LA VOZ LIBRE

Jong Ki Love puebla Madrid con muñecos de un centímetro

su proyecto 'We are not alone' da vida a diminutos ciudadanos que habitan los rincones de la ciudad

Javier Ramos
2010-06-16 16:39:35

Madrid.- Una persona con alergia en un parque del barrio madrileño de Suances. Esta escena no sería extraña de no ser porque ese individuo combate la explosión primaveral con un traje de buzo, está encaramado a un árbol y mide un centímetro. Este submarinista es uno de los ‘ciudadanos’ a los que el artista urbano ‘Jong Ki Love’, ha liberado. A partir de su proyecto ‘We are not alone’, este madrileño ha dado vida a decenas de pequeñas personas que han habitado o habitan numerosos rincones de Madrid. (Texto sigue abajo)

No es fácil toparse con alguna de estas escenas diseminadas por la ciudad. “Son encuentros fortuitos”, afirma este artista urbano, alimentados por la curiosidad de alguien que otea una mancha y finalmente se encuentra con alguno de estos diminutos personajes, que lo mismo se pueden ganar la vida ‘cavando’ una zanja en las inmediaciones del Bernabéu que comenzando la ‘demolición’ de la Plaza de Toros de Las Ventas con un pequeño martillo, enhiestos por la acción del pegamento extrafuerte que los amarra al mundo.

‘Jong Ki Love’, con su iniciativa, quien ya ha hecho incursiones creadoras con el óleo, los collages y los sprays, busca “oxigenarse de la ciudad”, de manera que ahora pasea de otra manera y el cristal con que mira Madrid le ha permitido encontrar rincones que también pone a disposición de todos los que se asoman a su blog o a su perfil en Facebook. La gente está descubriendo espacios “en los que no suele reparar”, según explica la propuesta que este artista refleja con mezcla de romanticismo e ironía en las líneas de la bitácora que mantiene en Internet. En este espacio, este madrileño también aprovecha para, en ocasiones, dejar caer de soslayo una crítica social que aparece en boca de esos ‘ciudadanos’.

Estos individuos plásticos que hacen descubrir una casa en demolición en Méndez Álvaro, una esquina de Lavapiés o un rincón en El Retiro, abandonan sus enclaves originales “en el sesenta o setenta por ciento de las ocasiones”. ‘Jong Ki Love’ piensa que todo aquel que se topa con una de sus criaturas se ve impelido a intentar llevársela consigo, de manera que sus ‘ciudadanos’ comienzan una nueva vida ya liberados de su cajita original, pues también este artista busca “hacer feliz” a quienes se topen ellos.

Este creador narra con especial cariño la historia del personaje que habitó durante unos días en la taquilla del Cine Doré. “A las taquilleras les gustó mucho, me dijeron que estaban encantadas”. “Nos hace compañía”, confesaron las trabajadoras. Aunque muchos ‘montajes’ desaparecen, algunos permanecen, como un señor con una maleta que aguarda paciente la primavera encaramado a un árbol en El Retiro. ”Ha soportado lluvia y viento y aún sigue ahí, ya descolorido”, confiesa su ‘progenitor’.

LOS COMIENZOS

Todo empezó con la fijación infantil de este madrileño por una maqueta de trenes en una tienda de su barrio. Él veía que el ferrocarril se movía mientras los muñequitos asistían impasibles al vaivén de los vagones. Él quiso cambiarlo y darles vida, por lo que comenzó haciendo algunos montajes en su propia casa, como el que representa a un policía obligando a escribir la palabra ‘Yonki’ a un toxicómano. Hace dos años dio el paso, suscribiendo incluso el ‘Manifiesto por la visibilidad de los ciudadanos’, inspirado en la película ‘Blade Runner’: “Todos esos momentos se perderán como lágrimas de coñac en un carajillo’, expone el texto haciendo referencia a la volatilidad de las figuritas.

Después de decenas de fotos, este creador ha recibido la oferta de dos galerías de arte que le han invitado a mostrar las imágenes de los ‘ciudadanos’ en su entorno, a las que siempre adjunta una panorámica del lugar donde se encuadra su habitante plástico.

“Yo quiero ser de mayor fabricante de los muñequitos para mi padre”, insiste la hija de ‘Jong Ki,’ según éste, que explica que los creadores de estos pequeños han ideado una extensa gama de situaciones. Como la que se ve plasmada en un plato de sushi en el que se aprecia a una pareja haciendo el amor. La última compra de este artista es una cajita de punkis que no dudará en usar para rememorar la época de la ‘Movida Madrileña’, momento del que pudo ser testigo y al que profesa especial admiración. “Aunque algunos de esos punkis me los guardaré para el viaje a Londres”, donde permitirá a unos pocos afortunados volver a la cuna de movimiento al que pertenecen. De todas maneras, seguro que los ojos despistados de algún madrileño se topan con un ‘ciudadano’ con estética punk al que quizá acojan en su casa y permitan continuar con su aventura una vez liberado de su cárcel por ‘Jong Ki Love’.

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