LA VOZ LIBRE

El paro, fuera de control

José Cavero
2010-02-08 16:52:16

Los datos de parados y de menor afiliación a la Seguridad Social que ha dejado tras de sí el mes de enero posiblemente sean los más inconvenientes y desalentadores de cuantos hemos llegado a conocer en los tiempos de esta larga y penosa crisis. Sobre todo, porque, a lo sumo, desde el Gobierno se nos dice que "ojalá en el segundo semestre empiecen a cambiar las cosas". Es decir, que tan sólo hay deseos, buenos propósitos, pero ninguna certeza de que estos malos tiempos tienen fecha, ni siquiera probable, de caducidad y de vigencia. Ojalá en el segundo semestre de 2010 empiece a cambiar el signo de la destrucción de empleo, han dicho en las últimas horas Celestino Corbacho, Maravillas Rojo y José Manuel Campo. Buenos deseos, nada más, pero ninguna apoyatura, ninguna argumentación de que sus esperanzas vayan a verse comprobadas cuando pase este pavoroso semestre con el que ha dado comienzo 2010.

Eso es lo más desolador, pensar que aún seguimos en recesión, en la mayor recesión que se ha conocido, y que nadie desde el Gobierno tiene una voz autorizada y creíble, que aliente y trate de infundir ánimos en una ciudadanía abatida, que tampoco termina de comprobar ideas consistentes ni propósitos de enmienda entre los distintos partidos para unirse frente a la adversidad que a todos golpea. Apenas quedan ya recuerdos o atisbos del Plan E, que en su momento fue un parche para frenar el crecimiento del paro. Hemos vuelto a registrar incrementos de parados de cuatro mil diarios, como antes de aquel Plan E, probablemente carísimo para los Presupuestos del Estado, y probablemente de utilidad a menudo dudosa. El Gobierno se ve forzado a afrontar otra clase de medidas, como el aumento de los años de trabajo, para evitar otro efecto indeseable de la crisis, que algunos analistas y observadores han venido advirtiendo desde hace años: que el sistema de la Seguridad Social y de las pensiones obligatorias, llegue a la quiebra, por falta de cotizantes.

También se ha lanzado la idea de reducir los gastos del Estado. El Gobierno propone una reducción de 50.000 millones de euros en los próximos tres años, para poder "someter" el déficit público al tres por ciento, desde el once y medio actual, en 2013. Una rebaja de gastos que, con bastante probabilidad, afectará incluso a los llamados "ministerios gastadores", a los ministerios que tienen proyectos para mejorar las infraestructuras, como es el caso de Fomento, que está revisando sus planes y proyectos, antes de darlos a conocer a las empresas.

Pero, sobre todo, desalienta el hecho de que esta "España insostenible", como la define hoy el diario El Mundo, no consiga el acuerdo de los dos grandes partidos para ponerse de acuerdo en alguna política que ayude a crear confianza de los empresarios y se decidan a invertir en nuevos planes y en puestos de trabajo. La falta de confianza también pone a prueba a España ante los mercados internacionales a los que acude el Estado para lograr los pertinentes créditos con los que afrontar el bache. La confianza pone "de uñas" a los sindicatos, incapaces de elaborar un contrato de trabajo atractivo y capaz de poner a trabajar a los jóvenes, pero recelosos ante la necesidad de tener que trabajar un par de años más para sacar a flote el sistema de pensiones.

Terrible y lamentable situación, cuando todos esperan que "el otro" haga algo para resolverla, pero aporta poco o nada de sí mismo.

Comentarios

 
 
 

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