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CINE-"RABIA"

"Rabia", un thriller oscuro y claustrofóbico que va más allá de lo evidente

Efe
Wednesday, 26 de May de 2010, 15:56

Madrid.- "Rabia", del ecuatoriano Sebastián Cordero es, según su protagonista, Martina García, una película "angustiante, oscura y claustrofóbica" que habla de la inmigración, de la agresividad, de la maternidad, de la familia, del alcoholismo encubierto.

"En realidad -explica su compañero de reparto, premiado por su interpretación de "Alvaro", Alex Brendemülh- son varias películas: una sobre la xenofobia, otra sobre una historia de amor imposible, otra sobre el rechazo y, además, es un thriller psicológico porque el problema está dentro de la cabeza del protagonista".

Aunque ni el actor principal, Gustavo Sánchez Parra, ni el director -conocido por "Ratas, ratones, rateros" (2004) y "Crónicas" (1999)- estuvieron hoy en la rueda de prensa de presentación de la película en Madrid -donde se estrena este viernes-, sí han asistido el resto del reparto: Concha Velasco, Xabier Elorriaga e Iciar Bollaín, además de García y Brendemülh.

Basada en la novela homónima del argentino Sergio Bizzio, "Rabia" es la historia de José María, un inmigrante suramericano cuya agresividad y difícil carácter asoma cada vez que alguien ofende a su guapísima novia colombiana, Rosa, que trabaja para un matrimonio de alta posición social.

Por ella discute con el capataz de la obra en donde trabajaba y, sin querer, lo mata.

Huido, se esconde en el desván del caserón donde sirve su novia, pero ni siquiera a ella le dice dónde está; desde arriba, siempre entre cuatro paredes y con la única compañía de alguna rata, asiste impotente -mientras su rabia crece- al acoso que el hijo de la familia somete a la chica y a las mentiras que rodean la vida de los señores.

La película, una coproducción de Telecinco, ETB y Tequila Gang, la productora de Guillermo del Toro, consigue integrar todas las sensibilidades (hasta el caserón vasco es, según el reparto, un miembro más del equipo) y "llevar al límite" las historias, con un dramatismo que "tal vez es el toque latinoamericano", opina Brendemühl.

Un "toque" que, tanto la madre alcohólica -una contenida y fantástica Concha Velasco-, como su "hija", Icíar Bollaín, valoran porque a ambas "les encanta" el nuevo cine latinoamericano y las historias "tan importantes" que cuentan con "tantas ganas, energía y entusiasmo, y tan pocos medios", apunta Bollaín.

A Velasco, que no ha parado de elogiar a sus compañeros, le "entusiasmó" el guión, se "enamoró" de la fotografía (también premiada, de Enrique Chediak) y quedó "impresionada" por el director: un hombre diferente, de maneras pausadas que "sabía muy bien qué quería y a dónde iba", ha dicho.

Del protagonista, al que todos conocían por su trabajo en "Amores perros", Velasco ha valorado su "increíble esfuerzo y un talento enorme", aparte de su capacidad de sacrificio.

"Perdió trece kilos para tener el aspecto que requería el final de la película, rodada de atrás a delante, y no comía, mientras el resto devoraba deliciosos platos de la gastronomía vasca, ha contado Elorriaga.

La decrepitud del hombre iba en paralelo a su desesperación, mientras su novia crecía en dulzura al igual que su embarazo: un papel que ha sido "un regalo" para García, por "las muchas posibilidades de búsqueda interna como actriz", y a pesar de lo duros que fueron ensayos y rodaje.

Los actores reconocen que el estilo de Cordero, que construye poco a poco los ambientes y les va llevando sutilmente a donde él quiere, ha conseguido sacar de ellos "cosas extraordinarias".

"Rabia" ha conseguido en el último festival de Málaga las "biznagas" de oro a la mejor película, plata a la mejor fotografía, plata al mejor actor de reparto (Brendemülh) y mención al protagonista, así como los premios especial del jurado del festival de Tokio, y al mejor director, actor y fotografía en el de Guadalajara (México).

 

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