Friday, 21 July 2017 | 
LA VOZ LIBRE
Tuesday, 15 de September de 2009, 14:09
España apasionada

Hace unos cuantos meses, el orgullo patrio andaba mosqueado porque no se le invitaba a España a las reuniones del G-8, y ahora resulta que estamos en los últimos puestos para la recuperación económica, pero en los primeros en lo que se refiere a deuda externa y crecimiento del paro.

No hace demasiado tiempo, cuando había una carrera de Fórmula 1, en la que participara Alonso, España apasionada. no había cena, excursión o reunión, que no se viera perturbada por el acontecimiento, de tal manera que parecía que el que no presenciara las pruebas de Alonso se iba a quedar sin cobrar la nómina. Hoy, el entusiasmo ha alcanzado cotas que se pueden pesar y medir en miligramos, aunque, eso sí, ya le dimos el Premio Príncipe de Asturias, no se nos fuera a pasar el arroz. Hace un puñado de meses, sentíamos un orgullo con capacidad para exportar respecto a la selección nacional de baloncesto, pero han bastado unos encuentros desafortunados en el Eurobasket para que -como escuché en un bar el sábado pasado- alguien diga que estos jugadores son unos maulas.

Pedro Solbes, que fue bandera del cartel electoral del PSOE en las dos elecciones en las que resultó ganador Rodríguez Zapatero, se ha marchado a su casa, con tanta discreción como elegancia, con tanta soledad como decoro, sin que los que antaño le saludaban con visibles muestras de alegría para que les aumentara un poco más el presupuesto de sus carteras ministeriales, le hayan dado, al menos, un apretón de despedida.

España es un país rodeado de agua, pero en la mayor parte de su territorio impera el clima continental extremado. Y así somos: exagerados y desorbitados para el odio y para el amor, para la alabanza y el olvido, para el elogio o para el desprecio.

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