LA VOZ LIBRE

Rufián, el prototipo esperpéntico del adoctrinamiento nacionalista

Antonio Robles
2016-11-02 12:37:25

Lo conocí en un debate al que me habían invitado como contrapunto a tres independentistas antes de ser una celebridad. Uno era él, Gabriel Rufián, otro el presidente de Súmate, Eduardo Reyes. Nunca antes había participado en una confrontación tan escasa de ideas, argumentos, hechos y razonamientos. Daba vergüenza ajena la ignorancia desplegada por estos dos mercenarios castellanohablantes utilizados por ERC para atraer a los inmigrantes a la independencia. Dos mindunguis indocumentados sin oficio ni beneficio.

El debate se produjo unos meses antes de convertirse en cabeza de lista por ERC a las elecciones generales. No me lo podía creer. En ERC son independentistas, pero no analfabetos. ¿Cómo habían elegido como cabeza de lista para el Congreso español a un gañán de tan escasas entendederas? Ni siquiera era alguien conocido o reconocido por algo. Había salido de la nada. Llamé inmediatamente a un compañero de la prensa de Madrid y le adelanté con choteo: “Este Rufián os dará tardes de gloria en el Congreso”. Una evidencia que el sujeto no ha tardado en confirmar. La última vez, en la investidura de Mariano Rajoy.

No repasaré las gansadas del personaje. Se está ganando él solito la atención mediática con la misma desenvoltura que en su día lo hiciera Belén Esteban. Pero sí analizaré el fenómeno, y sobre todo, la oportunidad que nos da de atrapar en una simple mirada el objetivo de la ingeniería social desplegada por el nacionalismo catalán para reducir Cataluña a su identidad.

Rufián es el resumen perfecto del modelo educativo impuesto por el nacionalismo catalán. El molde forzado por la inmersión y el adoctrinamiento escolar concretado en el eslogan pujolista: una “escola catalana en llengua i continguts”. En su sentido más zafio, esperpéntico y esquemático. Nunca antes tuvimos ocasión de comprobar en vivo y en directo cómo la falsificación de la historia pasada para imponer una historia inventada, como la destrucción del pasado para recrear el presente a medida, como la imposición de mantras en sustitución de datos empíricos, argumentos y razonamientos, se encarnaban en un personaje y dejaban en evidencia la pedagogía del odio, la manipulación y el desprecio a todo cuanto representa España, el pluralismo ideológico, cultural y lingüístico, reduciéndolo todo al peor de los etnicismos. Como un loro repite a todo lo que se mueve de su foco nacionalista: ¡facha!, ¡fascista!, ¡facha!, ¡fascista!. Es todo su discurso.

Gabriel Rufián es el prototipo soñado por la forja nacionalista: reducir la realidad a buenos y malos, a colonos y colonizados, a izquierdas y fachas, a verdugos y víctimas, a Estado genocida y nación oprimida, a expolio fiscal y sociedad productiva; en resumen, a una España franquista viviendo a costa de Cataluña y una Cataluña demócrata, empobrecida y perseguida. Sin matices, sin espacio para la duda, la contrastación de hechos, o contextualización de acontecimientos históricos. Empezaron por borrarles el conocimiento en la escuela, y acabaron por imprimirles emociones y mantras en TV3. El resultado es Gabriel Rufián, una mente tan vacía de conocimientos como llena de bilis. Un pobre diablo que no sabe lo que dice, ni alcanza a ver el ridículo espantoso que hace. En su infinita ignorancia cree que es un héroe del procés.

Este tipo de sujetos despreciables (seguirían siendo despreciables si en lugar de Cataluña defendieran a España, si en lugar de creerse de izquierdas se creyesen de derechas), ni siquiera alcanzan a ver que son monos de feria de sus amos, aquellos que desprecian todo cuanto son. A ellos y a sus abuelos andaluces.

Antes de denigrar a partidos como el PSOE, que han dejado en la historia vidas y haciendas para que él pueda ahora decir sandeces en el Congreso, o ciscarse con medios de comunicación con ridículos apelativos de fachas por la simple circunstancia de no coincidir con sus mantras, debería saber de lo que habla. Y eso necesita estudio, lectura y tolerancia. Y algún esfuerzo.

P.D. Ustedes mismos pueden apreciar sus virtudes. Intervención en la investidura de Rajoy (29/10/2016), su irrupción en el Congreso presentándose como charnego independentista, o una de tantas demostraciones de ignorancia, sectarismo y patetismo, que un día u otro se volverán en su contra. Al menos ya empieza a tener currículum.

> En la imagen, Gabriel Rufián durante su intervención en la investidura de Mariano Rajoy la semana pasada.

Comentarios

Dice ser Anónimo
2016-11-12 19:41:11
Alma (negra) de càntaro.Especimen que trasluce el odio más rastrero.

Dice ser Anónimo
2016-11-02 23:32:51
Aún encima se presentó la sesión de investidura con camisa negra para dar un toque más poético.

 
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