se sabe si hay o no porque si se supiera, se perseguiría, con lo cual no hay constancia de que haya determinadas empresas que tengan trabajadores irregulares”.

La declaración del hombre de confianza del otro Camps, de Francisco, es de un vacío estremecedor. No dice nada y lo dice todo a la vez. La frase en sí es hueca e intrascendente, una perogrullada. Pero responde al guión político de ‘hablar por hablar sin actuar’. De seguir la ‘máxima Camps’ de no perseguir lo invisible, cómo se desmantelarían las mafias de proxenetismo, o los comandos terroristas que actúan en la sombra, o las redes de narcotráfico, o cómo se sabría que los políticos reciben regalos de jefes de tramas de corrupción.

Franns también cumple el guión que le han asignado: lágrimas por dejar su Bolivia natal, sudor por trabajar sin contrato ni derechos laborales 12 horas al día por una miseria de 700 euros… y sangre.

El papel de explotador y desalmado es para el jefe de la fábrica, que abandonó a su empleado a 200 metros del hospital cuando estaba desangrándose, no sin antes avisarle de que no mencionara el nombre de la empresa para que no se descubrieran las irregularidades que cometía con los trabajadores. Tras dejarlo tirado, volvió a la panificadora a limpiar todo para no dejar huellas y decidió arrojar el brazo cortado de Franns a la basura. El transplante era ya inviable.

El escritor argentino Jorge Luis Borges dijo que “El olvido es la única venganza y el único perdón”. A Franns, que ha asegurado que “esto no se perdona”, no le servirá esperar a que aparezca el olvido, porque cada vez que se mire al espejo, cada día que se siente a comer y en cada ocasión que sienta ganas de agarrar la cabeza de la persona a la que ama, recordará la maldita hora en la que le contrató un empresario valenciano que le adulaba diciéndole que era el mejor trabajador que tenía.

P.D. Por cierto, el Gobierno español también tenía su papel en este drama: ya ha anunciado que regularizará al inmigrante boliviano.
 

Comentarios

Dice ser MARA
2009-06-16 10:26:11
Ese empresario sin concinecia ni humanidad debería ir a la cárcel

Dice ser indignado
2009-06-16 10:24:35
¿Cuántos Franns más habrá? Es indignante la frialdad del vicepresidente de la Comunidad valenciana

Dice ser Erika
2009-06-13 02:13:05
Una persona q viene a ganarse la vida, a trabajar lo q haga falta... a cambio recibe explotación, y en este caso un trato que no se merece ni un animal... pierde su brazo trabajando, seguro q el empresario al dejarlo en el hospital(al dejarlo cerca, ya q ni lo acompaño a la puerta) penso q ya había hecho lo suficiente...Estremece su frialdad, su falta de humanidad...Este tipo de empresarios que explotan a los inmigrantes sin papeles, trabajando 12 horas al día, está claro q ven a sus trabajadores como una máquina mas.

 
 
 

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