LA VOZ LIBRE

Un silbido para la humanidad

Marga Arroyo
2009-06-30 22:36:34

 

(30.06.09) La Unión Europea goza de una diversidad lingüística abrumadora. En total hay 23 lenguas oficiales, más de 60 habladas a nivel regional y unas 100 de población emigrante. En concreto, en España hay unas cuantas.

Una de ellas, no muy conocida, es el silbo gomero. Se trata de un lenguaje silbado que se utiliza desde tiempo inmemorial en la isla de La Gomera para comunicarse a grandes distancias. No es una serie de códigos preestablecidos que sirven para expresar contenidos limitados, sino de un lenguaje articulado, reductor, no convencional, que permite intercambiar una gama ilimitada de mensajes al reproducir mediante silbidos las características sonoras de una lengua hablada. En la actualidad, reproduce el castellano hablado en las Islas Canarias pero, teóricamente, podría hacer lo mismo con cualquier otra lengua.

Según Leonard Orban, el comisario de Multilingüismo de la Unión Europea, su misión es la de “preservar y promover esa diversidad lingüística”. Hizo estas declaraciones la semana pasada en su visita al Archipiélago canario para promover el aprendizaje de idiomas en las escuelas de las islas.

En su recorrido hizo un alto en el camino en La Gomera y haciendo referencia a su particular lenguaje, Orban dejó algunos regalos y se deshizo en alabanzas con frases como “se trata de un legado mundial” o “es algo único en todo el planeta”.

Además de su rareza, es innegable el valor que tiene al haberse conservado prácticamente intacto. Hay que agradecer a los gomeros por haber permitido que hoy lo podamos conocer. Y es que el silbo gomero es una asignatura complementaria en los centros escolares de la isla.

El silbo es un puente entre el pasado y el futuro, no sólo en lo que a los habitantes de la isla se refiere, sino a toda la humanidad, porque todo lo que nos remite a nuestros orígenes tiene carácter universal.

Este es uno de los motivos por los que el Gobierno Canario pretende que la UNESCO lo declare patrimonio inmaterial de la humanidad y por los que el Comisario ha prometido apoyo económico para preservarlo.

Después de tantas promesas europeas no puedo evitar pensar que ésta también caerá en saco roto.

Espero que no sea así porque aunque el silbo no sea una catedral, una muralla… algo tangible en definitiva, no deja de ser una forma ancestral de cultura que nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos. A mí particularmente me hace pensar en toda la riqueza cultural que se ha perdido por el camino y en la que no quiero que se pierda.

Me encantaría dedicarles unas últimas palabras en la lengua gomera, pero no sé silbar. Ellos sí.

> En la imagen: Un vecino de La Gomera practicando el silbo.

> Si quiere conocer más información sobre cómo se estudia el silbo Gomero en la escuelas, pinche aquí.
 

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