LA VOZ LIBRE

La regeneración imprescindible de la casta Complutense

Felicísimo Valbuena
2015-06-10 09:46:19

Éste es un resumen de varios reportajes de investigación sobre la Universidad Complutense que ha venido publicando Juan Luis Galiacho, que han contribuido a la humillante derrota de José Carrillo. Sin embargo, la regeneración de la UCM no está garantizada ni con el Rector actual, Carlos Andradas.

El origen de los siete reportajes que Juan Luis Galiacho ha publicdo, y sigue haciéndolo, sobre la "Casta Complutense".

1) Llegó a mi correo un documento titulado Lista Forbes de la Complutense. Según lo iba leyendo, me preguntaba por qué no había habido personas que, dentro de la Complutense, explotasen más esos datos. En el documento aparecían cientos de nombres y los emolumentos que percibían.

2) Me di cuenta de que en esa lista había materia suficiente para estudiar una élite poderosa, que se había ido formando delante de los mismos ojos de todos los trabajadores de la Universidad Complutense.

3) Como yo había estudiado Ciencias Económicas y Empresariales, además de Ciencias de la Información, y he visto innumerables balances y atestados, me dispuse a explicar esas cifras y esos nombres.

4) Así es como llegué a pensar que las autoridades académicas de la Universidad Complutense realmente no eran las fuerzas decisivas en esa Universidad. Más bien, esas autoridades, los profesores y el Personal de Administración y Servicios (PAS) estaban al servicio de los intereses de una elite a la que no dudé en denominar Supercasta y Casta Complutense.

5) Para interpretar esta situación, que puede parecer paradójica, me valgo ahora de la distinción que Eric Berne estableció entre tres clases de liderazgo que corresponden a los tres aspectos de la estructura de grupo. El líder responsable es el hombre importante, el hombre que lleva el rol de líder en la estructura organizativa (en la Universidad Complutense, el Rector). El líder efectivo es el que toma las decisiones. Aquí está el meollo del asunto. El liderazgo efectivo de un grupo puede incluir un número de individuos, algunas veces un número grande que vigila que las cosas se hagan. Son los miembros de la Supercasta y de la Casta. El líder psicológico es el más poderoso en la estructura privada. En la Universidad Complutense, y según los testimonios que he obtenido, es el Presidente del Consejo Social, Carlos Mayor Oreja, y la Gerente General, Begoña Aisa Peinó.

6) Dentro del liderazgo efectivo de la Universidad Complutense, me encontré con que la Supercasta y la Casta cuentan con el aparato disciplinario, que consta de alrededor de treinta personas y que se muestra muy activo. Dentro de este aparato, sobresale, desde 2009, el coordinador de Expedientes, José Crespo Alía. De ahí que la Inspección de Servicios sea reconocida coloquialmente como «crespoaliato», el territorio de un Padre Crítico, tal como Eric Berne explicó este Estado del yo.

7) Observar determinados procesos económicos y jurídicos de la Casta Complutense lleva a concluir que distan mucho de un nivel adecuado de calidad en su actuación. Después de aprender los procedimientos-trucos para lograr sus privilegios, no demuestran que tienen un Adulto eficiente funcionando. Así es como han llevado a la Universidad Complutense al lamentable estado económico y de ánimo por los que está atravesando.

8) Como hipótesis de trabajo de por qué no habían investigado más ese documento personas de la Complutense, pensé que había que indagar a fondo en las formas de trabajar del aparato disciplinario. Quienes trabajan en el mismo están dispuestos a vigilar y castigar a los entrometidos. Atienden rápidamente unas denuncias, mientras pasan por alto otras Y cuentan con personas que aceptan ser instructores de Expedientes, prestos a seguir las indicaciones del «crespoaliato».

9) Indagué e identifiqué los factores que habían contribuido a la formación de la Casta Complutense. En la actualidad, prescinden de atender a las necesidades de Profesores y PAS que no son ellos. Ponen al servicio de sus privilegios cualquier medio del que puedan extraer beneficios para consolidar su status.

10) Muchas personas me aseguran que mis reportajes fueron decisivos para que el Rector José Carrillo perdiese las elecciones de manera humillante, como no había ocurrido antes con ningún otro Rector que optase a la reelección (66% Andradas-40% Carrillo.

11) Sin embargo, Creo que Carlos Andradas no es la persona adecuada para cambiar la Complutense. El antecedente es claro: Fue la mano derecha, como Vicerrector de Ordenación Académica, del Rector Carlos Berzosa, que hundió el prestigio y llevó a la ruina a la Universidad Complutense.

12) Y tampoco existe garantía de que Cristina Cifuentes vaya a acabar con los privilegios de las 200 personas que conforman la Casta Complutense- ninguna de ellas, profesor/a- porque ella misma forma parte de esta Casta. Es funcionaria privilegiada de la Complutense, aunque ya habrá tiempo de ocuparnos de cómo obtuvo la plaza.

13) Para regenerar la Universidad Complutense, es necesario que un grupo de personas competentes que esta Universidad tiene, se encargue de acabar con los privilegios de esta Casta. Es decir, acabar con los privilegios del Complemento Específico y del Complemento de Productividad. Y que no haya funcionario alguno que gane más que un Catedrático. Hay personas muy capaces en esta Universidad. Ese grupo puede actuar, en un primer momento, protegiendo a quienes no entran en los planes de la Casta, para que no sean víctimas de la voracidad de esta Casta. Y después, redistribuir los 4,5 millones que cuestan los privilegios de la Casta a los contribuyentes entre profesores mucho menos que mileuristas y personal de Administración y Servicios que no son Casta.

14) Es imprescindible, también, desmontar el «crespoaliato», prescindiendo de quienes actualmente están al servicio de la Inspección y de la Asesoría Jurídica. Después, sería muy conveniente facilitar el acceso a los Expedientes Disciplinarios para hacer una historia de este aparato represor. Si la KGB ha abierto los archivos, con determinadas garantías, mucho más fácil sería abrir los expedientes de la Universidad Complutense.

La Casta Complutense: 186 privilegiados a costa de trabajadores y estudiantes

Así titulé el primer reportaje (El Extraconfidencial, 25-3-2014). Las retribuciones que la Ley de Presupuestos Generales del Estado establece en el ejercicio de 2014 para los miembros del Gobierno de la Nación son: Presidente del Gobierno: 78.185,04 euros/año; Vicepresidente del Gobierno: 73.486,32 euros/año; y ministro del Gobierno: 68.981,88 euros/año.
Pues bien, en el documento publiqué, puse el número de cargos, el título de los Cargos de Libre designación y el salario unitario anual. Las retribuciones de los altos cargos de la Universidad Complutense, principalmente de la llamada «gerencia», contienen unas cifras que escandalizan a cualquiera que lo lea en estos tiempos de crisis.

46 personas constituyen La Supercasta. Sus retribuciones oscilan entre los 106.308 euros que gana el vicegerente de Gestión y Organización, pasando por los 103.633 euros de la secretaria del Consejo Social, mientras el salario de Mariano Rajoy se sitúa en los 78.185 euros. Sorprendentemente, el salario oficial del Rector José Carrillo está por debajo de la “Supercasta”, en torno a los 60.000 euros, como si fuera un catedrático más.

Junto a la Supercasta, se encuentra también la que podemos definir como “la Casta”, compuesta por otros 140 PAS (Personal de Administración y Servicios), que tienen como características: a) son funcionarios nombrados libremente y b) sus ingresos están entre los 52.725 y 68.645 euros anuales, como si fueran un ministro más del Gobierno.
Todos los que figuran en esa lista conforman una «nueva clase» (por utilizar el célebre sintagma que acuñó Milovan Djilas al estudiar el régimen yugoslavo del Mariscal Tito), o una «casta», palabra que ha triunfado en el uso común para referirse a los políticos italianos y españoles que gozan de privilegios impensables en estos tiempos de crisis.

Privilegiados frente a profesores mileuristas y PAS mal pagados

Aunque la delicada salud económica y de calidad de la Educación en España -y en concreto de la Universidad española-, ha traído consigo la necesidad de tomar medidas, todo apunta a que estas no han llegado a las retribuciones de determinados altos cargos universitarios. ¿Por qué no se han eliminado esos sueldos astronómicos en la Universidad Complutense? ¿Qué ideología tienen las 46 personas para gozar de esos sueldos astronómicos, mientras muchos profesores no llegan ni a mileuristas y algunos/as trabajadores/as universitarios se encuentran con dificultad para llegar a fin de mes? ¿Con qué moral van a trabajar los profesores y la mayoría de los PAS y con qué moral van a pagar los alumnos sus matrículas cuando se enteren del destino “privilegiado” de sus esfuerzos?

Cómo la "Casta de la Complutense" consigue y aumenta sus privilegios

Así titulé se segundo reportaje, que salió el 7-4-2014.

Los mecanismos de poder de la “Casta Complutense”. Existen unos mecanismos, muy concretos, mediante los cuales se ha podido formar la Casta Complutense, cuya gestación ha pasado desapercibida hasta la fecha actual. La Ley General de Presupuestos del Estado establece que los funcionarios tienen un sueldo, antigüedad y complemento de destino, que son invariables para quienes tienen el mismo nivel. Pero el primer mecanismo empleado para aumentar su sueldo es el del Complemento Específico. El segundo, el del Complemento de Productividad. Y es ahí, precisamente, donde los miembros de la Casta hinchan su sueldo y logran que algunos altos cargos burocráticos se asignen más retribuciones que el propio presidente del Gobierno y que los ministros de su Ejecutivo. También al servicio de los privilegios de la “Casta” están los Títulos Propios y cualquier otra fuente de ingresos paralela que exista en la UCM. Hay que significar que Begoña Aisa Peinó, siendo ya gerente con el ex Rector Carlos Berzosa, decidió desviar el 50% del remanente de los Títulos Propios para asegurar los privilegios de la Supercasta y de la Casta.

Según el Análisis Transaccional, lo que hace la Casta es que el Niño Natural de quienes idearon el sistema contaminaron al Adulto y excluyeron al Padre. Es decir, fueron creativos para dar con los artilugios legales, pero apartando las consideraciones morales, es decir, las normas que rigen la conducta de los grupos en las organizaciones, La Casta ha dado pruebas, durante años, y especialmente desde la crisis, de que no le importan las dificultades que están pasando los trabajadores, sean profesores o PAS que no pertenecen a la Casta.

La Universidad Complutense de Madrid cuenta a día de hoy con varias escalas de funcionarios: desde el personal de Administración y Servicios (PAS), pasando por los funcionarios (Auxiliares C2, Administrativos C1, Gestión A2 y Técnicos de Gestión A1). Los funcionarios están divididos en 30 niveles de complemento de destino y se distribuyen así en sus mínimos y máximos: Auxiliar (niveles 12 a 18), Administrativo (niveles 16 a 22), Gestión (niveles 20 a 26) y Técnicos de Gestión (24 a 30).Entonces, ¿cómo se explica las abultadísimas retribuciones que reciben la mayoría de esas casi 200 personas que forman la «Casta Complutense»?.

La connivencia de los sindicatos mayoritarios

Las denuncias recibidas en Extraconfidencial.com afirman que “todos los miembros de las dos “Castas” son designados a dedo por la Gerencia de la UCM y con la aceptación del Rector, de manera arbitraria, sin criterio y al margen de la legalidad, porque todas esas plazas debían cubrirse mediante convocatoria pública (aunque sea de libre designación). Y como también dice la Ley, muchos de esos puestos sólo podrían ocuparse provisionalmente más de un año (comisiones de servicios, atribuciones temporales, etc); sin embargo, se están ocupando -y cobrando-, desde hace más años”.

También las denuncias responsabilizan a los responsables máximos de los sindicatos que han contribuido a consolidar estos privilegios de la “Casta Complutense”. “Ellos son quienes negocian con el Consejo Social y éste aprueba una relación de puestos de trabajo. Por eso, esta actitud permisiva de los sindicatos mayoritarios es la mejor tarjeta para que se mantengan los privilegios de las Castas, porque ellos también forman parte medular de este sistema de privilegios”, aseguran fuentes consultadas por este periódico.
Y mientras esto ocurre, quienes no forman parte de esas Castas no tienen la posibilidad de promocionarse ni vertical ni horizontalmente, puesto que los puestos se designan de manera arbitraria, que no discrecional, que es distinto.

«Según las denuncias que han llegado a Extraconfidencial.com, «José Carrillo, como Rector, es, por tanto, el responsable de todo lo que pasa en la UCM. Es responsabilidad suya. ¿Cómo es posible que una persona como él, que se define de izquierdas, permita muchos sueldos superiores a los de los ministros?». Según estas denuncias, para José Carrillo uno de los objetivos fundamentales es mantener los privilegios de las «Castas Complutenses». «Si el Rector José Carrillo se hubiera decidido a acabar con los privilegios de la Supercasta y de la Casta, no habría habido la necesidad de rebajar tanto los sueldos a los profesores, al personal de administración y servicios (PAS) ni de elevar el precio de las matrículas de los estudiantes. Además, sus acciones favoritas son: rebajar lo más posible las retribuciones de quienes no pertenecen a las Castas y subir las matrículas de los estudiantes». Y mencionaré más adelante cuál es su entretenimiento favorito.

El rector José Carrillo se pone al servicio de la Casta, y confunde a los trabajadores UCM y a los alumnos.

Según las denuncias recibidas en Extraconfidencial.com, un mecanismo que contribuye al desprestigio de la UCM, y que el rector José Carrillo emplea cuando quiere, consiste en confundir la “Libre Designación” y “Personal Eventual”. Para la Libre Designación deberían regir los principios constitucionales de Igualdad, Mérito y Capacidad en la selección de funcionarios. Por el contrario, el Personal Eventual puede venir de cualquier parte del mundohttp://www.extraconfidencial.com/archivos2/complutense_protestas.jpg, con la importante salvedad de que este personal eventual debería cumplir, al menos, los mismos requisitos de titulación que se exigen a los funcionarios públicos para acceder a los niveles para los que se les nombra; es decir, si para el nivel 28 se exige ser titulado superior, no sería ético que desempeñara ese puesto alguien que sólo tiene bachiller o graduado escolar. Y en la UCM, según estas denuncias, esto ocurre. Los títulos que se exigen para poder presentarse a las respectivas oposiciones son Graduado Escolar (hoy ESO), Bachiller Superior (hoy Bachiller), Diplomado Universitario (hoy Grado más o menos), y Licenciado (hoy Master más o menos).

Las denuncias advierten de que “si el nivel máximo de la escala administrativa es el 22, ¿cómo es posible que algunas personas sin titulación superior puedan cobrar niveles 26, 28 ó 29?.. Respuesta: Carrillo les ha hecho un contrato laboral como «personal eventual» y los afortunados piden excedencia voluntaria por desempeñar puestos en la función pública en su escala de origen (Administrativa) y de este modo se saltan la exigencia de titulación de grado superior y de tener que pertenecer a las escalas superiores”.
Es aquí donde reside el quid del llamado “personal eventual”; es decir, de “confianza política”.

La variopinta “Casta” de los privilegiados de la Universidad Complutense

Cuando determinados miembros de la «Casta Complutense”, que desempeñan responsabilidades de alto nivel, son cesados porque hay nuevos aires políticos con el cambio de un nuevo Rector, éste los envía al “cementerio de elefantes”. En el ya citado juego, el Rector y la Casta actúan como Salvadores de las aparentes Víctimas. Recordemos el asunto teórico de la circulación de las elites.

Esto es lo que ocurre con no pocos altos cargos de los que conforman la “Casta”. Éstos siguen cobrando sueldos astronómicos por no hacer, en teoría, nada, ya que no se les asigna tarea ni función concreta. “Algunos de ellos se dedican a conspirar para ver si algún futuro candidato a Rector se apiada de ellos y vuelven a la arena del mando. Las Castas protegen a quienes no cuentan para el siguiente Rector y su equipo de gobierno de turno y les hace figurar como Técnicos de Apoyo, Asesores Técnicos o denominaciones similares para mantenerles los privilegios, pero que son meras ficciones. El caso es conservar los privilegios. «Hoy por ti; mañana, por mí». Que esté este Rector u otro les da lo mismo. Lo importante es cobrar cuanto más mejor”, según las denuncias recibidas.

Así, se da el caso que en esta lista de privilegiados de la Complutense figuran tres ex vicegerentes del ex rector Gustavo Villapalos, dos ex vicegerentes del ex rector Rafael Puyol y otros dos ex vicegerentes del ex rector Carlos Berzosa. Además, uno de ellos fue ex director con Puyol y con Berzosa y dos fueron también directores de Personal con este último.
Destino hasta en la piscina de la Universidad

También figuran una serie de personas como Personal Eventual (cargos de «confianza política»), bien porque no pertenecen a las escalas de titulados superiores (gestión o técnicos), o porque no tienen vínculo laboral con la UCM o porque no son funcionarios. Y así en la relación de puestos de trabajo (RPT), tenemos ex altos cargos del Gabinete del ex Rector Berzosa, que son administrativos sin título universitario alguno, no tienen asignada tarea ni función alguna y su destino está en la piscina de las Instalaciones Deportivas Sur de la Complutense.

Otro caso es el del actual director de la Unidad de Seguridad, que es administrativo y sin titulación universitaria, y que está actualmente imputado por una presunta estafa con la empresa que se encargaba de la seguridad privada en los Campus universitarios de Moncloa y Somosaguas. Como también el de una segunda secretaria del Consejo Social, lo cual sorprende, pues ese puesto ya lo ocupa una de las personas que más emolumentos recibe en la Complutense.

Tampoco son personal UCM tres de los altos miembros de “La Supercasta”: la Gerente General, Begoña Aisa Peinó,que pertenece al Cuerpo de Interventores de Administración Local; el Letrado Jefe de la Asesoría Jurídica, Rafael Mateos Carrasco; y el director de Comunicación de la UCM, Braulio Calleja, quien ayudó mediáticamente al Rector Carrillo en su campaña electoral.

El entretenimiento del Rector Carrillo: cesar a sus colaboradores

También las fuentes del Extraconfidencial.com afirman que el entretenimiento favorito de José Carrillo, desde que fue nombrado Rector hasta hoy, ha sido «cesar» a sus colaboradores o recibir las dimisiones de éstos, como ilustraba en otro archivo adjunto (“Vicerrectores dimitidos y cesados” (11 de 13).

EL LIDERAZGO PSICOLÓGICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE: EL PRESIDENTE DEL CONSEJO SOCIAL Y LA GERENTE GENERAL

El más privilegiado de la Casta Complutense es Carlos Mayor Oreja, que gana más de 100.000 euros anuales. Fue Consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid y no se recuerda que haya hecho algo especial en ese puesto de tanta responsabilidad. También, la Gerente General de la UCM, Begoña Aisa Peinó, cuyos ingresos podemos estimar que superan en términos brutos los 95.000 euros al año. Proviene del Ayuntamiento de Torrelodones donde tenía el puesto de Interventora. Estas dos personas formarían el Liderazgo psicológico. Son los que más poder tienen y, además, él pasa desapercibido. Ella, sin embargo, pasa por dirigir todo el protocolo que asegura estos ingresos al grupo de privilegiados. Además, algunas fuentes de Extraconfidencial.com le achacan que ha ocasionado los ceses y dimisiones de diez Vicerrectores, asunto que ya he mencionado anteriormente.

30 personas en el aparato disciplinario del Rector Carrillo

Además, en la Universidad Complutense hay alrededor de 30 personas que conforman el muy activo aparato disciplinario del Rector José Carrillo: la Asesoría Jurídica y la Inspección de Servicios. Hay profesores y personal de Administración y Servicios (PAS), que actúan como “Instructores” de los expedientes disciplinarios y que siguen al pie de la letra las indicaciones de la “Casta Complutense”.

Comienza a haber estudiantes que empiezan a conocer la escandalosa realidad de la Universidad Complutense. Por todo esto, Galiacho escribía: «conviene que el Rector Carillo y su Gerente General practiquen la transparencia y publiquen oficialmente los nombres, cargos y remuneraciones de los miembros de las “Castas”, al igual que hacen los Rectores de muchos países. Sólo España y Polonia, dentro de la Unión Europea, no tienen todavía una Ley de Transparencia. Éste sería el primer paso para que las aguas se tranquilizaran». Por supuesto, ni José Carrillo ni Begoña Aisa han publicado esa relación de nombres, cargos y remuneraciones.

LA INCOMPETENCIA DE LA CASTA COMPLUTENSE EN ASUNTOS ECONÓMICOS: EL ESCÁNDALO DE LAS VIVIENDAS DE SOMOSAGUAS

El 7-5-2014) publiqué el tercer reportaje. Lo titulé : Aún supura uno de los mayores escándalos de la Universidad Complutense: las viviendas de Somosaguas
Durante años, la Fundación de la Universidad Complutense, regida por su rector actual, José Carrillo, ha estado ligada al escándalo de las viviendas de Somosaguas, en Madrid. Extraconfidencial.com ha tenido acceso a un Informe Pericial de KPGM Asesores, S.L., encargado en su día por el Rectorado de la Complutense, cuando ocupaba este cargo Carlos Berzosa, para defenderse de un escándalo que le salpica desde hace años. El citado Informe Pericial nace por una demanda interpuesta por un Catedrático de la Complutense. La Fundación Complutense encargó ese estudio a la Consultora KPGM para tener un soporte documental en el juicio. Perderlo, significaría que el resto de adjudicatarios exigirían lo mismo que el demandante, y la promoción le habría costado a la Fundación una cantidad de más de 50 millones de euros; es decir, los responsables de la Fundación creyeron que no podrían encontrar en la “Casta Complutense” personas preparadas para realizar el estudio. Por tanto, la Casta muestra incompetencia en asuntos económicos y judiciales.

Examiné, como Adulto, los muy discutibles argumentos de la Consultora. Y no presumo cuando me califico como Adulto porque dediqué muchas horas a profundizar en lo que ésta había hecho. Desde que estudié Ciencias Económicas y Empresariales, me di cuenta de que no hay expertos independientes. Los expertos siempre están pagados por alguien. Y los expertos se pueden equivocar. Sólo hay que recordar el hundimiento de Arthur Andersen. Y quien desee profundizar en este asunto, que vea el documental Inside Job, de Charles Ferguson.

La Consultora no investigó por qué la Fundación llegó al acuerdo de pagar 9,3 millones de euros (en concepto de monetarización), al Ayuntamiento, una cifra que parece desproporcionada. Los gastos de gestión, 9,6 millones de euros, parecen también demasiado elevados. Llama poderosamente la atención, que la Consultora, en los gastos de escrituras, que son 65.269 euros, detalle todas las partidas que lo componen. Sin embargo, en los gastos de gestión -que ascienden a 9,6 millones de euros-, no detalla partida alguna. También, encontramos en una tabla bajo el epígrafe gastos varios, una cantidad de 3,5 millones de euros, que tampoco especifica nada. Esto, cuando menos, resulta sospechoso.
Siempre que le han preguntado sobre este punto, el Rector José Carrillo no quiere responder qué ha ocurrido con esa plusvalía. En ese mismo presupuesto, hay pagados 22 millones de euros a los Bancos, que han salido de la caja de la Fundación de la Universidad. ¿Y cuánto han aumentado los intereses? No es extraño que las entidades financieras hayan patrocinado Cursos de Verano, Escuelas Hispanoamericanos y lo que muchos llaman «diversos chiringuitos». También hay que añadir aquí el pago a letrados en todo este pleito.

La Fundación de la Complutense favorece a los de mayor poder adquisitivo

La acción social de las Fundaciones/Empresas/Instituciones siempre tienen como finalidad favorecer/apoyar a los más débiles. Pues bien, en la Fundación Complutense resulta al contrario. En la promoción, las viviendas que tienen más superficie construida, son el mayor porcentaje. Concretamente, el 75% de las viviendas tienen una superficie superior a 165 metros cuadrados. Por el contrario, las viviendas tipo B, que son las más pequeñas, sólo representan el 3,65%. Todo indica que el espíritu de la Fundación UCM es favorecer a personas con mayor poder adquisitivo.

Si se venden las 192 plazas de garaje no vinculadas a la vivienda, contribuyen a rebajar el precio de las viviendas; si no se venden, la Fundación las compra a precio de coste. Algo parecido sucede con el suelo urbanizable de la zona comercial, que adquiere la Fundación por dos millones de euros. Podemos afirmar que la Fundación puede acabar siendo propietaria de plazas de garaje y locales comerciales, estando estas actividades fuera de los objetivos para los que fue creada la Fundación.

Sin reparar en gastos: Servicios de asesoría jurídica “externos”

La «Casta Complutense» tampoco sabe atenerse a los gastos presupuestados. Como muestra, el edificio multiusos María Zambrano-Federico de Castro. Presupuestado en 3.000 millones de las antiguas pesetas, que pasaron a 9.000 millones y después se hablan de 15.000 millones. La Fundación lo deja en 8.000 millones. La «Casta» practica la opacidad. Profesores, PAS y estudiantes todavía no saben qué ha pasado con ese edificio.

Tampoco saben cuánto le pagó José Carrillo al anterior Jefe de la Asesoría Jurídica cuando le ha rescindido el contrato. Como prueba de la incompetencia de la Asesoría Jurídica, está el hecho de que, para dirigirla, hay que contratar a una persona de fuera. Se trata de Gabriel Navarro Azpíroz. Se estima que José Carrillo le paga alrededor de 95.000 euros al año. Profesores, PAS y estudiantes. Se preguntan: « ¿No es como para llevarse las manos a la cabeza y preguntarse en manos de quiénes está la Universidad Complutense?».

Además, la Asesoría Jurídica –que cuenta con 16 personas-, acude a los servicios de la Abogacía del Estado. Y en algunos casos, a abogados de determinados bufetes, convirtiéndose en un ente perfectamente prescindible para los servicios que presta. Saldría mucho más barato establecer un acuerdo con un bufete independiente de abogados. Son nuevos escándalos que salpican a la «Casta Complutense».

EL APARATO DISCIPLINARIO DE LA «CASTA COMPLUTENSE»

El 10 de Abril DE 2014 publiqué el cuarto reportaje: «El aparato disciplinario de la Casta Complutense» y quise examinar el engranaje del aparato disciplinario: alrededor de 30 personas trabajan en la Asesoría Jurídica y la Inspección de Servicios. Hay profesores y personal de administración y servicios que actúan como “Instructores” de los expedientes disciplinarios y que siguen al pie de la letra las indicaciones de determinados miembros de la «Casta Complutense».

Este aparato disciplinario impide que las personas desarrollen pensamientos positivos sobre ellas mismas y sobre los demás.

El Rectorado de la Complutense no ha organizado un solo Curso de Formación para instructores de Expedientes disciplinarios. Es decir, el Rectorado no activa a los adultoa. No existe formación de ninguna clase, ni para instructores ni para secretarios de expedientes disciplinarios, aunque éstos últimos, como personal de la Inspección de Servicios, deberían conocer el procedimiento mínimamente. Los hechos demuestran que no siempre es así.

La razón más plausible de por qué el Rectorado no organiza Cursos de Formación en este terreno es que el Director de Coordinación de Procedimientos de la Inspección, José Crespo Alía, quiere centralizar las resoluciones sancionadoras y que lleven su sello «jurídico». Este miembro privilegiado de la Casta es hijo de José Crespo Vasco, que fue profesor titular de la Facultad de Educación, y al que el ex Rector Amador Schüller nombró Vicerrector de Administración y Servicios. Nos encontramos, pues, ante un caso más en el que miembros de la Casta facilitan la entrada de un familiar de confianza en la Complutense y, después, les «preparan el aprobado» en una oposición. Algunas fuentes me han dicho que supuestamente José Crespo Alia se presentó a varias oposiciones fuera de la Universidad y no obtuvo plaza alguna.

También señalé el poder del llamado «crespoaliato». Cuando a Crespo le dieron a dedo el cargo que ahora ocupa en la Inspección de Servicios, todo cambió en la Inspección, y no precisamente para bien. Fue un contraste muy notable entre su antecesor, que siempre buscaba el acuerdo y el consenso entre las partes en conflicto, de lo cual pueden dar fe muchos sindicatos, y alguien tan rígido y de mentalidad tan autoritaria como José Crespo. (En el reportaje adjuntaba su currículum y fotografía). Fue Letrado de la Asesoría Jurídica hasta que prescindieron de él en tiempos del ex Rector Berzosa. Al parecer, el desencadenante de su salida es que perdió el juicio de dos casos muy sonados: El de Paloma Martín Medel, Gerente de la Facultad de Medicina contra un funcionario de la misma Facultad, que la acusaba de acoso laboral. Y el que entabló el encargado del Almacén de la Facultad de Medicina contra la Universidad. Después, pasó a la Dirección de Estudiantes y Mercadotécnia, de donde fue fulminante cesado por la entonces Vicerrectora de Estudiantes, Margarita Barañano Cid. Lo que no dice en su currículum es si estuvo todo el tiempo en ese segundo destino o si supuestamente estuvo disponible, en su casa, a la espera de su nombramiento para la Inspección.

A pesar de que no parece el currículum de una persona genial, se las ha arreglado para ejercer un poder prácticamente omnímodo en la Inspección. Esto ha traído consecuencias. No aplica la Ley cuando se trata de privilegiados. Efectivamente, él es un controlador con aquéllos a quien no le caen bien, pero decide actuar como Padre Protector con Carlos Aparicio Pérez y con Fernando Die Badolato, a pesar de que están inmersos en incompatibilidad, porque trabajan en despachos privados de abogados. Como medida provisional, un Rector de cualquier Universidad extranjera acordaría la separación del servicio de los cuatro funcionarios citados de la Inspección de Servicios de la UCM, más el de la actual Secretaria General, Sra. Manjón-Olmeda, para asegurar la eficacia de la resolución que pudiera recaer. Y centrándonos en la Legislación española, todo ello conforme a los artículos 93 del Estatuto Básico del Empleado Público (Ley 7/2007, de 12 de abril) y al artículo 33 del Reglamento de Régimen Disciplinario de los funcionarios públicos.

No hay propuesta alguna, con o sin sanción, que salga al Rectorado sin la revisión y aprobación del Padre Crítico José Crespo Alía. Ni secretario ni instructor gozan de la independencia que el procedimiento establece para los expedientes disciplinarios. De ahí que Crespo pueda entrometerse en los todos los expedientes. Incluso, aunque el Instructor proponga una sanción, del «crespoaliato» puede salir una propuesta de sanción muy superior. En lugar de un mes, cuatro, como ha ocurrido recientemente con un profesor. Y si un Juez impone una sanción de multa de dos meses, con una aportación insignificante en efectivo (unos 500 euros), del «crespoaliato» puede salir, por la misma infracción, una propuesta de sanción al Rectorado de un año, cuya equivalencia en euros puede estar en unos 50.000 euros, más o menos. Es decir, Crespo es un perseguidor implacable.

Lo Adulto sería que los instructores de expedientes disciplinarios fueran profesores del ámbito jurídico o trabajadores UCM con formación jurídica. Pues esto no ocurre así casi nunca. Si fuera así, Crespo tendría un rival “intelectual” en dicho Instructor y dispondría de menos posibilidades de intervenir en los expedientes, y que el Rector, la Gerente General, la Secretaria General y el Inspector Jefe lo consienten.

De ninguna manera Crespo Alía podría tomar decisión alguna en ningún expediente, pues su misión es coordinar administrativamente la Inspección de Servicios y poco más, pero detrás de las “bambalinas” él sigue teniendo la última palabra. Según mis investigaciones, el criterio de José Crespo Alía no es objetivo, sino enteramente subjetivo. Por ejemplo, en los últimos tiempos, la mayoría de los instructores de expedientes disciplinarios sobre personal de administración y servicios son funcionarios de la Biblioteca UCM. ¿Por qué razón se busca a bibliotecarios para esta ingrata misión y no a funcionarios mejor cualificados? La razón es muy obvia, el «crespoliato» los utiliza a su antojo.

No existe ningún procedimiento previamente establecido para evaluar y monitorizar las propuestas que se han presentado a la firma de los sucesivos Rectores. La supuesta coordinación que debería llevar Crespo Alía brilla por su ausencia, pues no existe coherencia con las resoluciones que se adoptan; no hay un criterio común. El principio jurídico de proporcionalidad no se aplica o sólo cuando “conviene”; una vez Crespo decide que se inicie un expediente, el instructor cree que todas sus acciones han de ir encaminadas a condenar al estudiante, profesor o pas. Las decisiones son siempre arbitrarias y nunca discrecionales. De esos barros vienen la indefensión y la inseguridad jurídica del imputado. Y el «crespoliato» se apoya también en la indispensable colaboración de los instructores, que prefieren defender los intereses de la «Casta Complutense» y no los derechos de los estudiantes o de sus compañeros/as. José Crespo Alía ha logrado lo que nadie antes de él: que los conflictos no se resuelvan, sino que se enconen y judicialicen.

Ningún Rector o Decano ha sido sometido a un Expediente Disciplinario. En la Universidad Complutense, «unos son más iguales que otros».

Por lo general, la defensa en juicio de la UCM de los procedimientos disciplinarios la realizan los abogados de la Asesoría Jurídica, pero como el Letrado Director de la Asesoría Jurídica es Gabriel Ramón Navarro Azpiroz, que percibe casi 100.000 € por haberle contratado la UCM, proporciona los abogados del Estado que sean necesarios, justificando así sus elevados emolumentos. No consta que ganase esa cantidad como Letrado del Gobierno de Navarra; ni como Letrado del Gabinete Técnico del Tribunal Supremo; ni como Subdirector Adjunto del Tribunal de Cuentas. Él ha ocupado esos puestos antes de recalar en la Universidad Complutense.

Navarro Azpíroz consigue que intervengan los abogados del Estado, además de los letrados de la UCM. Es decir, hay funcionarios de primera y de segunda. Los de primera tienen pagados los servicios jurídicos, aunque estén acusados judicialmente de hechos graves o muy graves. Los funcionarios de segunda han de pagarse sus procuradores y abogados. Además, hay abogados del Estado que tienen el mismo estilo de Crespo. Ejemplo: En una demanda de conciliación previa a una querella criminal, el profesor que era objeto de la querella quería llegar a un acuerdo. Pues bien, el abogado del Estado apoyó el conflicto y el choque judicial. Aunque él no tuviera que actuar en el juicio. Aunque en un futuro, ese profesor tuviera que sufrir las consecuencias del “defendella y no enmendalla” del abogado del Estado. Voy a ocuparme en otro artículo de este abogado del Estado que, además de no querer llegar a un acuerdo, presume de impartir docencia privilegiada a quienes aspiran a ser abogados.

También, ha habido casos en los que se han contratado servicios profesionales de despachos privados y no precisamente modestos, lo que supone haber tenido que pagar minutas de cuantías extraordinarias. La «Casta Complutense» hace realidad, a diario, el célebre dicho de Orwell: «unos son más iguales que otros».

Los estudiantes y los expedientes disciplinarios

Sería muy importante que las Asociaciones de Estudiantes exijan la información de cuántos estudiantes han sido expedientados y cuál es su situación desde noviembre de 2009, porque Crespo tiene una especial saña contra ellos, pues ha llegado a intentar sancionar a estudiantes incluso cuando ya no pertenecían a la Universidad, para impedirles que se matriculen, por ejemplo, en Doctorado. Antes de Crespo se archivaban todos los expedientes de estudiantes que ya no pertenecían a la Universidad, porque no tenía sentido continuar el procedimiento. Con Crespo todo es posible. Le da igual que uno esté administrativamente “vivo” que “muerto” en la Universidad; él continúa el procedimiento aunque ya no exista el vínculo jurídico.

¿Para qué tener la Asesoría Jurídica y la Inspección de Servicios? ¿Para mantener los privilegios de unos cuantos?

Ya he mostrado cómo en la Inspección de Servicios hay dos funcionarios que figuran como ejercientes en el Colegio de Abogados de Madrid: Carlos Aparicio Pérez y Fernando Die Badolato. Y en la Asesoría Jurídica están otros dos Letrados (Jesús María Lobato de Ruiloba e Ignacio Huerga Aramburu), que figuran como ejercientes en el Colegio de Abogados de Madrid.

Los cuatro incurren presuntamente en incompatibilidad (falta muy grave) contemplada en el Real Decreto 33/1986, pues vulneran la Ley de Incompatibilidades y ello porque tienen jornada partida, porque tienen complemento específico y porque tienen plena disponibilidad horaria a la función pública, todo lo cual es convenientemente retribuido. ¿Quién se mete con ellos? Nadie. Pertenecen a la Casta. ¿A que no tratan de la misma manera a quienes no forman parte de la Casta?

Hay cinco letradas en la Asesoría Jurídica figuran como no ejercientes. Entonces, ¿para qué están en la Asesoría? Pues para dar forma jurídica a las decisiones que benefician a los intereses de la Casta. Por ejemplo, si un profesor suspende a nueve estudiantes chinos, y éstos reclaman, ¿a quién dará la razón la Asesoría Jurídica? Pues a los estudiantes chinos, porque pagan la matrícula con la que sostienen las altísimas retribuciones de la Casta.

¿Y a quién dará la razón la Asesoría Jurídica si un Profesor exige la asistencia a sus clases por el carácter práctico de las mismas? Pues a los estudiantes, porque pagan las matrículas. ¿Dónde queda la calidad de la enseñanza? eso es algo que sólo tiene importancia sobre el papel. Lo importante es defender los intereses de la Casta. Y al servicio de esos intereses se pone Eumenio Ancoechea, Vicerrector de Ordenación Académica que en un documento de 41 páginas utiliza el muy cursi sintagma «ajuste de la presencialidad».
Quienes están al servicio de La «Casta Complutense» representan una gran merma de las garantías si la comparamos con el actual funcionamiento de la Justicia
Actualmente, todos los juicios son grabados en video y cada parte recibe una grabación del juicio en video. Así, las partes pueden preparar mejor sus recursos.
No así en la Complutense.

Veamos lo que escribía alguien que servía a los intereses de la «Casta Complutense» en 2008.

«Nada obsta para que el Consejo de Departamento por acuerdo de la mayoría de sus miembros acuerde la grabación de las sesiones con el fin de que sirva de herramienta para facilitar al Secretario la redacción del acta, pero es ésta la que realmente tiene valor probatorio de lo acontecido en la reunión, por lo que sería oportuno proceder a la destrucción de la grabación una vez cumplida su función auxiliar para la redacción del acta".

Madrid, 21 de mayo de 2008

LA VICERRECTORA DE DEPARTAMENTOS Y CENTROS

María Jesús Suárez Garcia

La plastilina jurídica y las decisiones de Araceli Manjón, exJefa de la Inspección y actual Secretaria General muestran lo que Eric Berne denominaba «pensamiento de coartada». Resultado: el Padre Crítico pierde otro juicio.

No hay nada mejor que gozar de la estima de Araceli Manjón para que ella aplique la plastilina jurídica. ¿Qué le cae bien alguien? Pues ella sabe cómo exculpar. ¿Y si no? Pues seguro que le cae un expediente disciplinario.

Veamos cómo emplea la plastilina jurídica.

«Tratándose de la expresión "Vd. es un sinvergüenza", debe tenerse en cuenta el contexto en el que se verbaliza, o sea, en la ""insostenible situación existente" y que quien la verbaliza estaba visiblemente sin control de sus nervios". Esa “insostenible situación" es capaz de provocar reacciones que serían censurables en un contexto de normalidad, pero que merecen otra consideración en un marco conflictivo que provoca la ausencia de control. En este sentido deben tenerse en cuenta dos consideraciones:

El principio de insignificancia impregna la interpretación del Derecho Sancionador de forma análoga a como ocurre en materia de Derecho Penal- y -ello en virtud de la identidad sustancial entre el ilícito administrativo y el penal; lo anterior obliga a considerar que no integran la tipicidad comportamientos formalmente típicos -o sea, susceptibles de ser encajados en los tipos legales-, pero que materialmente contienen un contenido de antijuridicidad insignificante;

No es ajena al Derecho Administrativo sancionador la noción de culpabilidad. En este sentido la Sentencia del Tribunal Supremo (Sala 3a) de 27 de mayo de 1999, considera, basándose en las resoluciones del Tribunal Constitucional que cita, que para la imposición de una sanción y las consecuencias derivadas de un ilícito administrativo, no basta con que la infracción esté tipificada y sancionada… sino que es necesario que se aprecie en el sujeto infractor el elemento o categoría denominado culpabilidad. La culpabilidad es el reproche que se hace a una persona porque ésta debió de haber actuado de modo distinto de cómo lo hizo".
En el mismo sentido se pronuncia la Sentencia del Tribunal Supremo (Sala 3a) de 8 de febrero de 2000.

Por otro lado, el Estatuto Básico del Empleado Público, aprobado por la Ley 7/2007, de 12 de abril, en su artículo 94.2 incorpora al derecho positivo los principios a los que ha de ajustarse el ejercicio de la potestad disciplinaria, señalando en su letra d) el principio de culpabilidad, de elaboración doctrinal y jurisprudencial.

La situación fáctica y la personal de la Profesora X, tal como son descritas por el Profesor Y, permiten afirmar la insignificancia de la conducta que se analiza, lo que eliminaría su tipicidad, evitándose así cualquier otra consideración; a mayor abundamiento puede apreciarse la ausencia de reprochabilidad en el caso concreto.

Todo lo anterior conduce a considerar que no procede instar del órgano competente la incoación de un expediente disciplinario.

Araceli Manjón-Cabeza Olmeda

Inspectora Jefe

23 de Febrero de 2012.

Pregunta- resumen de todo este artículo, como de los anteriores: «¿En manos de quiénes está la Universidad Complutense?». Si alguien conoce que alguna Universidad europea o norteamericana cuenta con una Casta de 195 privilegiados y está tan mal gestionada como la Complutense, que nos lo haga saber al mayor número de personas posible.
He leído muchos, demasiados documentos judiciales. He identificado fallos en bastantes de ellos, pero no recuerdo alguno que pueda compararse, por su falta de calidad, con algunos que me han hecho llegar profesores y PAS. Y termino con mi pregunta habitual: ¿En manos de quiénes está la Universidad Complutense? Como quien manda, de verdad, es la Casta, el Rector Carrillo ha seguido haciendo lo mismo que su predecesor en asuntos disciplinarios.

Galiacho, Juan Luis (2014 a) «La "Casta de la Complutense": al menos 46 personas ganan más que el propio presidente del Gobierno en esta Universidad madrileña».

Galiacho, Juan Luis (2014 b) «Cómo la "Casta de la Complutense" consigue y aumenta sus privilegios»

Galiacho, Juan Luis (2014 c) «Aún supura uno de los mayores escándalos de la Universidad Complutense: las viviendas de Somosaguas»

Galiacho, Juan Luis (2014 d) «El aparato disciplinario de la Casta Complutense»

Galiacho, Juan Luis (2014 e) «La incompetencia jurídica de la Casta Complutense»

Galiacho, Juan Luis (2014 f) «Una instructora de expediente disciplinario al servicio de la Casta Complutense»

Galiacho, Juan Luis (2014 g) «Otro instructor sin formación jurídica, al servicio de la Casta Complutense»

Galiacho, Juan Luis (2014 a) «La "Casta de la Complutense": al menos 46 personas ganan más que el propio presidente del Gobierno en esta Universidad madrileña»

Galiacho, Juan Luis (2014 b) «Cómo la "Casta de la Complutense" consigue y aumenta sus privilegios»

Galiacho, Juan Luis (2014 c) «Aún supura uno de los mayores escándalos de la Universidad Complutense: las viviendas de Somosaguas»

Galiacho, Juan Luis (2014 d) «El aparato disciplinario de la Casta Complutense»

Galiacho, Juan Luis (2014 e) «La incompetencia jurídica de la Casta Complutense»

Galiacho, Juan Luis (2014 f) «Una instructora de expediente disciplinario al servicio de la Casta Complutense»

Galiacho, Juan Luis (2014 g) «Otro instructor sin formación jurídica, al servicio de la Casta Complutense»

José Carrillo, derrotado y aislado, abandona el rectorado de la Universidad Complutense tras un mandato rodeado de sospechas de corrupción

El líder de Podemos en Madrid, Jesús Montero, la persona que aupó a Manuela Carmena como candidata a la alcaldía de Madrid e integrante de la "Casta Complutense", gana 74.049 euros anuales, casi igual que Mariano Rajoy como presidente de Gobierno

> En la imagen, José Carrillo, exrector de la UCM.

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