LA VOZ LIBRE

Fernando Martínez de Irujo: intimidades que enfurecen

Mª Eugenia Yagüe
2009-10-29 18:53:03

 

¿Nueva boda en la Casa de Alba?

A la duquesa Cayetana nada le gustaría más que una boda con futuro en la Casa de Alba, donde no hay matrimonio que haya sobrevivido el tiempo reglamentario que vive toda pareja antes de la crisis de los siete años.

Cuentan que la próxima boda podría ser la del único soltero de la noble Casa, Fernando Martínez de Irujo, marqués de San Vicente del Barco, abogado y adscrito a la Fundación del Banco Central Hispano.

Esa posible boda se publicaba en un periódico este fin de semana. Sin embargo, la noticia no tiene el menor fundamento y ha enfurecido al hijo de la duquesa, que es el más reservado con su vida privada.

Fernando mantiene desde hace tiempo una relación amistosa y profunda con María Otero, una joven madrileña experta en relaciones laborales que, hasta ahora, trabajaba en una constructora de Marbella. Pero María no es su prometida, ni siquiera su novia oficial.

La crisis inmobiliaria, que afecta sobre todo a la Costa del Sol, la ha dejado en paro y María ha vuelto con gusto a su casa de las afueras de Madrid, a la vida social de la capital y a sus encuentros con Fernando Martínez de Irujo, mientras sigue buscando un trabajo acorde con su experiencia.

Uno de sus currículum ha llegado al Museo Thyssen, pero no ha habido respuesta hasta el momento. Y eso que la baronesa y Cayetana recorrieron juntas hace una semana la exposición de las joyas de la Casa de Alba en el Museo de las Bellas Artes de Sevilla, a la que siguió un almuerzo de amigas en el palacio sevillano de Las Dueñas.

Un pequeño comentario de la aristócrata o un gesto a favor de la supuesta novia de su hijo habrían sido un apoyo importante para que María pudiera trabajar en el Museo de los Thyssen, el puesto que podría desempeñar y que está vacante. Pero nada de eso ocurrió. Cayetana no se moja por el hijo que menos favores recibe de su madre, aunque es el que siempre está dispuesto a acompañarla al médico, a los estrenos o a las inauguraciones. Ingratitudes de familia.

> En la imagen: El hijo de la duquesa de Alba, Fernando Martínez de Irujo.

 

El ridículo de Ortega Cano en Las Vegas

Se anunciaban como embajadores de la ‘cultura’ española en Estados Unidos. Las corridas de toros con matadores españoles en Las Vegas, desde principios de otoño hasta Navidad, iban a marcar un hito en nuestra alicaída fiesta nacional, cada día más anacrónica y con una falta de apoyo entre la juventud.

Así que, de todas las figuras que se anunciaban, Ponce, Rivera y Manzanares, entre otros, renunciaron oliéndose la tostada que les preparaban. Al final, sólo ha quedado un nombre más mediático que torero: José Ortega Cano.

Y es que estas corridas celebradas en recinto cerrado -tipo rodeo o circo, no sabríamos cómo clasificarlas- no acababan con la muerte del animal afortunadamente y en lugar de trofeos sanguinarios como orejas, rabos y demás, puede que tuvieran como recompensa para el torero -en vez de la oreja- unas cuantas fichas para jugar al black jack. Allí son capaces de todo. El casino es lo que manda.

Y allí que se fue Ortega Cano, a la capital del juego en el estado de Nevada, y no tuvo más que unos 400 espectadores que no debieron entender mucho de sus faenas, la mitad del graderío se quedó vacío. Y ya en las calles de Las Vegas, el embajador de la cultura española se hizo una foto con un doble de Elvis Presley, que andaba por allí. Se colocó las gafas y la gorra de este admirador espontáneo para hacerse la foto y también posó con otro chiflado disfrazado de soldado del Vietnam. Finalmente, entró en una tienda de souvenirs. Se compró la que llevaba escrito ‘PARIS’, la estrenó al instante y se hizo la foto. Ésa es la España que exportamos al mundo.

> En la imagen: El torero José Ortega Cano.


Las razones de los Franco

Carmen Franco acaba de cosechar una victoria sobre los que discuten su legitimidad sobre el Pazo de Meirás, donde el general Franco pasaba todos los veranos de su vida.

Ni sus más acérrimos adversarios discuten que los Franco son propietarios de la mansión que perteneció a la escritora Emilia Pardo Bazán, como acredita el Registro de la Propiedad de La Coruña. Sin embargo, los partidos nacionalistas gallegos radicales iniciaron hace unos años una campaña para devolver ese bien arquitectónico y cultural al pueblo.

Un argumento un tanto elemental y simplista. Si se pusieran en cuestión los inmuebles regalados en distintos regímenes a los que gobernaban, reyes incluidos, pondríamos España patas arriba.

Meirás es de los Franco, pero la anterior Xunta de Galicia, formada por socialistas y nacionalistas, consiguió que fuera declarado bien de interés cultural -BIC-, lo que obliga a la familia a abrirlo al público unos días al mes.

Los Franco discuten ahora el número de días de visita y los sitios donde puede llegar la gente, sin violar su intimidad y su seguridad. ¿Quién va a pagar la protección de esos objetos de valor, muebles y obras de arte que pertenecen sin discusión a la familia?

En ésas están. Mientras tanto, el Tribunal Supremo acaba de darle un varapalo al Tribunal Superior de Galicia, fallando a favor de Carmen Franco.

Y es que el reportaje fotográfico que hicieron los inspectores de la Xunta para evaluar el estado del edificio y conservación como bien cultural es una clara violación a la intimidad de la familia.

¿Qué se harán entonces con esas fotos? En todo caso, no enseñárselas nunca a miradas curiosas o espurias. Eso dice la ley.

> En la imagen: El Pazo de Meirás (La Coruña).

 

Comentarios

Dice ser liblula.
2011-09-09 21:21:06
Es posible que Fernando sea hijo biológico de Antonio el bailarín, pero la verdad es que este hijo, formal , honesto y serio de la Duquesa de Alba es hijo del primer matrimonio , pués fué el que lo crio, educó y amo. así que lo demás pamplinas.

 
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