LA VOZ LIBRE

Presenta 'Godos de Hispania'

León Arsenal: 'Estamos como los romanos del siglo VI, entre la integración o la disgregación'

"Y no me refiero a nuestros pequeños y paletos conflictos peninsulares sino a Europa entera", dice el escritor

Javier Serrano Copete
2013-12-12 18:00:22

Madrid.- Es un tópico que los viejos 'lobos de mar' siempre tienen cosas increíbles que contar. Nuestro entrevistado, León Arsenal (Madrid, 1960), hace honor, por una vez, a un tópico, justo cuando él es un 'bárbaro' destructor de éstos. Marino hace un tiempo, amante de la Historia y la Ciencia-Ficción, sus últimos libros se han centrado en los tiempos que van desde la caída del Imperio Romano de Occidente a los fundamentos de la Europa Medieval.

Acaba de publicar 'Godos de Hispania' (Edaf, 2013). En estos tiempos en los que el nacionalismo y el revisionismo histórico está tan de moda, leer libros como los de nuestro entrevistado, purifican y permiten a uno aprender con facilidad (sin farragosos párrafos de manual) y rigurosidad (sin caer en el sensacionalismo). Un 'Asimov a la madrileña' que me produce sincera admiración personal y gratitud por concedernos este interesante diálogo.

Pregunta-. Orlandis dejó escrito que “la historia del Reino Visigodo español constituye el primer capítulo de la historia de la nación española”. En verdad, es un “mito fundacional”, bastante popular, creer que el Reino Visigodo fue el génesis de España como “nación”. ¿Qué hay de cierto en ello?

Respuesta-. Orlandis era un gran sabio y un profundo estudioso del periodo visigodo. Pero escribía en otra época y desde otras ópticas. La historia del reino visigodo de Hispania solo puede considerarse el primer capítulo de España como nación desde un punto de vista metafórico. Los godos, en su lenta fusión administrativa y social con los hispanorromanos, crearon el primer estado peninsular, la primera sociedad entendida como un contexto en el que sus integrantes se consideraban diferentes de los habitantes de la Galia franca o el norte de África, todavía romano o visigodo. Hasta ese momento, se habían visto a ellos mismos como romanos. Pero este estado reventó con la invasión del siglo VIII musulmana.

Eso no quiere decir que se volatilizase sin dejar trazas. A través de los refugiados en el norte (Asturias y la Montaña Cántabra) que darían lugar al reino de Asturias, se trasmitieron gran cantidad de elementos, incluido un derecho romano muy tamizado de elementos germánicos. Por eso podríamos hablar de un continuo, sí, pero no de que España naciera en la Gotia. España, tal como la conocemos ahora, nació en lo que luego llamaríamos Reconquista. Hay que tener cuidado con los mitos fundacionales, sobre todo cuando se prestan a ser manipulados por nacionalismos de una u otra laya.

P-. En los últimos tiempos se está revisando la historia de la Caída del Imperio Romano desde un nuevo prisma. Se afirma que las invasiones bárbaras tuvieron más de “flujos migratorios” que de indisciplinadas hordas, única y exclusivamente, en busca de botín. La imagen del bárbaro que tenemos, aún hoy en día, como ser barbudo, sucio, inculto y enemigo de la cultura… ¿tiene algo de cierta?

R-. Los bárbaros eran todos aquellos que vivían más allá del limes romano. Tampoco es bueno oponer al mito del bárbaro peludo y devastador la del migrante pacífico. Hubo muchos pueblos bárbaros y muchos de ellos se romanizaron en mayor o menor grado. Lo de los flujos migratorios no lo entiendo, la verdad. Cualquier movimiento de pueblos es un flujo migratorio, sea en son de paz o de guerra. Y está probada la guerra de las posiciones, por la que la derrota de los hunos ante los chinos empujó a estos hacia occidente, causando un efecto dominó que en último término empujó a pueblos bárbaros contra Roma. Los alanos, por ejemplo, asentados en el Cáucaso, acabaron en Hispania. Muchos de esos pueblos, obligados al nomadeo, recurrieron al saqueo y el expolio.

Pero, desde luego, esas visiones extremistas deben ser erradicadas. La historia de las invasiones bárbaras ocupa siglos y no se puede despachar con cuatro adjetivos.

P-. Se afirma que la Hispania visigoda, sobre todo al principio, fue una sociedad en la que convivieron dos grupos étnicos separados: godos e hispanorromanos. ¿Cómo fue la convivencia?

R-. Había varios grupos étnicos, los visigodos eran unos 200.000 sobre una población de 6.000.000 de indígenas. Pero a su vez los habitantes de Hispania no eran homogéneos, ni étnica ni socialmente. Había zonas muy romanizadas y zonas nada romanizadas, existían minorías étnicas, como la siria, y religiosas, como la judía… era un mosaico. Pero por hablar de las relaciones entre visigodos e hispano-romanos, podemos decir que al principio fueron muy difíciles. Zonas enteras no acataban su autoridad y el que unos fueran arrianos y los otros católicos no ayudaba al entendimiento.

Luego, sobre todo con la unificación armada de Leovigildo, que liquidó bolsas independientes y a élites locales recalcitrantes, y la conversión al catolicismo de Recaredo, se inició una lenta fusión que llevó a una sociedad mucho más articulada y homogénea.

P-. Los visigodos fueron uno de los pueblos germánicos que más se romanizaron. ¿Qué les hizo vencer sobre vándalos y suevos? ¿Qué diferenciaba a los godos frente a estos otros pueblos?

R-. Los visigodos, con sus conflictos, siempre fueron un pueblo parte de la romanidad. Esto puede sorprender, pero es que la visión de los visigodos como un pueblo nómada a lo beduino es fantasía pura. Los visigodos eran una especie de ejército ambulante al servicio de los romanos y sus conflictos con estos estuvieron sobre todo motivados por el incumplimiento –real o supuesto- de los compromisos con ellos adquiridos. Es cierto que se romanizaron en seguida y prueba de ello es la rapidez con la que abandonaron su alfabeto propio, el ulfiliano, para adoptar el latín. Es lógico, habida cuenta de la cantidad ingente de textos en esa lengua que había a su disposición, y que las comunicaciones se hacían en latín.

Los vándalos, suevos, alanos, eran más pueblos bárbaros errantes y la potencia militar de los visigodos hizo que los «laminasen» cuando entraron en Hispania para poner orden. Acabaron con parte de los vándalos (la otra parte se embarcó rumbo a Cartago por si acaso) y con los alanos. No lo hizo con los suevos solo porque los enviaron de vuelta a la Galia.

P-. ¿Puede decirse que la fallida conquista bizantina fue una “oportunidad histórica pérdida? ¿Realmente la Hispania goda estaba en desventaja frente a los territorios regidos por Constantinopla?

R-. Eso es entrar en historia-ficción. ¿Qué habría ocurrido si el imperio romano de Oriente hubiese aplastado a los visigodos y consolidado la provincia de Spania? Es bonito fabular y especular, pero nadie sabe lo que pasó. La historia se escribió como lo hizo porque Justino II abandonó la política de Justiniano I de paz en Oriente y guerra en Occidente. De no haberlo hecho, la aparición del Islam hubiera encontrado a unos imperios persa y romano fuertes (no desgastados por guerras interminables) y la historia habría sido distinta. Pero ¿cuál? Eso nadie lo sabe.

P-. Este es tu segundo libro consecutivo ambientado en la Caída del Imperio Romano de Occidente y los reinos bárbaros que le sucedieron. ¿Por qué?

R-. Uno llevó a otro. Escribir 'Última Roma' me puso en contacto con muchos datos sobre los visigodos y el descubrir que todo era muy distinto a lo que nos contaban los manuales me llevó a informarme más, y eso a un ensayo sobre la Hispania visigoda.

P-. ¿Es Europa, y en particular España, la 'Última Roma'? ¿Estamos condenados a jugar un papel secundario en los próximos tiempos?

R-. Nadie sabe qué nos traerá el futuro. Sí es cierto que nos enfrentamos a un momento histórico que en algunas cuestiones se parece a la de los romanos del siglo VI. Optar entre la integración o la disgregación y el sálvese el que pueda. Y no me refiero a nuestros pequeños y paletos conflictos peninsulares, sino a Europa entera. Los partidarios de abandonar a partes enteras de Europa a su suerte (por ejemplo, Grecia), los partidarios de mantener el status quo en este remedo y farsa de Europa integrada que tenemos ahora, los partidarios de avanzar hacia un estado europeo supranacional de verdad, con todas las cesiones y cambios que conllevan…

P-. Es común creer que en España han venido, para después irse, godos, musulmanes… Algún autor, como Ignacio Olagüe en 'La Revolución islámica en Occidente', defiende que fueron más cambios ideológicos-religiosos entre la población que raciales los que ha habido a lo largo de la Historia. ¿Qué opinas?

R-. De todo hubo. En el caso del Islám fue "inducido". El dominio de los conquistadores musulmanes llevó a una progresiva islamización de parte de la población y a la emigración hacia el norte de otra parte (así como a la deportación, como por ejemplo la de todos los cristianos de Sevilla en tiempo de los almorávides). A su vez,  la presión de los cristianos reconquistadores empujó hacia África a musulmanes españoles, por no hablar de las deportaciones masivas en tiempos de los Reyes Católicos (judíos) o de los Austrias (de musulmanes). Además, la Reconquista trajo inmigraciones masivas de norteuropeos, etc. Pero todo eso de lo racial cada vez está más en cuestión y la genética está poniendo en su sitio las verdaderas relaciones (en tal sentido) entre los distintos territorios. Una vez más, cualquiera de esas afirmaciones son ciertas, excepto que se lleven al extremo, en cuyo caso resultan esperpénticas.

P-. En tu libro destaca el punto dedicado al "Saltus Vasconum". Dejando a un lado que España no nació como "nación" con los visigodos... ¿Qué hay de cierto en relación con una Euskal Herria independiente que resistió a romanos, godos y árabes? 

R-. No usemos nombres anacrónicos. Los vascones eran una etnia dispersa que tuvo su propia relación con los romanos y luego los godos. Es muy posible que todos los que ocuparon el Ager Vasconum, la ribera del Ebro, se romanizasen, como otros pueblos. Los vascones fueron en general aliados de los romanos, siguieron su propia política, como todos los otros pueblos hispanos. Pamplona fue fundada por Pompeyo y hay que recordar aquí que la invasión y sojuzgamiento de astures y cántabros fue posible en las Guerras Cántabras de Augusto gracias al apoyo logístico de los vascones. Eso no quiere decir que los vascones del Saltus Vasconum aceptasen el yugo romano y de, hecho, llevaron una vida al margen que se perpetuó en tiempos de los godos y que se reflejó en distintos conflictos, pero que no deben ser vistos desde una óptica como la que rige los choques entre estados modernos.

P-. Uno de los 'descubrimientos' más llamativos al leer tu libro es saber de la existencia de los 'britones'. ¿Quiénes eran?

R-. Ya lo comento en el capítulo correspondiente. Britanos de lo que ahora es Inglaterra que, desplazados por la invasión de sajones y anglos, optaron por emigrar a las costas de Galicia, donde ya se habían asentado parientes suyos en otras oleadas. Es un episodio tan fascinante como desconocido de nuestra historia que merece más estudio y novelas de lo que hasta ahora ha generado.

P-. ¿Cómo surgió la idea de incorporar códigos QR a una novela impresa? En tu nuevo libro repites experiencia con esta herramienta. ¿Qué sensaciones, comentarios, te ha producido esta opción?

R-. Surgió a raíz de 'Última Roma' porque en ese momento ya había suficientes dispositivos (smarphones y tabletas) que permiten el uso de tal tecnología. En realidad parte de que soy de los interesados en uno de los grandes retos de nuestros días: la vinculación de lo físico a Internet, con todo el acceso al inmenso caudal de conocimientos e información que eso conlleva. Y el QR es una gran forma de hacerlo, al menos hoy en día.

Las reacciones son positivas, desde luego, porque es la demostración de que el papel y la Red no son enemigos sino que pueden trabajar en sinergia.

P-. Como escritor… ¿qué opinas del ebook? ¿Estamos antes la “decadencia y caída” del libro impreso?

R-. El libro papel desaparecerá cuando le toque, y de momento no le toca a corto plazo. Vamos a ver si perece a manos del ebook o si los dos dejan paso a otros formatos. Que ya hemos conocido a muchos formatos (casette, CD) que no han durado lo suficiente como para dejarnos nombre en español y han desaparecido o están en trance de ello. Todo cambia muy rápido y nadie sabe cómo será todo en cinco años.

> En la imagen, León Arsenal en la presentación de su libro 'Godos de Hispania'.

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