LA VOZ LIBRE

PABLO ESCOBAR

Sebastián Marroquín dice que ha querido compartir mi bagaje "para que no se repita"

Efe
2010-02-02 16:50:00

Barcelona.- Sebastián Marroquín, hijo del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, dijo hoy que participó en el documental "Pecados de mi padre", dirigido por Nicolás Entel, para poder compartir su experiencia de vida y "que no se repita".

La cinta, que inaugura mañana el Festival Internacional de Cine Documental de Barcelona (noreste de España)-, está protagonizada por Marroquín (cambió su nombre tras la muerte de Escobar en 1993), quien intenta conciliarse con las víctimas de su padre, un hombre del que dice: "amo con toda mi alma", aunque no justifica su trayectoria.

"Yo no justifico la violencia en ninguna de sus formas. Ya le reclamé en vida a mi padre y tuvimos fuertes discusiones por ello", indicó Marroquín.

Mucho más delgado que en las escenas del filme, Marroquín, en una concurrida rueda de prensa, valoró su paso por esta iniciativa, especialmente porque "permite evidenciar que se pueden romper los círculos de violencia en los que vivimos inmersos".

A su juicio, mucha de la filmografía de su país de origen (lleva 16 años viviendo en Argentina) se realiza "para glorificar el estilo 'gángster'", lo que para él es "equivocado".

En cambio, esta película, que ha tardado varios años en concluirse por diferentes circunstancias, es fruto de meses de conversaciones entre Entel y Marroquín, en un proceso que reconoció "difícil, por lo que ha supuesto de profundización" en su propia historia.

La cámara, a la vez que contribuye a discernir unos años en los que Escobar era el enemigo número uno de Colombia, acompaña a Marroquín mientras intenta acercarse a los hijos del ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla y del político Luis Carlos Galán, dos de las víctimas más destacadas del narcotraficante.

Siempre en primera persona y con las apostillas de su madre María Isabel Santos, el espectador podrá conocer, por ejemplo, que Escobar no dudaba en hacer trampas con su familia a la hora de jugar al Monopoly en la mesa del comedor o que gastaba millones de dólares en adquirir animales salvajes para su inmensa finca, "Villa Nápoles".

Sebastián Marroquín, que tenía 16 años cuando su padre fue asesinado, subraya en un momento de este metraje que nunca deja indiferente al espectador: "si quiero sobrevivir tengo que hacer lo contrario que mi padre".

El documental ofrece, asimismo, imágenes cotidianas de la familia Escobar, bañándose en la gran piscina de la hacienda, y otras del hotel en el que se hospedaba Escobar en Miami (Estados Unidos) sin esconder nunca su identidad e incluso se muestra una tierna fotografía del narcotraficante con su hijo frente a la Casa Blanca.

Marroquín no ha escondido que se trata de una película que "apuesta fuerte por la paz" de su país y agregó: "estoy arriesgando mucho, pero vale la pena por la paz de Colombia".

La película, que se estrena en España, fue premiada en el Sundance Film Festival de este año y también se programó con éxito en el IDFA International Film Festival Amsterdam, el más importante del mundo en el ámbito del documental, y en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

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