LA VOZ LIBRE

CENTRALES NUCLEARES

Juzbado, en Salamanca, veinticinco años alimentando a las nucleares españolas

Efe
2010-03-28 11:34:00

Madrid.- La fábrica de Juzbado (Salamanca) lleva ya un cuarto de siglo "alimentando" a siete de las ocho centrales nucleares españolas -todas, salvo la de Trillo (Guadalajara)-, a las que suministra los elementos combustibles de uranio enriquecido necesarios para su funcionamiento.

En julio de 1985 partió de esta fábrica, que gestiona la empresa pública Enusa, el primer suministro de combustible, con destino a la central nuclear de Ascó (Tarragona).

Con una plantilla de 336 empleados, el centro abarca todo el ciclo de producción de combustible: suministro, almacenamiento de uranio y logística de los componentes necesarios para la fabricación de combustible.

La fábrica está "sobredimensionada", explica el director de aprovisionamiento de Enusa, Francisco Tarín, a un grupo de periodistas de visita en las instalaciones, ya que se construyó con una previsión de que el parque nuclear español fuera tres veces más grande de lo que es.

Tiene una capacidad de producción de 400 millones de toneladas anuales, aunque durante este año obtendrá la licencia para llegar a los 500 millones.

Actualmente, el 60 por ciento de su producción se exporta al extranjero, principalmente a Francia, Bélgica, Suecia, Finlandia y Alemania, y el 40 por ciento restante se destina a las plantas españolas.

Los responsables de Enusa insisten en que la seguridad es el principal pilar de la empresa, por delante de la calidad y de la producción.

Por ello, los controles tanto de los trabajadores como del entorno ambiental son muy rigurosos.

El uranio enriquecido llega a la instalación salmantina en forma de polvo, pero antes este elemento químico que se encuentra en la corteza terrestre y también en el agua del mar, debe recorrer un largo camino de transformaciones en centros extranjeros.

Desde que en el año 2000 se cerraran las minas de Saelices el Chico-Ciudad Rodrigo, en Salamanca, no existe ninguna explotación de uranio en España, con lo que esta materia primera se debe comprar a otros países.

Australia, Canadá y Kazajistán copan el 60 por ciento del uranio mundial.

En su primera conversión, el uranio natural (U3O8), que es muy pesado, se transforma en hexafluoruro de uranio (UF6), y posteriormente sufre una segunda conversión para transformarse en polvo de uranio (UO2).

Una vez en la fábrica, este polvo se mezcla varias veces y se somete a un proceso de pre-prensado, tras lo cual se granula en polvo de nuevo antes de pasar al prensado definitivo, en el que el uranio obtiene forma de pastilla de unos 9 milímetros de diámetro.

Tras ser sometidas a una inspección en la que se comprueba su densidad, pasan por un horno sinterizado, en el que permanecen 12 horas a 1.800 grados, y vuelven a ser inspeccionadas para comprobar su diámetro antes de pasar por un último control de calidad.

Las pastillas ya listas, similares a una aspirina aunque de color gris oscuro y un poco más gruesas, se introducen en unas barras metálicas, que se montan en una estructura rectangular de unos tres metros de largo -el elemento combustible-.

Cada una de estas pequeñas pastillas de uranio enriquecido "equivale a la electricidad que consume una vivienda al año", explica Carolina Álvarez, hasta hace unos días directora de seguridad de la fábrica y actualmente jefa de licenciamiento, que acompañó al grupo durante el recorrido por el centro.

Estos elementos combustibles -el alimento de los reactores-, una vez introducidos en contenedores herméticos, se trasladan a las centrales en camiones.

Construir un elemento supone 21 días de trabajo y cada uno de ellos cuesta en torno a un millón de euros.

El año pasado se fabricaron 325 toneladas de combustible, una cantidad suficiente para cubrir el 46 por ciento del consumo eléctrico español de un año o el de diez años de Castilla y León, señala el director de la fábrica.

Las recargas en las centrales nucleares se producen cada 12, 18 ó 24 meses y para cada recarga, en la que sólo se sustituye un tercio del combustible, se necesitan 64 elementos combustibles.

Antonio González, director de Apoyo Técnico del Foro Nuclear, explica que las recargas se planifican con cinco años de antelación.

Frente a los antinucleares que esgrimen la escasez de uranio como uno de los argumentos de su oposición a este tipo de centrales, González asegura que el parque nuclear mundial tiene reservas para más de 80 años.

Además, según González, el combustible gastado, al que la industria nuclear "se resiste" a llamar residuo, se puede reutilizar, como ya se hace en Francia, con lo que "habrá reservas para miles de años".

Comentarios

 
 
 

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Javier Fernández

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Periodista
Hagan sus apuestas. ¿Cuánto tardaremos en quebrar definitivamente las cuentas públicas? ¿Dos, tres, cuatro, cinco  [...]

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Enrique Arias Vega

Enrique Arias Vega

Periodista y economista
 En Berlín aún quedan ancianos -pocos, por fortuna- que un 13 de agosto de 1961 vieron desde la parte oriental de la ciudad  [...]

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Julia Navarro

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