LA VOZ LIBRE

Agresividad contra el Gobierno

Antonio Casado
2010-02-08 17:03:18

Al minuto de conocerse las nuevas cifras de paro registrado en el INEM, con casi 125.000 nuevos desempleados en enero y ya rebasada la maldita cota de los cuatro millones de españoles sin trabajo, la vicepresidenta del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega, apeló a la responsabilidad y el sentido de Estado de políticos, sindicalistas y empresarios. Su llamamiento tenía como destinatario especial al PP, por su condición de fuerza política alternativa al Gobierno de España.

Por desgracia, es predicar en el desierto pedir que eche una mano un partido político necesitado de trasladar a la opinión pública todas las malas noticias que, aunque perjudiquen a todos los españoles, puedan ser endosadas al Gobierno de la Nación. Y así un día y otro día, en descarada utilización de la crisis económica como su principal resorte estratégico para expulsar a Rodríguez Zapatero de la Moncloa.

Ante el referido llamamiento de Fernández de la Vega por una remada conjunta para salir de una crisis económica que a todos nos afecta, el PP puede hacer dos cosas. Una, echar una mano o al menos no contribuir a empeorar la situación, que es objetivamente dramática, al margen del grado de culpabilidad achacable al Gobierno por no haber desplegado una gestión eficiente contra la crisis. U otra, seguir recreándose en la diaria descripción de nuestros males, no sólo del Gobierno, sin ofrecerse a colaborar en la superación de los mismos.

Parece que ha optado por lo segundo. Es decir, que se ratifica en la filosofía tantas veces proclamada por un estadista a la espera llamado Mariano Rajoy: "Lo malo de la crisis económica es que el Gobierno no hace nada, y cuando hace algo se equivoca". Más cerca de la soflama que del razonamiento, ese es el dictamen verbal del líder del PP que anima todo el discurso político y mediático de su parroquia.

Se trata de un discurso muy explícito en la descripción de un panorama catastrófico. Un estado de emergencia nacional, por decirlo en otras palabras. Es difícil encontrar márgenes de ese discurso que no formen parte del clarinazo permanente del PP contra un Gobierno en fase terminal, según los agitadores de la ofensiva. Pero si tienen razón, si sus denuncias responden a un patriótico deber de advertirnos frente a un Gobierno tan insensato, habría que recurrir inmediatamente a la cirugía política. O sea, a cortar por lo sano. En política eso quiere decir una de estas tres cosas; cuestión de confianza (la propone el propio Gobierno), moción de censura -la propone la oposición- o elecciones generales anticipadas.

Sólo una de esas tres cosas pueden ser el corolario del acoso político y la agresividad ambiental contra Zapatero. Si no, es que el PP no se cree lo que dice. De ser así, la ofensiva contra el Gobierno se podría volverse en contra de quienes la animan de forma tan excesiva, tan desdeñosa y tan arbitraria.

Comentarios

 
 
 

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