LA VOZ LIBRE

LITERATURA IBEROAMERICANA

Olguín da la palabra a la "cobarde e hipócrita" clase media argentina

Efe
2010-03-20 13:37:00

Barcelona.- El argentino Sergio Olguín da la palabra a la "cobarde e hipócrita" clase media de su país en su última obra, "Oscura monótona sangre", donde un hombre de negocios, Julio Andrada, desafía las convecciones que rodean su cómoda prosperidad al iniciar una relación con una prostituta adolescente.

La historia de Andrada parte de la voluntad del autor de reflejar "un pensamiento social de los últimos diez años" que, en Argentina, ha llevado a la criminalización de las clases populares por parte de una clase media "hipócrita y cobarde" que, según ha opinado el autor en una entrevista con la Agencia Efe, se ha puesto del lado de la alta sociedad.

Así, Sergio Olguín invierte los roles, convierte al rico empresario en asesino y construye una historia que se contrapone a las que, según ha comentado con preocupación, abundan cada vez más en los noticiarios argentinos: "La del pobre asaltando al burgués".

Andrada, el protagonista de Olguín, desafía la "impunidad constante" que le garantiza su posición social y "rompe el pacto de silencio según el cual uno puede hacer lo que quiera, pero discretamente", ha aclarado el autor.

Para Olguín, que con "Oscura monótona sangre" ha ganado el premio Tusquets 2009, ha explicado que el protagonista y su amante, Daiana, "son supervivientes" y que entre ellos "existe una identificación que tiene que ver con su situación social", que no se ajusta a lo que la sociedad ha esperado de ellos.

"Oscura monótona sangre" (Tusquets) toma el título de un poema del italiano Salvatore Cuasimodo, no porque en la novela haya mucha sangre, que no la hay, sino en referencia a "la sangre que está dentro del cuerpo y que va corriendo, sangre como sinónimo de espíritu y de vida", ha precisado.

En su quinta novela, Olguín ha retratado "una clase media hipócrita y cobarde", a la que da un papel "casi paródico que exacerba su estupidez" a la vez que evita juzgar al protagonista.

Gran lector de Georges Simenon -"siempre le robo algo para mis novelas", ha confesado-, Olguín ha recogido su capacidad de "manejar los temas morales sin juicio" y es que, a pesar del controvertido argumento, el autor adopta una posición distante porque "no quería que Andrada despertara rechazo".

Sergio Olguín ha opinado que le parece "terrible" la literatura "complaciente, donde el autor se alía con el lector en contra del personaje".

Aún así, Olguín ha explicado que "siempre he sentido que mis protagonistas eran de alguna forma, mi 'alter ego'", pero ha señalado que, "para alivio de mis lectores y amigos", este no es el caso de su última novela.

El autor de "Lanús" y "Filo" ha explicado que además de haber trabajado con elementos de la realidad, como la clase media argentina, ha querido enmarcar su relato en la tradición literaria que inició Cortázar con "Casa tomada" y que continuó Rozenmacher con "Cabecita negra".

"Es una visión en que las clases populares se enfrentan a las acomodadas", algo que, según Olguín, se contrapone al convencimiento extendido entre los argentinos de que "no hay lucha de clases y no somos racistas".

Fundador de la revista "V de Vian" y director de la revista de cine "El amante", Olguín ha anunciado que tiene varios proyectos literarios en marcha, entre los que se cuentan un "proyecto hippy en el siglo XIII en el sur de Francia" y la segunda parte de su novela "Lanús", que transcurre en la argentina de Menem.

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